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No basta con depositar la confianza en los avances
tecnológicos estéticos. Primero
hay que saber alimentarse para que nuestra piel
esté sana y vital.
La
piel se renueva constantemente.
Más exactamente, cada 28 días
se produce el recambio de las células
epidérmicas. Esa renovación requiere
un aporte continuado de nutrientes, pues su
déficit ocasiona alteraciones en su crecimiento
y apariencia. Por eso, una alimentación
que asegure el aporte correcto de vitaminas
contribuye a mantenerla saludable. Carnes, pescados,
huevos, lácteos, legumbres, cereales
y frutos secos, conforman el combo básico
que toda persona debe respetar para conservar
el buen aspecto.
“Pero hay que saber que cuando la piel
es grasa están totalmente prohibidos
los nutrientes oleosos como las frituras, la
mayonesa, la manteca y la leche entera, porque
esos alimentos contribuyen a fomentar mayor
sebo”, dice Rosi Flom, miembro de la Sociedad
Argentina de Dermatología.
Una
alimentación balanceada y variada es
el primer paso para obtener y mantener una belleza
orgánica y física. Un solo alimento
no proporciona los nutrientes necesarios para
cumplir con los diversos procesos en el organismo.
El consumo de agua es vital para el buen funcionamiento
del organismo y embellece la piel ya que la
mantiene hidratada. Por otra parte, las fibras
tales como los cereales y afrecho arrastran
las grasas y limpian el organismo.
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Aprender
a comer |
No
sólo hay que tener en cuenta qué
alimentos comer: también es necesario
saber cómo hacerlo. Para sacarle mejor
provecho nutricional a las frutas es recomendable
comerlas enteras y no en jugos. De esta manera,
proporcionan un alto contenido en vitaminas
y caroteno idóneo para el cuidado de
la piel, y también tienen un alto contenido
en fibras. Los alimentos ricos en calcio –como
la leche y sus derivados ayudan a fortalecer
las uñas y propician su crecimiento.
La belleza significa no sólo sentirse
bien por fuera sino también orgánicamente.
Muchos
alimentos no sólo pueden ofrecer ventajas
en su ingesta; también pueden convertirse
en parte de tratamientos de belleza. En muchas
mascarillas para el rostro o productos como
bronceadores, se evidencia la presencia de algunas
frutas como ingredientes activos, tal es el
caso de la zanahoria y la lechosa, por su alto
contenido de betacaroteno beneficioso para la
piel.
El pepino, que es un hidratante natural, se
utiliza en mascarillas. La miel mezclada con
azúcar morena resulta un exfoliador natural
al mismo tiempo que suaviza el rostro. Para
el cabello seco o maltratado se puede aplicar
un baño de crema natural a base de aguacate,
pues debido a su alto contenido en grasas lo
hidrata y suaviza.

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Menú
Estético |
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• Vitamina A: Ejerce
un papel esencial en la renovación
de la piel y de las mucosas. Embellece
la piel y es esencial para los
ojos y el crecimiento. Es medicada
en tabletas para personas que
sufren de acné. Se encuentra
en los alimentos de origen animal:
hígado, grasas lácteas,
huevo, lácteos completos.
El beta-caroteno, precursor de
la vitamina A en el organismo,
es abundante en las verduras de
hoja verde y de coloración
rojo-anaranjado-amarillento (zanahoria,
tomate) y en ciertas frutas (albaricoques,
cerezas, melón, melocotón,
nectarinas).
•
Vitamina D: Fortalece
los huesos y ayuda a los procesos
de mineralización. Algunas
fuentes de esta vitamina son los
pescados, cereales, aceite de
hígado y bacalao.
•
Betacaroteno: Prepara
la piel para obtener un buen bronceado
aunque no se debe abusar de él
ya que en cantidades desproporcionadas
causa la aparición de un
color anaranjado. Algunas fuentes
de betacaroteno son zanahorias,
espinacas, mangos, tomates, melón
y lechosa.
Licopeno. Este es el elemento
principal del tomate y es un poderoso
antioxidante, y ayuda al rejuvenecimiento
de las células cutáneas.
Se obtiene también de la
papaya, la sandía y la
manzana.
•
Vitamina E: Protege contra
el envejecimiento evitando la
acumulación de radicales
libres. Algunas fuentes de vitamina
E son el germen de trigo y su
aceite, aceite de soja, germen
de cereales o cereales integrales,
aceite de oliva virgen, mayonesa,
pasas y aceite de girasol, vegetales
de hoja verde y frutos secos (avellanas,
almendras).
•
Vitamina C: Es indispensable
para el desarrollo de los dientes
y huesos. Potente antioxidante
y mejora la producción
de colágeno, una proteína
que mantiene la piel tersa y sin
arrugas. La mejor forma de incorporar
esta vitamina es a través
de frutas y verduras frescas y
crudas. Abunda en los siguientes
alimentos de temporada: melón,
fresas, moras, la guayaba, pimientos
verdes, tomate y otros que también
encontramos en el mercado como
cítricos (naranjas, limones),
kiwi, nectarinas y maíz.
• Vitaminas del
grupo B: actúan
sobre el estado de la piel, cabello,
mucosas e intervienen en los procesos
de renovación celular,
entre otras funciones. Aparecen
en la mayoría de alimentos
de origen vegetal (verduras, fruta
fresca, frutos secos, cereales,
legumbres, alga spirulina) y en
los de origen animal (carne y
vísceras, pescado y marisco,
huevos y en los productos lácteos).
Se debe prestar especial atención
a los folatos, vitamina que encontramos
mayoritariamente en la verdura
de hoja verde, legumbres verdes,
frutas, cereales de desayuno enriquecidos,
hígado y levadura de cerveza.
• Selenio:
es un mineral con acción
antioxidante, relacionada con
un menor riesgo de aparición
de ciertos tumores, entre ellos
el de piel o melanoma. Se encuentra
en: carne, pescado, marisco, cereales,
huevos, frutas y verduras.
• Cinc:
favorece la formación de
nuevas proteínas (renovación
celular), participa en la lucha
contra los radicales libres, favorece
el buen estado de la piel y las
mucosas, proporcionando tonicidad
y elasticidad a la piel. Abunda
en: carnes, vísceras, pescado,
huevos, cereales integrales y
legumbres.
•
Grasas buenas: Las grasas
monosaturadas y las poliinsaturadas
como el Omega 3 que ayuda a combatir
las enfermedades de la piel. Las
primeras se obtienen del aguacate
y el aceite de oliva; y las segundas,
del pescado (salmón, atún
y bonito), los frutos secos y
las semillas de girasol.
•
El agua: para hidratar
la piel y facilitar la eliminación
de toxinas.
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Consecuencias
de la falta de nutrientes |
Piel
arrugada.
Tu cuerpo está pidiendo a gritos vitamina
C y E, betacatorenos y selenio. Todos ellos,
te ayudan a frenar el envejecimiento derivado
de un exceso de exposición al sol. Para
evitarlo, es bueno que comas cítricos,
kiwis o fresas en el desayuno ya que son ricos
en vitamina C. Para nutrir a tu cuerpo de betacatorenos
y selenio decántate por las espinacas,
zanahorias, melocotones o calabaza.
Piel
seca y desvitalizada.
Indica que tu organismo carece de proteínas,
ácido fólico y otras vitaminas
del grupo B como son el cobre o el hierro. Estas
sustancias permiten que tu cuerpo tenga un buen
flujo sanguíneo que, a su vez, aporte
a la piel los nutrientes necesarios para eliminar
los desechos del metabolismo celular.
Lo
mejor que puedes hacer si quieres que tu piel
vuelva a tener esa hidratación que tanto
añoras es comer cereales integrales,
legumbres, frutas, verduras y alimentos ricos
en hierro como las espinacas o las acelgas.
Asimismo, bebe todo el agua que puedas, menos
en las comidas y evita el consumo de café.
Cabello sin brillo.
Suele deberse a la falta de proteínas,
ácido fólico, vitaminas B6 y B12,
hierro, vitamina C y agua. Se trata de nutrientes
que aseguran un buen flujo sanguíneo,
muy necesario para la buena oxigenación
y el aporte de nutrientes al cuero cabelludo.
Si quieres que tu pelo adquiera un brillo de
película, lo mejor que puedes hacer es
introducir en tu dieta verduras de hoja verde,
lentejas, frutas, pescados y carnes magras.
Además, es bueno que bebas al menos ocho
vasos de agua al día.
La
piel áspera.
O empiezas a notar que se te escama es posible
que tu organismo te esté avisando de
una falta de ácido linoléico.
Este nutriente ayuda a nuestra piel a mantener
la suavidad y la hidratación que tanto
te gusta. Come nueces y almendras y ya verás
cómo tu piel recobra la estas cualidades
tan necesarias.
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