El cuidado de la piel va mucho más allá
de mantener su apariencia suave y tersa. La
higiene, la humectación y los hábitos
alimenticios pueden hacer la diferencia de una
piel sana.
Su
piel no sólo es lo que primero ve la
gente en usted, sino que también es el
órgano más grande del cuerpo humano.
Su piel actúa como protección
contra microorganismos y el medio ambiente;
además, es un espejo de su salud general.
La
piel de un adulto cubre aproximadamente entre
1.5 y 2 metros cuadrados. Con un peso alrededor
de 7 kilogramos, la piel representa el 15% del
peso total de tu cuerpo. Esto significa que
la piel es el órgano humano más
grande. Por cada centímetro cuadrado
de nuestra piel, tenemos aproximadamente 100
glándulas de sudor, 3.000 puntos nerviosos,
1 metro de vessels y 3 millones de células
que trabajan para la salud humana y el bienestar.
No es necesario mencionar por ello lo importante
que es tener una piel sana.
Justo
debajo de la piel, tenemos la flora cutánea.
La flora cutánea está formada
por micro organismos que actúan como
sistema de defensa contra las influencias negativas.
Los productos de frotado agresivo, el lavado
intensivo y los elementos naturales como el
sol, el calor extremo y el frío debilitan
la piel. Esto provoca que la piel esté
seca y sensible.
Para
mantener la piel sana, los productos de cuidado
corporal deben respetar la barrera de la piel.
La piel tiene una función protectora
clave en el organismo. Para mantener su plasticidad
y conservar la integridad de esta barrera cutánea,
son necesarios unos cuidados mínimos
diarios, destinados principalmente a mantenerla
limpia e hidratada. Sin embargo, esta recomendación
no se cumple de forma rutinaria generalmente.
Según el estudio sobre los “Hábitos
de Cuidado de la Piel de la población”,
promovido por Laboratorios Vichy, publicado
en enero 2007):
- El
80% de la población no ha consultado
nunca con un especialista sobre su tipo de
piel.
-
El 41% de las personas no utiliza ningún
producto específico para el cuidado
de su piel.
-
Las manifestaciones cutáneas que más
preocupan son las arrugas (28%) y las imperfecciones
(22%).
-
Entre las manifestaciones de la piel que más
preocupan se establece el siguiente orden,
de mayor a menor importancia: arrugas (28%),
imperfecciones (22%), tono apagado (5%), y
brillos (4%).
-
Un 69% de la población no hidrata adecuadamente
su piel, sin embargo, la mayoría de
la población considera que la piel
de su rostro es sensible.
-
El 71% de la población no utiliza habitualmente
protector solar y el 85% sólo lo usa
los meses de verano.
1. La hidratación diaria.
De hecho, el 90% de la belleza de la piel depende
de una hidratación adecuada y el 90%
de los síntomas de la piel seca se agravan
con la limpieza. Los síntomas más
frecuentes de la piel seca son tirantez, aspereza,
irritación, picor, agrietamiento y descamación.
En las investigaciones llevadas a cabo, se ha
constatado clínicamente que todos ellos
empeoran cuando la piel se lava con un jabón
común.
2.
La superficie de la piel que se ve hoy estará
completamente renovada mañana.
Por ello la limpieza suave y el cuidado de la
misma son tan importantes. El grosor de la piel
del abdomen y los antebrazos es de unas 20 capas.
Las mujeres de edades comprendidas entre los
30 y los 59 años tardan en renovar completamente
la piel de estas zonas unos 22 días.
Por ello, se puede concluir que las células
de cada capa tardan aproximadamente unas 24
horas en ser desprendidas de la superficie...
3.
Con cada lavado, la piel pierde el 25% de su
hidratación natural.
Diversa literatura clínica, así
como las últimas investigaciones clínicas
llevadas a cabo en Skin Global Technology Center
demuestran este hecho.
|
|
|
| |
 |
Desterrando
mitos sobre la hidratación de la
piel |
1.
Beber dos litros agua mantiene la piel hidratada
y bella.
Lo cierto es que el 90% del agua que ingerimos
no llega a alcanzar las capas visibles de nuestra
piel.
2. Si la piel no muestra signos de sequedad,
no está deshidratada.
La mayoría de las pieles que no aparentan
sequedad a simple vista, muestran signos de
deshidratación al ser observadas en el
microscopio.
3.
Hay que limpiar la piel de forma intensa para
eliminar todo rastro de suciedad y gérmenes.
Las mujeres que utilizan productos limpiadores
más agresivos presentan mayor número
de problemas en la piel que las que utilizan
jabones más suaves.
4.
La piel sana no necesita ser hidratada a diario.
La piel requiere un aporte de hidratación
continuo para poder revelar toda su belleza.
5.
Cuando comienzas a aplicar una hidratante a
diario, la piel se acostumbra y se vuelve ‘adicta’,
aunque no sea realmente necesario.
La piel no se vuelve adicta a la hidratante,
si absorbe la crema es porque requiere un aporte
de hidratación diario.
|
|
|
| |
 |
Falsas
creencias sobre las claves para una piel
bella |
1.
Beber ocho vasos de agua diarios mantiene la
piel hidratada.
Beber
agua es bueno y saludable para el organismo
pero no es suficiente para hidratar la piel,
ya que el 90% del agua que se ingiere nunca
llega a la superficie. Así, la ingesta
de líquidos es de vital importancia para
mantener el equilibrio y salud del aparato digestivo
y circulatorio. Pero en la capa córnea
(15-20% de agua) se acumulan las células
en la superficie, que requieren un aporte de
agua para mantenerse flexibles, suaves e hidratadas.
El agua es también vital para el óptimo
funcionamiento de la superficie córnea,
pero ésta se hidrata a través
de una pasiva difusión de agua de la
capa de piel subyacente y que contiene un 80-90%
de agua. La superficie córnea está
constantemente perdiendo agua a través
de la superficie en contacto con el exterior.
Como el agua que bebemos se suele quedar en
las capas vivas o internas de la piel, casi
nunca alcanza la capa externa.
2.
La piel sólo está limpia cuando
al tocarla parece áspera.
Los jabones comunes que hacen que la piel parezca
áspera, actúan retirando elementos
beneficiosos de la epidermis. Los jabones comunes
contienen minerales (especialmente calcio) en
su formulación. Durante la higiene, el
calcio se encuentra presente también
en el agua o en los restos de espuma. Estos
mismos restos minerales pueden depositarse sobre
la piel logrando que parezca áspera.
Desde hace tiempo, se ha asociado este peculiar
“chasquido” con la sensación
de una piel verdaderamente limpia, pero en realidad
no es más que un efecto del depósito
de calcio sobre la piel. Los detergentes sintéticos
limpian la piel tan efectivamente como el jabón
común pero sin dejar depósitos
de calcio y sin hacer que la piel “chirríe”.
3.
Merece la pena pagar más por un jabón
caro, ya que se trata de una inversión
en la calidad de la piel.
Lo verdaderamente importante en los jabones
y geles de duchas no es su precio, sino su capacidad
de hidratación de la piel. Conviene buscar
limpiadores que, gracias a sus ingredientes
aporten hidratación extra en la ducha,
ofreciendo un cuidado especial para la piel.
4.
La piel grasa no necesita un aporte de hidratación.
Nivel de grasa e hidratación son cosas
diferentes. El exceso de grasa no implica que
la piel esté correctamente hidratada.
La piel grasa debe su estado a un exceso de
producción sebácea por parte de
las células de la epidermis. Aunque esta
grasa natural de la piel la protege, no contribuye
al estado de hidratación de la superficie
córnea. El estrato córneo recibe
la hidratación a través de una
difusión pasiva del agua presente en
las capas vivas internas de la epidermis. El
nivel de agua se mantiene en este estrato córneo
a través de dos mecanismos: una barrera
de lípidos que impide la pérdida
de agua y otro que la ayuda a conservar el agua
en el interior de las células. La grasa
presente en la superficie de la piel sólo
representa un pequeño papel a la hora
de mantener el nivel de agua. Esto es, el exceso
de grasa no garantiza la correcta hidratación
de las células de la superficie córnea.
Aún más, el exceso de grasa puede
ser una respuesta como defensa de la piel a
su falta de hidratación.
|