noviembre 17, 2019

¿Eres intolerante a los cosméticos?

Según los expertos, aunque tengas la piel sana, puedes reaccionar mal a alguna de las sustancias que forman parte de tus cosméticos habituales.

Se calcula que este porcentaje se mueve entre un 10% a un 15% de la población, aunque también es cierto que cuando son reacciones mínimas o leves la gente no suele acudir a los dermatólogos y el número exacto no se conoce porque los problemas desaparecen a los pocos días», explica el doctor Luis Conde Salazar, jefe del servicio de Dermatología Laboral del Instituto de Salud Carlos III de Madrid.

Los cosméticos si bien pasan por controles de calidad de las instituciones sanitarias como por el control de la propia industria, siguen siendo un compendio de productos químicos que en algún momento nos puede suponer algún problema.
Según la Academia Americana de Dermatología, los adultos estadounidenses usan un promedio de, al menos, siete diferentes cosméticos o productos de cosmética diaria (una cantidad similar a la de los europeos) y, a lo largo de la vida, no es de extrañar que alguno de ellos nos pueda causar algún tipo de reacción en la piel, aunque la gran mayoría se queda en una simple irritación.

¿Cual es el principal problema?

Lo que hay que tener en cuenta es que muchas veces las reacciones no se deben tanto al producto en sí, sino a la mala utilización que hacemos de ellos.
«Más del 50% de las personas que llegan a la consulta con reacciones en la piel por un cosmético tienen ese problema porque éstos estaban caducados. Este es el ejemplo más frecuente del mal uso que les damos», recuerda este especialista.

Pero no el único. Otro problema es la utilización incorrecta, por ejemplo, cuando no nos lavamos las manos antes de echarnos una crema en la cara o cuando vemos que, por ejemplo, una crema de manos nos va muy bien y decidimos aplicarla en la cara.
En la lista de los fallos más comunes, Conde Salazar no se olvida de «la importancia de mantener los cosméticos en lugares adecuados», sin que les dé el sol, «y sin dejarlos al aire libre sin tapa», añade.

A pesar de todos estos errores comunes, las reacciones siguen siendo pocas, puntualiza. Pero de dar reacción, lo más común suelen ser las irritaciones, que presentan un cuadro bastante diferente a las alergias. En primer lugar, las causas no son las mismas. Respectivamente, mientras que la reacción alérgica se produce al contacto con una molécula alergénica; la irritación es producto del empleo de un cosmético inadaptado a nuestro tipo de piel.

Irritaciones…

La mayor parte de los pacientes que acuden a consulta por reacciones a los cosméticos suelen ser mujeres de entre 20 a 40 años. «Eso no quiere decir que se produzcan menos en ellos, simplemente que ellas se cuidan más y si tienen un problema también consultan más».

En caso de irritación, la reacción se limita a la zona de contacto con el producto, suelen aparecer de inmediato o a las pocas aplicaciones, mientras que la dermatitis alérgica va más allá de la zona de aplicación. «Además, sus síntomas también son diferentes, ya que una irritación produce lesiones mínimas o enrojecimiento de la zona aplicada», dice el especialista.

En cuanto a su tratamiento, hay que saber que se cura en poco tiempo, normalmente utilizando alguna crema hidratante. Una vez pasado los efectos de la irritación, y utilizando bien el producto, se puede volver a usar sin problemas.

Alergias…

Por su parte, al hablar de alergia a los cosméticos -muy minoritaria- los síntomas como los enrojecimientos, edemas o fisuras, entre otros, pasan por ser mucho más agudos y duraderos. «Y en estos casos, cuando la alergia está creada ya eres alérgico para siempre, esa sustancia no la puedes volver a poner en contacto con la piel», puntualiza Conde Salazar.

¿Y qué sustancias son las más propensas a estar involucradas en un proceso alérgico?
Hay que tener en cuenta que un cosmético puede estar compuesto por hasta 20 o 30 sustancias distintas y cualquiera de ellas puede originar intolerancia o alergia, pero las más frecuentes son los conservantes y las fragancias.

Los conservantes son necesarios para los cosméticos, ya que sin ellos se echaría a perder enseguida o se podría contaminar perdiendo sus propiedades. Lo bueno de estos productos es que se utilizan en cantidades pequeñas.
Entre los nombres de conservantes que más pavor han levantado en los últimos años están los parabenos los que suenan con más fuerza. «Pero esto es un mito», afirma tajante Conde Salazar. «La mala fama les viene por los problemas que plantearon en su comienzo, al utilizarse en grandes concentraciones y ser usados, antes que a nivel cosmético, a nivel médico, en  enfermos con la  piel alterada por úlceras. Ahora sus concentraciones son mínimas y es muy raro ver una reacción por parabenos», señala este doctor.

En cuanto a las fragancias, estos componentes se usan mayoritariamente para dar cierto olor atrayente al producto, pues de no ser así sería bastante desagradable utilizarlos.
«Por la cantidad de palos que se han dado muchas veces a los cosméticos, las casas se aseguran mucho de cumplir un estricto control para que las sustancias que más reacción pueden presentar sean las mínimas necesarias. Además, ahora podemos ver en el mercado una cantidad de gamas dependiendo de cada tipo de piel, algo que evita más problemas», afirma.

Pero en el caso de que al paciente se le diagnostique una alergia, «los dermatólogos solemos tener una lista de cosméticos que pueden y no pueden utilizar y siempre aconsejamos que, una vez aplacados los efectos de la alergia y si utilizan otro cosmético, se lo apliquen poco a poco para ver si no le afecta», explica.

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