Al
pelo le hacen efecto todas las agresiones externas, al
tiempo que refleja el estado de salud interior. Para que
ofrezca un aspecto sano y brillante hay que cuidarse por
dentro y protegerlo por fuera.
Por ser el cabello una materia viva, es frecuente que
se vea afectado por muchos factores, como por ejemplo
una enfermedad, el estrés, el agua de mar, el sol,
el viento, el uso de tinturas, fijadores o productos muy
irritantes, y los hábitos de higiene incorrectos.
Todos ellos pueden hacerle perder su fuerza, brillo e
hidratación, volviéndolo opaco y con aspecto
descuidado. De igual modo, la mala alimentación
y el sedentarismo se reflejan también en el pelo,
restándole salud y vitalidad.
Cada
persona tiene un cabello propio y característico
(graso, seco, normal, grueso, delgado), cosa que se debe
tener en cuenta para decidir los cuidados que se le darán.
Sanas
Costumbres
El
estrés, una alimentación inadecuada, el
alcohol, el tabaco, el sol, el cloro de las piscinas,
así como el exceso de tintes, decolorantes, lociones
para permanente o para el alisado químico o una
higiene capilar deficiente son factores que tienden a
debilitar el cabello, que puede presentar síntomas
de sequedad, de grasa, dificultad p ara desenredarse,
caída excesiva, falta de brillo, puntas abiertas.
Para que la fibra capilar no pierda su vitalidad es necesario
tomar medidas.
Limpieza
Mantenga
una higiene periódica (2-3 veces a la semana)
del pelo y cuero cabelludo
Evite la acumulación de grasa en el cabello
porque activa la proliferación microbiana y
disminuye la oxigenación capilar.
Utilice productos especialmente diseñados para
el cabello.
Para un correcto lavado del cabello, en primer lugar
enjuáguelo para eliminar la suciedad, grasa
y polvo. A continuación aplique una pequeña
cantidad de champú. Aclare cuidadosamente el
cabello con agua templada o fría dejándolo
libre de cualquier resto de jabón. Repita el
proceso sólo si el cabello estuviese muy sucio
o graso.
El agua caliente estimula no es conveniente para la
piel ni para el cabello, haciéndose crítico
esta prevención en el caso de los cabellos
grasos, pues estimula sobremanera la producción
de sebo por parte de las glándulas sebáceas.
Use agua tibia, incluso enjuáguese el pelo
con agua fría si no le incomoda.
Favorezca la renovación capilar con lociones
o bálsamos para después del lavado que
mejoren la circulación en el cuero cabelludo
y aumenten la oxigenación.
No frote el pelo en el secado.
Evite el uso del secador. Si lo utiliza, manténgalo
a 15 centímetros y emplee el modo frío.
Cepillado
Cepille el cabello para eliminar el polvo, los pelos
y las células muertas. El cepillado tiene,
además, una acción estimulante sobre
el riego sanguíneo en el nivel de la raíz
capilar.
Use cepillos de cerdas naturales, porcinas o de jabalí,
o en su defecto de nylon redondeado.
No realice peinados o cepillados excesivamente fuertes
ni frecuentes. El roce daña la cutícula,
que es una barrera de protección para el pelo.
No abuse de tintes, permanentes, etc.
Evite gomas, clips, pinzas y otros adornos que ejerzan
una presión excesiva sobre la raíz del
cabello. Tampoco
es conveniente llevar cada día el cabello sujeto
con trenzas o recogedores que provocan un estiramiento
del mismo.
Preserve su pelo de las agresiones externas. El sol,
el frío extremo, la lluvia y el calor lesionan
el cabello.
Consulte a su dermatólogo ante cualquier observación
de anomalías en el cabello: caída importante
difusa o por zonas, caspa, seborrea.
Cabello
Seco
Por su fragilidad, tolera bastante mal el cepillado,
el uso del secador y de tintes y permanentes.
Para su lavado utilice un champú humectante,
que le devuelve la humedad perdida al cabello, o con
base de tensoactivos proteínicos, que le confieren
una película reparadora al cabello, un aumento
de la suavidad y una eliminación de la electricidad
estática. También puede aplicarse lociones
capilares ricas en vitamina B y en queratina.
El cepillado debe ser suave, con cepillos de cedras
naturales. Evitará la ruptura del cabello y
la electricidad estática.
Cabello
Graso
Utilice shampoo astringentes y agua fría con
el objeto de cerrar los poros del cuero cabelludo
y disminuir su secreción.
Si lava su cabello a diario, alterne el champú
para pelo graso con un champú para cabello
normal.
El exceso de grasa se puede acentuar con el uso de
productos suavizantes.
Cepille el pelo suavemente para no estimular la actividad
de las glándulas sebáceas.
Lávelo a menudo, pero sin abusar para no saturar
las glándulas y propiciar un aumento de la
secreción de grasa
Nutrición
desde Dentro
La
alimentación del cabello proviene de la sangre,
por lo que una dieta equilibrada en nutrientes es la base
de una buena salud capilar.
La
alimentación desempeña un papel fundamental
en el cuidado de cualquier tipo de cabello.
Beba mucha agua. Entre 2 y 3 litros diarios.
Los oligoelementos desempeñan un papel fundamental
en la formación del pelo. Se ingieren con los
vegetales, las verduras, las legumbres y los complejos
vitamínicos.
Consuma frutas y verduras, y alimentos ricos en cinc
y magnesio, y en vitamina B5 y B6, indispensables
para fortalecer el cabello.
Evite
el consumo de café, tabaco y alcohol. Contraen
los vasos sanguíneos del cuero cabelludo y disminuyen
su aporte sanguíneo y, por tanto, su nutrición.
Datos
Interesantes
La cantidad de cabellos que posee una persona depende
de su genética Normalmente oscila entre 80.000
y 120.000, pero las personas rubias tienen más
y las pelirrojas menos.
El cabello humano es más fuerte que un alambre
de cobre del mismo grosor.
Las mujeres suelen tener más cabello que los
hombres.
Crece unos 12 mm por mes. El ritmo de crecimiento
aumenta en verano y mientras se duerme. Si no lo cortamos
el pelo crece hasta los 107 cm. para seguidamente
caer.
La vida media de un cabello es de, aproximadamente,
7 años.
Entre 50 y 100 unidades se pierden cada día
para ser reemplazadas por otras nuevas con lo que
la pérdida no se nota.
Al
pasar el tiempo el cabello se hace más seco
y quebradizo También se dan cambios de color,
ya que la producción de melanina disminuye
y acaba por detenerse. Como resultado, el pelo pierde
color, se vuelve lo que normalmente calificamos gris.
El
cabello sano debería poderse estirar hasta
un 30% de su longitud normal antes de romperse.
Su permeabilidad (hasta un 40% de su peso en agua),
es lo que permite la penetración de sustancias
químicas que posibilitan los cambios de su
apariencia y de su color.
La grasa es el protector natural del cabello. El estrés
y las enfermedades, los cambios hormonales y ciertos
cosméticos o medicamentos pueden alterar la
actividad de las glándulas sebáceas.
El color del cabello viene determinado por el pigmento
llamado melanina. La forma y el número de gránulos
de melanina de la hebra del cabello determinarán
su color natural. Las personas con un gran número
de gránulos alargados de melanina tienen el
pelo negro, las que tienen un menor número
de gránulos alargados lo tienen castaño,
y las que tienen incluso menos gránulos, y
más pequeños, rubio. Las que tienen
los gránulos ovalados o esféricos lo
tienen de color rojo.