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Belleza: Básicos de Verano...
 
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Un bronceado seguro
Los 10 enemigos en verano
Claves para el cabello
Recomendados:
Complementos dietarios
   
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En verano, el calor y el cambio frecuente de temperaturas por el ingreso a ambientes refrigerados, hace que tu cuerpo necesite estar más cuidado.

Sobre todo en estos días de altas temperaturas donde la acumulación de rayos ultravioleta deteriora la piel. Si pasas las vacaciones cerca del mar, en una pileta o en las sierras, tené en cuenta que los especialistas recomiendan no exponerse al sol entre las 11 y las 16. Con los chicos hay que extremar los cuidados. Tienen la piel más vulnerable y delgada y poseen menos melanina, que es un protector natural. Los especialistas aconsejan usar adecuadamente los protectores solares, ya que reducen hasta un 80% los problemas epidérmicos.

La piel se expone en verano a otros muchos agentes nocivos como son los físicos (calor, roces, abrasiones, heridas, picaduras), químicos (irritaciones por el cloro, las cremas de protección solar o la sal del agua) o biológicos (infecciones diversas), a menudo asociados a las actividades de recreo y deportivas, sobre todo acuáticas.

La higiene diaria es una medida preventiva esencial. El agua y el jabón eliminan con eficacia los gérmenes y los restos de cloro, arena y otros irritantes, pero producen sequedad en nuestra piel, porque eliminan consigo su manto ácido, es decir, nuestra protección natural. Por eso, el lavado frecuente es conveniente, pero no lo es menos la aplicación posterior de una crema hidratante adecuada al tipo de piel.

Un bronceado seguro

  • Utilización de protectores solares. Aplicarlos 30 minutos antes en cantidades no inferiores a 2 gramos por centímetro cuadrado.
  • Usarlo cada dos horas y después de haber transpirado o de haber estado en el agua más de 40 minutos.
  • Proteger con mayor énfasis zonas delicadas: cuello, orejas y empeines de los pies
  • Los bebés menores de 6 meses no pueden recibir filtro solar ni exponerse al sol.
  • Hidratar la piel aplicando cremas con vitamina E. Esta vitamina la enconarás también en aceites de girasol, oliva, maní, en pescados y camarones, en vegetales como la palta, brócoli, espinaca, espárragos, tomate y zanahoria, y en frutas secas como las avellanas y almendras.

Ver más en: Pieles listas para el Sol

Los 10 enemigos en verano

1. Comer mal: no olvides la importancia que tiene para la piel una alimentación consciente. El agua y el aceite son indispensables para evitar la sequedad de la piel. Bebe dos litros de agua al día y consume frutas con gran contenido líquido. Aliña tus ensaladas con una generosa porción de aceite de oliva. Aumenta tu consumo de fibra y de productos ricos en betacarotenos (alimentos de color naranja).

2. Aire acondicionado: los cambios bruscos de temperatura son los grandes enemigos de la belleza pues provocan dilataciones constantes en los capilares cutáneos. Además, la piel se reseca en profundidad. Procura alejarte de las salidas de aire acondicionado y regula su temperatura. Bebe mucha agua y refuerza la hidratación de la piel.

3. Dormir poco: un descanso adecuado es fundamental para mantener la salud de la piel. También alivia el nerviosismo y el estrés que van dejando marcas cutáneas. Para ayudar a un buen dormir puedes darte un baño de pies con esencias tranquilizantes como valeriana, lavanda o melisa. Una crema de jalea real tiene un excelente efecto sobre pieles cansadas. En caso de ojeras, dan muy buen resultado algodones fríos empapados en una infusión de manzanilla.

4. Bebidas gaseosas: contienen muchas calorías y no aportan ningún nutriente. Sustitúyelas por agua, jugos de frutas naturales o infusiones heladas. Éstas te proporcionarán mayor hidratación y una buena cantidad de vitaminas y minerales.

5. Alcohol: reseca la piel y es un gran responsable de la formación de radicales libres. También dificulta el aprovechamiento de las vitaminas y minerales ingeridas con la comida. Para contrarrestar sus efectos, bebe mucha agua al día siguiente.

6. Sal: un baño en el mar relaja, tonifica, activa la circulación y resulta beneficioso para determinadas afecciones cutáneas. Sólo tiene un pequeño inconveniente: la sal queda pegada a la piel, contribuyendo a su deshidratación, efecto potenciado por el sol. Si no hay ducha de agua dulce en la playa, puedes llevar un difusor con agua para sacarte la sal de al menos el cutis y el cabello para luego aplícate un protector solar.

7. Cloro: el agua clorada reseca la piel y, sobre todo, el cabello. Lo ideal es usar un gorro de baño pero si no te gusta esa opción recuerda enjuagarte con agua cada vez que salgas de la piscina. Además, puedes utilizar un reparador capilar.

8. Viajes: la piel se resiente de una u otra manera dependiendo del medio de transporte. Por ejemplo, la cabina de un avión reseca la piel en profundidad, mientras que en un barco hay que protegerse del viento, de las partículas de sal y del sol.
Otro tipo de transporte puede tener aire acondicionado que también le quita flexibilidad a la piel. Siempre lleva contigo un vaporizador con agua de rosas y limpia tu piel el mismo día de llegada a tu destino. Para trayectos largos, vale la pena llevar gel de Aloe vera para aplicarse cada cierto rato.

9. Viento: también reseca la piel y atenúa el calor, haciendo más peligrosa la exposición al sol. En días de mucho viento hay que utilizar una protección solar más elevada y, al llegar a casa, hidratar la piel generosamente.

10. Sol: de quemaduras a cáncer a la piel son los efectos del sol. Debes tomar el sol de manera progresiva y con protección adecuada. No hay que olvidar zonas como el escote, los párpados, las orejas, el contorno de ojos y los labios. Bebe mucho líquido y después de la exposición aplica un buen aftersun.

Claves para el cabello

Aunque muchas veces quede un poco más olvidado, lo cierto es que el cabello requiere prácticamente los mismos cuidados que la piel durante el verano. Los rayos solares, sumados a los efectos del agua del mar o al cloro de las piscinas lo resecan y desvitalizan. Sin embargo, es posible hacer frente a estos ‘factores externos’ y lucir, también en los meses estivales, una melena espectacular.

Combatir la deshidratación. La radiación ultravioleta afecta a la fibra capilar deshidratándola. Un efecto que tal vez pueda venir bien a los cabellos grasos pero que resulta fatal para el pelo seco. En este caso se deberá recurrir a protectores solares nutritivos que aporten agentes acondicionadores para compensar la deshidratación.

Adiós a la pérdida de color. La acción del sol sobre el cabello hace que éste se aclare notablemente, algo que se aprecia especialmente en los niños, cuyo pelo se aclara a mayor velocidad que el de los adultos. Se trata de un efecto que, incluso, puede resultar favorecedor para quienes tienen el cabello castaño claro o rubio natural. (Para acelerar este poder ‘aclarante’ puede mezclar el zumo de un limón en un litro de agua y vaporizarlo sobre el pelo: las mechas aparecerán casi de forma inmediata).
Sin embargo, la pérdida de color es un fenómeno mucho más negativo para los tonos oscuros, que se vuelven pajizos. La mejor solución son los protectores solares de color o en su caso, los tradicionales sombreros y gorras. Eso sí, éstos últimos, siempre que el pelo esté ya seco (es importante que el cabello se seque al aire libre). Otra solución es que su peluquero habitual ajuste el tono tanto antes como después del verano para minimizar estos cambios en el color.

Cuidado con el cabello mojado. Hay que tener especial cuidado a la hora aplicar cualquier tratamiento cuando el pelo está húmedo, ya que su queratina pierde gran parte de la resistencia y se rompe con mucha más facilidad. Para evitar enredos una buena opción es incluir en el neceser de la playa un acondicionador sin aclarado. En cuanto a los peines, nada de usar los de púa fina ni cepillos de cerdas. Lo mejor, los peines de púas anchas, separadas y con las puntas redondas.

La importancia del aclarado. Una vez se sale del agua, sea de la piscina o del mar, es recomendable aclarar el cabello con agua dulce con el fin de eliminar los restos bien sea de cloro o de salitre. Así mismo, es conveniente lavarlo una vez se llega a casa con abundante agua y un champú suave, asegurándonos de que se reparte bien por toda la cabeza.
Después el lavado, y como tercer paso del tratamiento (tras las fórmulas protectoras durante la exposición y los champús para retirar bien la sal, la arena o el cloro), nada como el uso de cremas, geles, serums o mascarillas para reparar totalmente los daños.

Recomendados: Complementos dietarios

Vitaminas del complejo B: de este grupo se destacan algunas importantes para el verano como la biotina, el ácido pantoténico y el PABA (ácido para-aminobenzoico), por su efecto regenerador de la dermis dañada. Además, el PABA interviene en la formación de melanina y junto a otros nutrientes se utiliza con buenos resultados en el vitíligo (despigmentación de la piel). Recomendado: Spirulina en capsulas click AQUI

Coenzima Q10: esta sustancia evidencia una importante actividad antioxidante, ya que retarda el envejecimiento. Además, resulta indispensable para enfrentar el verano, porque activa los procesos energéticos de la piel, algo imprescindible para reparar el daño solar y proteger la dermis. Las espinacas, los granos integrales, las sardinas y frutos secos contienen coenzima Q10. Recomendado: Spirulina con coenzima q10 clik AQUI

Betacarotenos: son los suplementos estrella del verano. Precursores de la vitamina A (se conocen también como provitamina A), su función más importante es la de defensa antioxidante de la piel. Son los principales activadores de la melanina y, concretamente, estimulan la respuesta inmunológica de la piel, protegiéndola del enrojecimiento y de los daños posteriores a las radiaciones ultravioletas. Recomendado: Betacaroteno + Bixa orellana click AQUI

 

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