Se
inspiran en los resultados de la medicina estética
y prometen efectos antiage, sin agujas ni bisturí.
Además de alisar arrugas, estas nuevas fórmulas
cosméticas redefinen el contorno facial y restauran
la fuerza elástica de la piel con precisión
clínica. Un nuevo pasó hacia la belleza
sin cirugía.
Inyecciones
de colágeno, láser, peelings, toxina botulínica
y hasta el mismo lifting quirúrgico. Las opciones
para recobrar una piel resplandeciente son numerosas y
recurren a todo tipo de adelanto. Sin embargo, quienes
prefieren aplazar o postergar estas técnicas cuentan
hoy con una serie de tratamientos cosméticos antiage
inspirados directamente en los efectos que logra la medicina
estética. Son las nuevas cremas que concilian eficacia
y resultados sin provocar ningún tipo de agresión:
rellenan, afirman la piel y retexturizan con precisión
clínica, sin necesidad de cirugías o técnicas
invasivas.
Hay
una diferencia clave entre estas cremas llamadas de efecto
lifting y las antiage tradicionales: no sólo hidratan,
revitalizan y previenen arrugas, sino que, además,
apuntan a recuperar la estructura de sostén de
los tejidos, provocan un efecto tensor y redefinen el
contorno de la cara.
Desafían
la gravedad, recuperan la tonicidad y dan batalla a la
flaccidez, sobre todo en las mejillas y las líneas
que recorren la mandíbula. Es que, en realidad,
una arruga no es tal hasta que la pérdida de elasticidad
la marca dramáticamente. Es la falta de firmeza
la que delata verdaderamente el envejecimiento de la piel,
y el proceso se revierte cuando se consigue firmeza. Con
los años, el rostro se desdibuja, el óvalo
pierde su forma y los rasgos se desmoronan.
“Este
tipo de productos está indicado para mujeres de
entre 30 y 60 años, a quienes les interesaría
probar los efectos de una cirugía o un tratamiento
dermo-estético, como la aplicación de toxina
botulínica o de colágeno, pero no lo van
a hacer o ya lo hicieron y no desean repetirlo”,
apuntan los profesionales de Avon. Por otra parte, Manuel
Bernal, químico del departamento de calidad de
Artez Westerley, explica que hay dos formas de lograr
resultados similares al de estas técnicas mini-invasivas:
“Por medio de un lifting óptico, cuando a
los productos se les incorpora partículas microscópicas
de sílice, zinc o titanio, que se depositan sobre
las líneas de expresión y, por incidencia
de la luz, forman reflejos que visualmente disimulan la
presencia de los pliegues. Por otro lado, a través
de la acción cosmética-biológica,
es decir mediante la incorporación de sustancias
activas como los fitoesteroles de soja, que actúan
sobre los fibroblastos de los músculos y aumentan
la contracción y el tono, que se traduce en mayor
firmeza”.
Entre
las marcas de lujo que incorporaron fórmulas que
prometen belleza sin cirugía está Givenchy,
a través de No Surgetics Visible Resurfacing Serum.
Una fórmula con efecto “resurfacing”
que renueva la piel sin láser ni agresiones secundarias.
El producto combina tres acciones que se inspiran en las
nuevas técnicas de la medicina para modificar visiblemente
la superficie de la piel y minimizar las arrugas. Como
un peeling muy suave, proporciona resplandor gracias al
palmitato de vitamina A que favorece la renovación
de las capas superiores de la piel; como una inyección
de colágeno, colma las arrugas profundas mediante
una combinación de activos vegetales que estimula
la síntesis del colágeno (centella asiática
y extracto proteínico de soja); y como una inyección
de Toxina botulínica, relaja los rasgos de expresión,
calma las tensiones provocadas por el stress y reduce
las contracciones musculares. Otro producto tentación
es Capture Sculpt 10, de Dior, que promete recuperar la
forma ovalada del rostro.
Es
un tratamiento de acción global que se complementa
con otros dos. “Uno es para el cuello y el mentón,
que se inspira en la acción de una lipo: licua
el tejido adiposo y lo elimina a través de la microcirculación,
con el fin de enmarcar el perfil”, cuenta en entrevista
con Luz Leandro Damario, training manager de la marca.
La segunda fórmula, agrega, “acumula grasas
en las mejillas, los labios y el mentón, para aumentar
el volumen. Es una forma de contemplar las diferentes
maneras de envejecer”.
El
desafío es restaurar la elasticidad general de
la piel, interviniendo directamente en las formas y los
volúmenes. “Las mujeres no sólo se
inquietan por sus arrugas. Otra huella de la edad y muestra
del cansancio es la pérdida de firmeza y de nitidez
de las líneas del rostro y la transformación
de los rasgos”, apunta Haydée Porcayo, esteticista
internacional de Dior. Además, hace foco en que
no basta con activar la producción de colágeno,
sino que hay que restaurar su correcta conformación.
“Esto se logra proporcionando energía a las
moléculas específicas que participan en
este proceso”, explica. El ingrediente fundamental
es un activo extraído del sauce blanco, que aporta
a la piel sus propiedades de resorte. Diferente, pero
también inspirada en las técnicas estéticas
mini-invasivas es la propuesta de Avon, Anew Clinical,
que se basa en los resultados de las inyecciones de colágeno:
es un tratamiento restaurador no quirúrgico que
rellena las arrugas de adentro hacia afuera. Los expertos
de la marca informan que actúa sobre la piel deteriorada
en tres dimensiones: renueva el colágeno y brinda
nuevo sostén y firmeza, reconstruye la elastina
y regenera las hidroproteínas, aumentando la densidad
de la piel y provocando un efecto de relleno, de adentro
hacia fuera, tal como lo hace una inyección de
colágeno.
“El
envejecimiento de la piel es el resultado combinado del
tiempo, el ambiente, las modificaciones estructurales
y celulares que operan progresivamente, desde la superficie
de la piel a las capas más profundas.
A
partir de los 40 años, se manifiesta principalmente
por el debilitamiento de los tejidos de soporte y la pérdida
de firmeza de la piel”, describe Eleonora Kaplan,
a cargo de las relaciones públicas de L’Oréal,
quien revela los resultados de un estudio reciente de
la marca: entre los 40 y 49 años, el 87 por ciento
de las mujeres dice tener arrugas y un 17 por ciento afirma
tener problemas de firmeza. “Ellas no se contentan
con un simple anti-arrugas, prefieren un tratamiento completo
que también reafirme la piel y la vuelva más
elástica”, dice Kaplan. Su propuesta es la
nueva Refitalift, que actúa sobre el colágeno
que permite una buena adhesión de la epidermis
sobre la dermis. Un rol clave si se tiene en cuenta que
la pérdida de esta cohesión es una de las
causas fundamentales de la relajación cutánea.
En
cambio, el enfoque de Estée Lauder a través
de su crema lifting Re-Nutriv Intensive hace foco en la
reducción del estrógeno. “Esta hormona
ayuda a que la piel mantenga su contorno al prevenir una
reacción entre azúcares acumulados y el
colágeno en la piel (glicolización). Este
proceso, que comienza a los 30 años, provoca que
el colágeno semejante a varas rígidas se
convierta en estructuras esféricas, con lo cual
disminuye el soporte en la piel”, apunta Leticia
Volentiera, al frente del área de marketing de
la marca, quien describe a este tratamiento como la mejor
alternativa a la cirugía estética cuando
el propósito es mejorar la apariencia de las pieles
maduras.
La
crema posee una réplica de la enzima responsable
de la recuperación de la piel y mejora su firmeza,
ya que incrementa los niveles de colágeno, elastina
y ácido hialurónico, con el fin de contrarrestar
el proceso natural de su destrucción. Incluye extractos
botánicos y marinos, semillas de uva y alfahidroxiácidos
que eliminan solamente las células muertas de la
superficie, sin causar daño o irritación.
Laura Buhck, entrenadora de André Latour, describe
otra opción facial anti-flaccidez: Biologique.
“La línea está formulada bajo la concepción
de proceso, es decir que cada aplicación activa
el efecto prolongado de la dosis anterior, obteniendo
así una cadena de beneficios”. Los productos
contienen extracto de levadura, con alta concentración
de nutrientes que atenúan la aparición de
arrugas por su efecto lifting. Otro ingrediente clave
es la soja, que reestructura los tejidos y devuelve tonicidad.
“El efecto inhibidor de la proteína de soja
sobre las enzimas que participan del proceso de envejecimiento
genera su función antiage, ya que aumenta la actividad
celular y retiene el agua”, apunta Buhck.
Las
algas, el plancton, la fuña y limos marinos poseen
sales minerales (calcio, potasio, sílice, magnesio),
oligoelementos, glúcidos, mucílagos, aminoácidos,
vitaminas A,B,C,D y E y clorofila. Estos elementos ayudan
a la regeneración de los tejidos, y a mantener
la estructura corporal de la piel.
Las algas microestalladas, utilizadas en los tratamientos,
están formadas por partículas pulverizadas
que son polvos de algas, sus principios activos penetran
en la piel facilitando cualquier tratamiento. Con las
sustancias que libera la gigartina se produce un efecto
tensor que crea un efecto similar a un lifting.
También se ha descubierto hace 8 años las
propiedades de la Uva Roja..."El secreto de la uva
está en los polifenoles, una sustancia reconocida
como un antioxidante cien veces más poderoso que
la vitamina E, que se encuentra en la piel, la pulpa y
la semilla de la uva", asegura María Fernanda
Saravia, spa manager Tower Inn & Suites de San Rafael,
Mendoza.
Los polifenoles, capaces de captar los radicales libres
derivados de oxígeno, ralentizando así el
envejecimiento cutáneo. Combaten los radicales
libres, fragmentos de moléculas que poseen un electrón
impar. Por este motivo, son muy inestables y reaccionan
violentamente con las células y tejidos próximos,
oxidándolos y envejeciéndolos.
Algunos aceites puros son muy buenos aliados para los
tejidos cutáneos aportando Vitamina A, (Acetato
de Retinol) que estimula la producción de colágeno
y Vitamina E, combatiendo la oxidación de la piel.
Podemos indicar el aceite de Avellana, Nuez, Almendras
dulces, Jojoba entre otros.