Por otro lado, los ácidos grasos esenciales de
la familia de los omega 3 y alguno de los omega 6 es necesario
incrementarlos debido al beneficio que aportan con respecto
a otras grasas que consumimos en exceso.
La restricción de alimentos ricos en grasas saturadas
y azúcares y su sustitución por alimentos
de origen vegetal ricos en fibra, grasas esenciales, minerales
y un mayor contenido en agua beneficia y modera la sensibilidad
de la piel.
Se aconseja asimismo evitar los alimentos picantes y muy
condimentados así como el alcohol y el tabaco,
ya que afectan la dilatación y constricción
de las paredes de los vasos sanguíneos y pueden
empeorar la respuesta.
La piel sensible frecuentemente reacciona adversamente
a los aditivos químicos de los alimentos con lo
que además de evitar alcohol y café en exceso
se aconseja que la alimentación sea lo menos procesada
posible, evitando los precocinados, embutidos en exceso
y alimentos ricos en sodio o potenciadores del sabor.”
¿Como
se si tengo piel sensible?
Para
Isabel Bielsa, dermatóloga del Hospital Universitario
Germans Trias i Pujol, de Badalona, "tener sensación
de sequedad o tirantez no es sinónimo de piel sensible,
hay que ir más allá". La definición
exacta de piel sensible es la de "aquella especialmente
susceptible al efecto de las agresiones externas (cambios
de temperatura, irritantes, productos químicos
y traumatismos) que en condiciones normales serían
bien toleradas".
Sobre
la base de esta descripción y dependiendo del tipo
de reacción cutánea, la experta clasifica
cuatro formas de sensibilidad: por reactividad de origen
medioambiental, es decir, cuando la piel, expuesta a cambios
bruscos de temperatura, experimenta picores, calor, ardor
y rojeces; de origen vascular, ligada a una fragilidad
de la pared de los vasos sanguíneos y caracterizada
por ardor y picor en determinadas zonas de la cara debido
al consumo de productos picantes, especiados o alcohol;
de origen atópico, es decir, piel atópica,
muy frágil y reactiva, y por último la de
contacto, que presenta reacciones derivadas de la aplicación
de productos con ingredientes que la piel no es capaz
de tolerar. En este último punto, la experta quiso
dejar claro que el tipo de sensibilidad por contacto,
aunque puede presentar reacciones similares a las aparecidas
en una piel con dermatitis de contacto alérgica,
no es lo mismo.
Según
la experta, es importante aclarar este concepto porque
mucha gente cree que tiene alergia a un compuesto concreto
de determinados productos como los maquillajes, cuando
lo que en realidad presenta es una simple reacción
cutánea, que puede ser tratada o aliviada con una
crema hidratante específica. Como puntualiza, y
según sus datos, "la dermatosis alérgica
por el uso de cosméticos sólo afecta a un
10 % de la población, todo lo demás es piel
sensible".
Piel
y alimentación
Para
María Antonia Lizárraga, nutricionista de
la Universidad Autónoma de Barcelona, este porcentaje
de mujeres con piel sensible puede disminuir simplemente
por la alimentación.
En su opinión, "todas las respuestas o alteraciones
de la dermis pueden ser moduladas por los componentes
de la dieta". Según explicó, "la
fisología de la piel y su aspecto dependen y mucho
de una adecuada nutrición". Por este motivo,
la experta recomienda incrementar el consumo de productos
ricos en vitamina C (como naranjas, kiwis o brócoli),
por ser un potente antioxidante y proteger la frágil
pared de algunos vasos sanguíneos hiper-reactivos
ante los estímulos; en betacarotenos (contenidos
en alimentos de color intenso como zanahorias, tomate,
espinacas, calabaza, mango o albaricoque), que protegen
de las radiaciones UVA, y en vitamina E, como el aceite
de oliva o los frutos secos para proteger al colágeno.
Asimismo, habló de la importancia de aumentar el
consumo de ácidos grasos omega 3 y 6 por el beneficio
que aportan al organismo y el uso de productos con zinc
y magnesio.
Para finalizar, Lizárraga aconsejó limitar
el consumo de alcohol y café por su acción
vasolidatadora.