Los
polifenoles, sustancia antioxidante que ayuda a mantener
una piel sana, la encontramos en la uva y los vinos elaborados
a base de ese fruto.
El
licopeno, antioxidante importante para la piel, presente
en los tomates y la cebolla.
La
ingestión de minerales como el hierro, el cobre
o el zinc, así como del calcio, protegen a la piel
de enfermedades tales como la acrodermatitis o la pelagra,
patologías asociadas a una deficiente alimentación.
Cuando se lleva una alimentación rica en estos
alimentos cerca de dos semanas después veremos
resultados efectivos en nuestra piel.
Lo que se debe evitar:
Aunque
aun no se ha comprobado, el consumo de grasas y azúcares
en exceso en la dieta diaria de las personas producen
un efecto negativo directo sobre la piel, por ello se
recomienda evitar en la medida de lo posible la ingestión
de mantequilla, mayonesa, chocolate, debido a los altos
niveles de grasas que llegan a la piel. El azúcar
presente en las golosinas debe ser disminuida, así
como la sal, debido a que el exceso de esta última
nos produce retención de líquido, importante
para mantener la piel hidratada.
Muchas personas no miden , al preparar los alimentos,
la cantidad de condimentos con que los cocinan, el exceso
de ellos inciden en el proceso natural e inflamatorio
de la piel.
Hábitos sanos: Vida Sana
Mantener
una piel saludable es posible con buenos hábitos
de alimentación y con actividades que nos ayuden
a desintoxicarnos y a mantener la elasticidad propia de
una piel de excelente calidad.
Es importante cambiar costumbres que van contra los hábitos
saludables y que repercuten no solo en la piel sino en
todo el organismo tales como:
1.- Exceso de alcohol
2.- Fumar
3.- Dormir poco
4.- La falta de una rutina de ejercicios.