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La
Naturaleza nos deja claro que no podemos rehuir
el proceso de envejecimiento. Pero lo que sí
está en nuestras manos es evitar la vejez
patológica o no natural para hacernos
viejos más lentamente.
Y
para ello resulta muy útil la Medicina
Fisiológica Antienvejecimiento que nos
permite saber cuál es la edad real de
nuestro cuerpo, nuestro deterioro cerebral,
muscular, funcional, etc., aportándonos
soluciones para empezar cuanto antes a mantenernos
jóvenes.
Envejecer es inevitable. Pero lo cierto es que
aunque buena parte de ese proceso natural se
debe al inexorable paso del tiempo también
se ha de ser consciente de que contribuimos
a ese envejecimiento de forma no natural cuando
castigamos a nuestro organismo, le sometemos
a malos hábitos o no le procuramos el
descanso y la alimentación necesarios.
Pues bien, evitar tales excesos no es el elixir
de la eterna juventud pero sí puede ser
la clave para vivir con una calidad de vida
digna mucho tiempo. Y esa es precisamente la
meta de las investigaciones de la relativamente
nueva ciencia del anti-aging.
¿Por qué
envejecemos?
La
verdad es que las causas del envejecimiento
siguen siendo un enigma para los científicos.
De hecho, existen decenas de teorías
y especulaciones diferentes que intentan
explicar el proceso de envejecimiento
hasta el punto de que Leonard Hayflick,
profesor de Anatomía y notable
investigador en este campo, afirma que
"no hay probablemente otra área
en la que abunden tanto las teorías
no probadas como en la de la Biología
del envejecimiento".
Hasta
la fecha los postulados más reconocidos
son los que relacionan el envejecimiento
con la acción de los radicales
libres, con el ADN del individuo, con
la pérdida progresiva de la capacidad
de división celular, con el desgaste
propio de la "maquinaria" corporal,
con la carencia de la enzima telomerasa
(se cree que podría permitir que
las células no dejaran de dividirse),
etc. Todo ello sin olvidar condiciones
externas como una mala alimentación,
la falta de ejercicio, el consumo de sustancias
nocivas, el contacto con fuentes de contaminación
ambiental, los traumas psíquicos
y los problemas de ámbito emocional
(entre ellos, el estrés).
Aunque
lo más probable es que sea la combinación
de todos esos factores lo que cause el
envejecimiento prematuro. Y de ello se
ocupa la Medicina Fisiológica Antienvejecimiento,
centrada en investigar todos los factores
que rodean al proceso de envejecimiento
para, con los conocimientos adquiridos,
poner en práctica una medicina
preventiva óptima.
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Medicina fisiológica antienvejecimiento |
El
doctor Luis García Cremades -director
médico del madrileño Centro Médico
Keron 10- es uno de los expertos convencidos
de que no sólo nuestro material genético
es el responsable de la duración y calidad
de nuestra vida.
-Según
estudios recientes el material genético
del homo sapiens tiene su límite natural
de vida en los 120 o 125 años aproximadamente.
Por tanto, en lo que tiene que ver con el envejecimiento
no sólo tendremos que tener en cuenta
nuestro material genético sino también
aquello a lo que en nuestro quehacer diario
sometemos a nuestro organismo y que puede ser
más importante y decisivo que lo heredado.
-¿Esa
puede ser una forma efectiva de prevenir el
envejecimiento?
-Así
es. Sólo podemos adelantarnos a esa fase
si comprendemos y conocemos los procesos de
nuestro organismo, los factores que aceleran
el envejecimiento y que nos enferman, y el estado
en que nos encontramos actualmente.
-¿Entonces
la pregunta que debemos formularnos no es "hasta
qué edad viviré" sino "con
qué calidad de vida"?
-Exacto.
Y la respuesta positiva a esta última
pregunta suele estar en manos de los profesionales
de la Medicina del Antienvejecimiento. Así
que cuanto antes empecemos un programa anti-aging
más espectaculares serán los resultados
obtenidos en cuanto a calidad de vida.

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Programa anti-aging |
-¿Qué
es exactamente la Medicina del Antienvejecimiento?
-Pues
es la ciencia médica encaminada a diagnosticar
la edad funcional del paciente o, por decirlo
de otra manera, la edad real del organismo -que
puede ser superior o inferior a la edad cronológica-
y prevenir la aparición de un envejecimiento
precoz. Pero, ¡ojo!, no se debe confundir
con la Geriatría. La Medicina del Antienvejecimiento
no es una medicina de los ancianos. Lo que pretende
es prevenir la aparición de enfermedades
seniles y retrasar el deterioro orgánico
y mental de la persona. Es la medicina de los
adultos de edad media que quieren vivir una
mejor vejez.
-Aclarado
este punto, ¿cuál es, en su opinión,
la mejor edad para empezar a cuidarse de verdad?
-Una
edad ideal para empezar a interesarse por esta
prevención serían los 35-40 años
pero lo cierto es que cuanto antes conozcamos
nuestras carencias y nuestros riesgos antes
podremos comenzar a poner los remedios oportunos.
-Comentaba
antes que la Ciencia del Antienvejecimiento
se encamina en primer lugar a establecer la
edad real del organismo del paciente -que no
tiene por qué coincidir con la cronológica-
para luego prevenir la aparición del
envejecimiento. Pero, ¿cómo podemos
saber qué edad real tenemos?
-Mediante
la realización de una serie de pruebas
y la comparación de los resultados con
unos parámetros estadísticos determinados.
Verá, cuando alguien acude a nuestra
clínica valoramos su estado físico,
su fuerza, coordinación y flexibilidad
además de su composición corporal,
su estado mental, la situación de su
sistema nervioso vegetativo y su respuesta al
ejercicio. Además se le hace un estudio
nutricional y analíticas diversas.
-Estado
físico, fuerza, coordinación y
flexibilidad son parámetros que se pierden
con la edad y entendemos que se analicen para
conocer el estado del paciente. En cuanto al
resto de los valores que analizan nos han llamado
especialmente la atención la referencia
a la composición corporal, al sistema
nervioso vegetativo y la respuesta al ejercicio.
Si le parece, empecemos por la composición
corporal. ¿Cómo se valora y qué
respuestas ofrece?
-Para
valorarlo se aplica lo que técnicamente
se conoce como Bioimpedanciometría. Consiste
en medir, por medio de un sofisticado aparato
que se conecta al cuerpo del paciente, la resistencia
de los tejidos al paso de una muy débil
corriente eléctrica. Esa medición
nos permite saber con extraordinaria precisión
las cantidades de grasa, agua, músculo,
etc., que forman parte del cuerpo del individuo
en cuestión. De esa manera podemos saber
si el exceso de peso de una persona se debe
a exceso de grasa o a exceso de agua, y controlar
que durante el proceso de adelgazamiento conserve
sus proporciones correctas de músculo,
agua y demás tejidos. Esta prueba también
nos permite conocer una situación de
mala composición corporal, lo que implicaría
la presencia de trastornos nutricionales o de
desarrollo que influyen mucho en el pronóstico
de nuestra edad funcional.
-El
sistema nervioso vegetativo es, por así
decirlo, nuestro "sistema nervioso inconsciente".
Es decir, el que, dirigido por el inconsciente,
se encarga de mantener funciones vitales como
la respiración, el latir del corazón
o los procesos implicados en la digestión,
entre otros. ¿Qué se pretende
saber analizando este sistema?
-Al
sistema nervioso vegetativo se le llama también
autónomo porque, en efecto, es independiente
de nuestra voluntad. Pues bien, a través
de su análisis puede conocerse el buen
o mal estado de nuestro organismo. Gracias a
la tecnología actual podemos medir y
cuantificar su funcionamiento así como
valorar si nuestro corazón se puede resentir,
si tenemos tendencia a disparar nuestras pulsaciones
con el mínimo ejercicio o a tener predisposición
a los mareos, falta de fuerza, etc.
-En
tal caso la valoración del sistema vegetativo
estará muy relacionada con el estudio
de la respuesta ante el ejercicio.
-Eso
es. El estudio anterior se complementa con la
valoración de la variabilidad de la frecuencia
cardiaca frente a un mínimo ejercicio.
-¿La
variabilidad de la frecuencia cardiaca? ¿Y
cómo la analizan?
-Mediante
un sencillo ejercicio. Para ello disponemos
de una bicicleta elíptica en la cual
el paciente recorre quinientos metros a ritmo
tranquilo, sin derramar una sola gota de sudor.
Eso nos da una gran cantidad de datos que, después
de ser analizados en el ordenador, explican
cómo se comporta su corazón cuando
hace ejercicio. De esa manera podremos, por
una parte, incluirlo en su valoración
de la edad funcional y, posteriormente, ayudarle
a realizar su ejercicio con seguridad y eficacia.
-También
se analiza el estado mental del paciente. ¿Se
le realiza, por tanto, un estudio psicológico?
-Bueno,
digamos que más bien son baterías
de test muy sencillos que nos indican en qué
estado se encuentra nuestra memoria inmediata,
auditiva, nuestra capacidad de cálculo
y de entendimiento. Es un estudio sencillo pero
completo del funcionamiento del cerebro del
paciente. Se trata de tener todos los datos
posibles sobre su estado y para ello no escatimamos
en realizar todas las pruebas que nos aporten
información útil.

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La importancia de la Nutrición |
-Y
dígame, ¿hasta qué punto
es importante para ustedes el tipo de alimentación?
-Para
resumírselo en una idea le diré
que, simplemente, somos lo que comemos. El alimento,
para nosotros, es como la gasolina para el coche.
Si a un automóvil que utilice gasolina
súper le ponemos gasolina normal no nos
va a dar la potencia máxima. De la misma
forma, si a nuestro organismo no le damos de
comer los alimentos que necesitamos -y con ellos
los diferentes nutrientes que nuestro metabolismo
utiliza- nuestro cuerpo no funcionará
bien y tendrá tendencia a enfermar y
envejecer.
-Dada
la importancia de este punto profundicemos un
poco más. ¿Bastaría con
elegir alimentos sanos para mantener nuestro
organismo más joven más tiempo?
-Es
una gran ayuda pero no es suficiente. Verá,
un alimento teóricamente sano puede ser
perjudicial para nosotros si no somos capaces
de digerirlo bien y, por tanto, no obtener los
nutrientes que necesitamos de él. Debemos
tener en cuenta que la única forma de
introducir nutrientes en nuestro organismo es
por medio de la digestión. Una digestión
incompleta hace que nuestra sangre se llene
de tóxicos que van a desencadenar la
aparición de diferentes anticuerpos.
El estudio de los diferentes alimentos que comemos
a lo largo de una semana -que es el estudio
nutricional que hacemos en la clínica-
nos da una clara indicación de la cantidad
de nutrientes (vitaminas, minerales, ácidos
grasos, etc.) que ingerimos y así podemos
valorar las carencias actuales o en un futuro
próximo y, en consecuencia, un posible
envejecimiento prematuro o incluso tendencia
a sufrir alguna enfermedad.
-Todo
este exhaustivo estudio se completa con una
serie de pruebas analíticas de radicales
libres y estrés oxidativo, hormonales,
generales, genéticos, etc. Si me permite,
antes de que continúe me gustaría
que nos hablara más detalladamente de
las hormonas. ¿Qué papel juegan
en el proceso que estamos describiendo?
-Las
hormonas juegan un papel fundamental en éste
y en todos los procesos humanos. Conocedores
de esto, lo que intentamos es -por medio de
analíticas especiales- saber los niveles
de todas las hormonas conocidas. Pero una vez
identificado esto nos enfrentamos con dos problemas.
El primero es saber cuál es el nivel
correcto para cada individuo. Las hormonas disminuyen
con la edad. Por tanto, lo ideal sería
tener el nivel hormonal de la juventud... pero,
¿cuál era ese nivel? He ahí
el problema: ¿qué dosis debemos
utilizar para reponer los niveles necesarios
de cada persona? El segundo problema que se
nos plantea es la utilización de los
medicamentos hormonales sustitutorios. Porque
nuestra legislación prohíbe el
uso terapéutico de determinadas hormonas,
salvo en caso de enfermedades muy especiales.
Es el caso de la hormona del crecimiento.
-Entonces,
¿cuál es la alternativa?
-Pues
para restituir los niveles juveniles preferimos
no administrar hormonas activas al paciente
sino recomendarle el consumo de secretagogos,
es decir, productos nutricionales que llevan
todas las sustancias que cada glándula
necesita para fabricar la hormona de que se
trate. De esa manera se mejora e incrementa
de forma natural la producción y se corrigen,
con resultados extraordinarios, las dolencias
que provoca la falta de hormonas específicas.

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Bioenergética y antienvejecimiento |
-También
sabemos que usted tiene muy en cuenta la situación
bioenergética del paciente. ¿Puede
hablarnos de ello?
-Con
gusto. Verá, según estudios realizados
recientemente los parámetros biofísicos
o energéticos juegan un papel importante
en la situación general del individuo.
De hecho, la falta de ejercicio, una nutrición
equivocada, las sustancias contaminantes, los
problemas en el ámbito emocional y el
estrés típico de nuestra era industrial
pueden desarrollar una función irregular
primero, un mínimo trastorno después
y, al final, un trastorno funcional que puede
terminar en enfermedad. Es decir, un paciente
agotado energéticamente disminuye su
vitalidad y capacidad de reacción.; por
tanto, no estará ya sano aunque aún
no esté orgánicamente enfermo.
El estudio bioenergético es pues muy
importante y por ello lo usamos. Ahora bien,
nunca puede utilizarse como único método
para el diagnóstico y valoración
de la edad funcional. Eso sí, es muy
útil como arma terapéutica para
rehabilitación del equilibrio orgánico.
-Según
eso, ¿un estudio antienvejecimeinto completo
y exhaustivo podría servir como herramienta
preventiva de determinadas enfermedades?
-Por
supuesto, aunque sólo de algunas. Desgraciadamente
no podemos ni tratar ni prevenir el Alzheimer.
Sólo podemos saber si la persona podría
padecerlo. Pero sí podemos, por ejemplo,
predecir con muchísima fiabilidad la
posibilidad de que la persona desarrolle en
un futuro trombos y embolias de cualquier tipo,
incluso cerebrales. Con lo que podemos prescribirle
un tratamiento preventivo eficaz en el mismo
momento en que se detecte la predisposión.
Así, por un lado estaremos alargando
la vida del paciente y, por otro, dándole
la posibilidad de vivir una vejez más
digna.
-En
todo caso, aunque no estemos predispuestos a
padecer ninguna dolencia específica suponemos
que un tratamiento de este tipo nos permite
"adelantarnos" a nuestra vejez. Díganos
pues: hechas las pruebas, ¿qué
tipo de tratamiento se prescribe?
-Aquel
que mejor se ajuste a cada persona como individuo
con unas características específicas
e irrepetibles que conocemos gracias a los estudios
exhaustivos a los que la hemos sometido. Pero
consistirá, básicamente, en que
el paciente adapte la alimentación a
sus necesidades con el fin de ingerir todos
los nutrientes necesarios, si es necesario incluso
añadiéndolos en forma de suplementos
(vitaminas, minerales, aminoácidos, etc.).
De esa forma tan simple ya está allanando
el terreno para que su vida sea más larga
y con mejor calidad. Y si además hace
algún ejercicio físico -fundamental
de por sí para una larga vida- adaptado
a sus necesidades le ayudaremos a asegurarse
una vejez con mayor calidad de vida. Se trata
de que el paciente corrija sus hábitos
y elimine de forma efectiva las deficiencias
detectadas ayudándose así a prevenir
enfermedades futuras.
-¿Y
después de prescribirle ese tratamiento
nutricional y deportivo se hacen controles posteriores
con mucha frecuencia?
-Depende
mucho de cada persona. Nunca hacemos tratamientos
estandarizados; es decir, no les recomendamos
los mismos alimentos o los mismos ejercicios.
Tampoco les suministramos los mismos secretagogos
o les hacemos la misma terapia bioenergética.
Por tanto, las visitas de control pueden variar
de revisiones semanales al principio y sólo
cuando el caso es extremo a revisiones anuales
en los casos menos afectados. No olvidamos en
ningún momento que somos entes individuales
con problemas y necesidades individuales.
-Gracias
por su amabilidad y su tiempo, doctor.
-A
ustedes.

Fases
del envejecimiento
El
profesor Lunenfield, presidente de la
Sociedad Internacional para el Estudio
del Envejecimiento del Hombre y pionero
en Medicina Geriátrica, definió
cuatro fases para el envejecimiento:
- Fase
constructiva:
hasta los 20 años el organismo
está en formación continua.
Es decir, cuando se tiene 20 años
se dispone de fuerza plena y las capacidades
físicas del ser humano alcanzan
su máximo apogeo. Pero a partir
de entonces la sustancia genética
del hombre, el ADN, pierde cada año
un 1% de su capacidad reproductora.
La división celular y muchos
otros procesos bioquímicos comienzan
a cambiar.
- Fase
preventiva:
a partir de los 20 años debería
intentarse el mantenimiento de las funciones
del organismo a través de un
estilo de vida sano (ejercicio, nutrición,
relajación, etc.).
- Fase
estratégica:
a partir de los 40 años cada
vez supone más trabajo mantener
el rendimiento por lo que es necesario
desarrollar una estrategia preventiva
contra los síntomas de la vejez.
- Fase
de envejecimiento: a
partir de los 50 años no se trata
sólo de prolongar el tiempo de
vida sino de mantener un buen estado
de salud.
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