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La tendencia natural pone en el centro de la
escena a un cereal hasta ahora olvidado: la
avena. Cada vez son más los productos
cosméticos que contienen este cereal,
¿a que se debe?
Cada vez es más común la incorporación
de cereales en fórmulas de acción
cosmética. La que mayor presencia tiene
en cremas, productos de baño y de limpieza
del rostro es la avena.
Básicamente,
se cultiva para uso alimentario ya que tiene
grandes propiedades nutritivas. Pero además,
la avena presenta unas cualidades dermocosméticas
muy importantes.
Entre sus virtudes destaca la de ser una poderosa
hidratante. Esto, porque es capaz de formar
una fina capa protectora que retrasa la evaporación
del agua y garantiza la humedad cutánea.
Posee microesponjas que difunden lentamente
por la superficie de la piel las sustancias
emolientes de una crema, asegurando así
un efecto reestructurante.
Los especialistas aseguran que no existe ninguna
contraindicación y se dice que otra de
sus funciones es que ayuda a aclarar la piel.
En
cosmética se utilizan, principalmente,
dos tipos de avena: la avena Coloidal y la avena
Rhealba.
La avena Coloidal es una forma física
especial de la harina de avena. A la vez que
mantiene sus características y su contenido
en vitaminas y oligoelementos, es muy eficaz
en el tratamiento de las pieles secas y atópicas.
Un
derivado natural muy rico, pues contiene hidratos
de carbono, proteínas y lípidos.
Por su parte, la avena rhealba es seleccionada
por sus propiedades entre más de 80 variedades
y se cultiva de forma rigurosa y controlada.
Cuyos extractos de gran pureza confieren a los
productos que la utilizan total inocuidad y
eficacia. Es especialmente emoliente y anti-irritante
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Sus
propiedades dermocosméticas |
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Incorporada en productos de limpieza, la avena
elimina las impurezas del cuerpo por absorción
y no por emulsión, como el resto de los
productos limpiadores, gracias a un sistema
de microesponjas naturales. Estas microesponjas
realizan una limpieza natural por medio de que
eliminan las impurezas de la piel mediante un
proceso de absorción también elimina
residuos celulares cutáneos del exterior
de la piel y los que se generan del sudor por
fermentación bacteriana.
•
La avena coloidal tiene propiedades hidratantes,
sus oligoelementos forman una capa protectora
en la piel que retrasa la evaporación
de humedad y sus microesponjas reestructuran
y protegen la capa superior de la piel al difundir
lentamente sustancias emolientes e hidratantes
•
Adapta y mantiene el pH en sus valores fisiológicos
ideales (5.5), sin destruir la capa hidrolipídica
de la piel.
•
Es ideal para terapias dermatológicas,
mantenimiento de piel hipersensible, previne
y combate el prurito infantil, causado por el
uso de pañales o vestimenta sintética
al suavizar y descongestionar la piel.
Este cereal actúa como suavizante, descongestionante
y antiprurito, por lo que resulta ideal para
el cuidado de pieles sensibles, secas, irritadas
o con dermatitis.
•
Debido al fósforo que contiene, disminuye
la dureza del agua, lo que se traduce en una
acción suavizante y relajante. Al estar
compuesta de lípidos y substancias absorbentes
de agua, evita la deshidratación de la
piel y mantiene una barrera protectora frente
a las agresiones externas.

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Aplicaciones
con Avena |
1.
Hay dos variedades para usarla como limpieza:
en hojuelas la exfoliación es mayor,
este procedimiento es recomendado para quienes
sufren de acné y oleosidad; y para pieles
normales o mixtas lo ideal es hacer la mascarilla
con el polvo de la avena.
Mezcle 1/4 taza de avena y una cucharadita de
miel. Si quiere puede ponerle también
2 cucharadas de yogur sin sabor ni azúcar.
Aplíquelo sobre la piel limpia y húmeda.
Déjelo 15 minutos sobre la piel.
2.
Para aclarar las manchas dejadas por el acné
o erupciones alérgicas es excelente y
efectivo el uso de la avena natural. Se usa
de la siguiente manera:
- Se toma en la mano o en cualquier tacita pequeña
una porción de las hojuelas de avena
(como una cucharadita) y se mezcla con agua
natural hasta que se vuelva cremosa.
- Luego se usa su agua y sus hojuelas para limpiar
la piel frotándose suavemente y se puede
dejar secar como una mascarilla por unos minutos
para una limpieza más profunda.
- Para terminar se retira con agua fresca, preferiblemente
más fría.
*La
avena, miel de abeja y yogur producen un efecto
clarificador.
3.
Las máscaras faciales a base de avena
han demostrado virtudes hidratantes y rejuvenecedoras:
Mezcle una yema de huevo, el zumo de un limón
y unas cucharadas de avena molida. Una vez mezclada,
aplíquela sobre el rostro y cuello, previamente
limpios. Cuando la pasta haya secado totalmente,
enjuague con agua tibia, y finalice con agua
fría, para sellar los poros.
Piel
grasa o seca:
Mezclar algunas cucharadas del cereal (si es
instantáneo, mejor) con leche y dejar
que se hidrate, aplicando durante diez a quince
minutos y retirando con agua fría. Esta
mezcla será ideal si tienes piel seca.
En cambio, si tienes piel grasa, debes reemplazar
la leche por agua. Con emplearla una o dos veces
semanales bastará, al poco tiempo notarás
los cambios.

Otros desarrollos cosméticos
con cereales
Otro
cereal cada vez más presente
en la cosmética es el trigo.
Usualmente lo que se utiliza es el germen,
la parte más nutritiva del grano,
y la que se recomienda como un complemento
idóneo para mantener el equilibrio
nutricional.
Gran
parte de su valor se deriva de su alto
contenido de ácidos grasos insaturados
y vitamina E, este último un
poderoso antioxidante que ayuda a neutralizar
la acción de los radicales libres,
los cuales determinan el deterioro prematuro
de la piel y la aparición de
arrugas. De ahí que se le reconozca
además una acción protectora
y estabilizante del tejido celular.
Asimismo,
el germen de trigo actúa como
humectante y nutritivo natural, razón
que lo hace útil en cremas y
también en productos de cuidado
capilar. De hecho, hay quienes recomiendan
beber una cucharadita de aceite de germen
de trigo al día para asegurar
una piel más bonita y saludable.
Su importante contenido en zinc y vitamina
B también lo vuelven un buen
aliado para la fortaleza de las uñas.
Menos
conocido, pero no por ello menos valioso
desde el punto de vista de sus propiedades
estéticas, es el arroz, ya sea
su extracto, aceite o agua. La fécula
del arroz se utiliza desde hace siglos
en la elaboración de productos
cosméticos.
El
polvo de arroz se comenzó a utilizar
en Francia a comienzos del siglo XX
para tratar imperfecciones de la piel.
Hoy se le reconocen importantes cualidades
antienvejecimiento gracias a que contiene
antioxidantes naturales, lo que le ayuda
a evitar que la epidermis se dañe
por oxidación.
El
arroz actúa como astringente
en pieles con tendencia grasa, lo que
explica en parte su incorporación
en líneas de tratamiento para
cutis jóvenes.
A
ello se suma una acción hidratante
y suavizante, que mejora la flexibilidad
de la piel. De hecho, en Japón
las mujeres utilizan agua de arroz para
recuperar pieles secas a través
de un baño, y la cáscara
del arroz para exfoliar la epidermis.
El
Departamento de Investigación
de Nivea en Hamburgo, destaca entre
las propiedades de este cereal su alto
contenido de lípidos, así
como el hecho de que el aceite del arroz
posee una composición similar
a los aceites naturales de la piel,
lo que hace que sea mejor tolerado.
Se advierte también que contiene
altos niveles de vitamina E y ácidos
grasos, y que posee oryzanol, un efectivo
antioxidante que ayuda a la piel a defenderse
de la nociva acción de los radicales
libres.
También
se le reconocen virtudes estéticas
a la cebada, la que por su contenido
de enzimas SOD, minerales y proteínas,
favorece el buen estado celular del
organismo en general y de la piel en
particular.
Por
eso se dice que resulta una eficaz aliada
contra el envejecimiento prematuro.
Por
último, también hay productos
que incorporan el maíz, debido
a su eficaz acción contra los
metales pesados generados por la polución
urbana.
Al
aceite de maíz también
se le atribuyen importantes propiedades
regeneradoras. Por su contenido de ácidos
grasos tiene acción reconstructiva
y refuerza la barrera hidrolipídica
de la piel, con lo que ayuda a mantener
la epidermis más y mejor hidratada.
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