Las
mujeres son más vulnerables a subir de peso cuando
se encuentran en la pubertad, en la menopausia y después
del embarazo, según revelaron diversos estudios.
¿Antes de la regla tienes más ganas de
tomar chocolate? Es normal, tu cuerpo necesita segregar
serotonina, la hormona que combate el mal humor y el
cansancio. ¿Y al final del periodo te encuentras
hinchada? La culpa es de los estrógenos. Conoce
aquí algunas de las respuestas.
¿Influyen las hormonas en nuestro peso?
Las
mujeres segregan estrógenos a lo largo de todo
el ciclo y su exceso puede favorecer la acumulación
de grasa en los glúteos y los muslos, además
de provocar retención de líquidos.
Este último efecto se refuerza por la progesterona,
que se produce sólo al final del periodo. El resultado
es que, en esos días, las mujeres retienen entre
100 y 200 gramos de agua, en ocasiones mucho más.
Así que se gana peso en pocas horas. Se hinchan
los dedos, los tobillos, al abdomen sobre todo y, en ocasiones,
el pecho, lo que provoca dolor. Afortunadamente, el agua
se elimina de una manera natural al acabar la regla. Pero
las hormonas femeninas afectan también al apetito.
Justo antes de la regla, a las mujeres les da antojo de
alimentos azucarados durante y entre las comidas. Esta
ingestión de azúcar, que se transforma después
en grasa, es el mecanismo de defensa contra la depresión
y el cansancio, frecuentes en este periodo. Los glúcidos
estimulan la fabricación de serotonina, una hormona
reguladora del humor. En cambio, durante el periodo ovulatorio,
las mujeres disminuyen espontáneamente su ración
calórica porque toman menos glúcidos (azúcares)
y proteínas.
El
consumo de grasa se mantiene en todo el ciclo. Si se trata
de un ligero aumento de peso, basta con prestar atención
al picar al final del ciclo.
Pero cuando se quiere perder un kilo o más, hay
que hacer un régimen clásico para reducir
la ración calórica en 400 gramos al día
durante, al menos, un mes.
Si las ganas de comer ligadas al ciclo son muy fuertes,
pueden hacer fracasar cualquier régimen. En este
caso, es aconsejable consultar al ginecólogo: en
ocasiones basta con cambiar el método anticonceptivo
o adaptarlo mejor para que los desarreglos desaparezcan.
¿Un
aumento de peso repentino, puede ser un desarreglo hormonal?
La
glándula tiroides, cuando no funciona con normalidad,
influye de inmediato en el peso. Pero esta insuficiencia
a veces actúa muy lentamente.
Hay que fijarse bien en los síntomas que con-
lleva: cansancio, escalofríos, sequedad de piel,
caída del cabello y algunos kilos de más
no siempre fáciles de quitar... Como los síntomas
no son muy preocupantes, muchas mujeres aprenden a convivir
con ellos y no acuden al médico. Sin embargo, bastaría
con un análisis de sangre para diagnosticar el
problema y poner un tratamiento a base de extractos tiroideos
para acabar con los desarreglos. Se recupera la línea,
aunque el tratamiento, a menudo dura varios meses, incluso
años.
¿Cómo
recupero la línea después de un embarazo?
Una
de cada dos mujeres conserva al menos 4 kilos, algunas
hasta 9, después del parto. Un equipo médico
sueco, que se interesó por estas mujeres, llegó
a la conclusión de que la mayoría había
aumentado la cantidad de las comidas y el picar durante
el embarazo.
En cambio, las que recuperaron su peso, eran las más
activas, las que enseguida retomaron la práctica
de deporte. Esto demuestra que los kilos del embarazo
se deben más bien a la modificación del
estilo de vida, que se vuelve más sedentario, más
que a factores hormonales. Una ligera restricción
calórica y volver a hacer ejercicio corregirán
tu figura y evitarán que los kilos se vayan acumulando.
¿Permite
el tratamiento hormonal conservar la línea en la
menopausia?
En
la menopausia, la secreción de estrógenos
disminuye y las hormonas masculinas toman más relevancia.
El resultado es que el cuerpo femenino se masculiniza.
La grasa se acumula en el vientre. El tratamiento hormonal
de la menopausia, aportar estrógenos, permite controlar
la localización de la grasa. Las mujeres que se
tratan se cuidan más. Hacen más ejercicio
y vigilan más su alimentación. Eso explica
que se conserven mejor. Pero de ahí a que el tratamiento
adelgace, No.
Cuidando
las calorías
Puedes
probar con estas porciones menores a 200 calorías:
- Yogurt,
ensalada de fresa, melón y granola.
-
Galletas de avena, zanahorias en palitos.
-
Rodaja de pan con queso seco, 1 manzana con crema de
maní, 1 barra de cereal o de granola.
-
Palomitas de maíz baja en calorías (4
tazas).
-
Pan integral con jamón de pavo y tomate.
¿Cuanto comes?
1,874 calorías son las que la mujer consume durante
la ovulación.
2,150 calorías se consumen precedente a que tengamos
el período.
2,000 calorías es el estimado que ingerimos antes
de la ovulación.
El Sobrepeso y la influencia del Estrógeno
Una de las razones, el exceso de la hormona
estrógeno, tiene que ver con una condición
que padecen muchas de las mujeres sobretodo
cuando están sobrepeso. La condición
se llama “predominación de estrógeno”.
Es una condición donde el cuerpo de
una mujer que está gordita sigue produciendo
estrógeno desde su grasa aunque esa
mujer ya no tenga unos ovarios que estén
funcionando. Cuando el estrógeno no
está siendo balanceado en el cuerpo
por la hormona progesterona, la cual sólo
se produce durante la ovulación, se
crea una “predominación de estrógeno”
que no permite que la mujer baje de peso.
Lo que quiere decir una “predominación”
es que el estrógeno domina el ambiente
interno del cuerpo al no tener a la progesterona
como hormona contraria. Ello crea una situación
donde a la mujer se le hace dificilísimo
bajar de peso porque como el estrógeno
acumula grasa y engorda el cuerpo se niega
a ceder la grasa.
El problema es que la hormona estrógeno
acumula grasa y engorda. Esto es un hecho
bien conocido ya que hace unos años
los criadores de cerdos y de gallinas trataron
de aumentar el peso de sus animales suplementándoles
la dieta con estrógeno para engordarlos.
Esto estuvo saliendo en las primeras planas
como un escándalo y a raíz de
ello, mucha gente decidió no seguir
consumiendo la carne de pollo. Que yo sepa
esta práctica ya hace años que
no se continúa pero mucha gente se
quedó mal impresionada con la manipulación
que se trató de llevar a cabo en esa
ocasión utilizando estrógeno
para engordar a los animales y todavía
hoy se niega a consumir la carne de pollo
por temor a que contenga la hormona estrógeno.
Cuando la mujer padece de una “predominación
de estrógeno” puede sentir manifestaciones
como las siguientes:
• Acumulación de grasa en las
caderas y en el abdomen
• Candidiasis recurrente (infecciones
de hongos resistentes)
• Condiciones auto-inmunes como: Lupus,
Esclerosis múltiple, Fibromialgia
• Dificultad o lentitud para adelgazar
• Dificultad para concebir
• Edema (acumulación de agua)
• Falta de energía o cansancio
continuo
• Historial de cáncer del seno
o uterino
• Historial de fibromas, adenomas o
pólipos vaginales
• Historial de tener abortos naturales
• Menstruación dolorosa o calambres
• Osteoporosis
• Pelo facial
• Perdida de Libido (interés
sexual)
• Sangre menstrual en exceso
• Sensitividad en los senos
• Sueño demasiado ligero o dificultad
para dormir
La “predominación de estrógeno”
mantiene el metabolismo bajo y a la mujer
que padece de esta condición se le
hace muy difícil bajar de peso.
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