Los
cosméticos históricamente se asociaron más
con factores estéticos, que con los de protección
y salud, generando una brecha o dicotomía entre
estos aspectos.
Así,
las personas tienden a separar su elección entre
productos de maquillaje y de protección, cuando
no necesariamente son procesos aislados.
El uso de los cosméticos es tan antiguo como la
historia de la humanidad. Desde sus orígenes, el
hombre y la mujer se pigmentaron la piel con colorantes
vegetales y minerales. Este ritual de maquillarse el rostro
y el cuerpo se utilizaba generalmente en tres ocasiones:
para la preparación de rituales religiosos, para
asistir a la guerra o constantemente, como símbolo
de poder.
El
enfoque de los cosméticos, en el que se privilegia
la belleza hace que frecuentemente se obvie el proceso
de análisis sobre cuáles son los cosméticos
idóneos para cada tipo de persona, de acuerdo con
su edad y características físicas.
Buena
parte de las consultas se deben a dos factores fundamentales:
en primer lugar, por no haber hecho un análisis
sobre los beneficios y desventajas de cada producto. En
segundo término, a errores en el uso. Así,
el exceso del producto sobre la piel o la falta de conocimiento
sobre la forma en que deben retirarse los cosméticos,
pueden alterar la estabilidad de la epidermis.
Uno
de los mejores ejemplos de estas anomalías es el
acné en las mujeres que, en algunas ocasiones,
no está determinado por factores hormonales o alimenticios,
sino por exceso de maquillaje, taponando la respiración
de la piel y generando cúmulos de grasa que dan
origen a los brotes. De la misma forma, pueden producirse
diversas reacciones en la piel que pueden incluir –pero
no están limitadas a- dermatitis, erupciones, escozor
y sensibilidad en la piel.
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Son
buenos los cosméticos para la piel? |
La
respuesta de los expertos es categórica: no sólo
son buenos, sino que son indispensables por cuatro razones
fundamentales:
El
maquillaje aporta a la piel elementos que permiten suavizar
El maquillaje aporta principios activos para la regeneración
de células
El maquillaje aporta agua y otros elementos para hidratar
la piel
El maquillaje aporta alimento para la piel
Sin embargo, un error en el proceso de selección
puede resultar fatal. Por ejemplo, si una crema hidratante
para la piel grasosa, es utilizada por alguien con piel
seca, puede causarle erupciones y escozor, pues contiene
principios activos, cuya función es secar y cicatrizar
la dermis.
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Básicos
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Existen
dos tipos básicos de cosméticos:
las cremas faciales–corporales y el maquillaje:
Todas las personas deben utilizar las cremas faciales
desde temprana edad. Desde la niñez y, sin excepción,
se debe utilizar un bloqueador solar si se quieren evitar
problemas relacionados con el cáncer de piel y
con las arrugas prematuras. Durante esta etapa se debe
empezar a forjar en las personas el hábito de limpiar
el rostro en la mañana y en la noche.
Durante
la adolescencia las personas además de limpiar
debidamente la piel para evitar en lo posible la aparición
del acné juvenil, deben empezar a aplicar cremas
humectantes suaves de día y de noche. Estas cremas
pueden ser de marcas comerciales no necesariamente costosas,
que se encuentran en supermercados para la venta general.
Estas cremas se caracterizan por ser suaves y utilizables
por pieles jóvenes y poco sensibles. Más
adelante para cada tipo de piel habrán de utilizarse
cremas especiales.
Cuando
la piel se va haciendo madura va exigiendo mayor calidad
del tratamiento. Por esto, las personas después
de los 30 años deben empezar a utilizar cremas
especializadas, obtenidas de extractos vegetales o minerales
generalmente hipoalergénicas. Se encuentran así,
cremas y geles para el contorno de los ojos, para el cuello,
para las arrugas de la boca y frente, y cremas para cutis
grasoso, seco, normal o mixto.
El
maquillaje es otro tipo de cosmético comúnmente
usado por las mujeres. Aunque no todas saben cómo
usarlo ni cómo adquirirlo, su elección depende
del poder adquisitivo de quien lo compra, de la cantidad
y gusto de la misma y sobre todo, de la moda actual.
Con
respecto a los productos que se encuentran en el mercado,
existen artículos de alta calidad adquiribles en
los supermercados que incluyen humectantes naturales e
ingredientes hipoalergénicos en colores de moda.
Existe, también, una gama amplia de artículos
más costosos que incluyen estuches más sofisticados
y/o ingredientes naturales extras que hacen ver el maquillaje
más suave y fino.

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¿A
mayor costo, mayor beneficio? |
No
es posible decir que los productos más costosos
son los mejores para la piel. Sin embargo, las casas de
belleza más famosas y tradicionales –que
generalmente manejan precios elevados- ofrecen productos
de muy buena calidad, puesto que más que ser fábricas
de producción, son constantes centros de investigación
sobre la piel. Estas mismas firmas, entendieron que la
brecha entre belleza y salud debe cerrarse.
La
búsqueda de un dermatólogo y un esteticista
debe ser el punto de partida para la decisión de
una línea de productos. Conocer las características
físicas de la piel y relacionarlas con las tendencias
de moda es posible, siempre y cuando, haya personas expertas
dando sus consejos sobre el uso de los cosméticos.
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Ingredientes/composición |
La
presente Directiva define la lista de sustancias que no
pueden entrar en la composición de los productos
cosméticos (anexo II) y la lista de sustancias
que éstos no pueden contener fuera de los límites
y condiciones previstos (anexo III).
La
Directiva sobre cosméticos establece igualmente
la lista de colorantes (anexo IV), conservantes (anexo
VI) y filtros UV (anexo VII) que pueden contener los productos
cosméticos.
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Etiquetado |
Los
recipientes o envases deben llevar consignados, en caracteres
indelebles, fácilmente legibles y visibles:
el
nombre o la razón social y la dirección
o la sede social del fabricante o del responsable de la
comercialización del producto cosmético,
establecido dentro de la Comunidad;
el contenido nominal en el momento del acondicionamiento
del producto indicado en peso o en volumen;
la fecha de caducidad anunciada por la mención
«Utilícese preferentemente antes de fin de...»
para los productos que caduquen antes de treinta meses;
el período de utilización de los productos
cosméticos sin que causen daño al consumidor
tras la apertura para los productos que caduquen después
de treinta meses. Esta información se indica mediante
un símbolo especial que representa un tarro de
crema abierto;
las precauciones especiales de empleo;
el número de lote de fabricación o la referencia
mediante la que se pueda identificar la fabricación;
la función del producto.
Además,
la etiqueta deberá llevar la lista de ingredientes,
por orden decreciente, precedida de la palabra «ingredientes».
Los compuestos perfumantes y aromáticos se mencionarán
únicamente con la palabra «fragancia»
o «aroma», salvo si constituyen una causa
importante de reacciones alérgicas entre los consumidores
sensibles a las fragancias.

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Control
dentro del mercado |
El
fabricante, agente, o la persona a cuyo nombre se fabrique
el producto cosmético, o la persona responsable
de la comercialización del producto cosmético
importado en el mercado comunitario, notificará
a las autoridades que se ocupan de la vigilancia determinada
información sobre el producto y la seguridad.
Los
Estados miembros verificarán la seguridad del producto
mediante la vigilancia dentro del mercado. Tomarán
todas las medidas necesarias para garantizar que ni los
fabricantes ni los importadores establecidos en la Comunidad
comercialicen productos que no cumplan las disposiciones
de la presente Directiva. También velarán
por que no se atribuyan a los productos cosméticos
características de las que carecen.
El
maquillaje es un aliado indiscutible para resaltar y acentuar
los rasgos faciales, que las mujeres hemos utilizado desde
hace miles de años como una forma de atraer las
miradas y sentirnos mejor con nuestra propia imagen; sin
embargo al momento de adquirir los productos cosméticos,
no sólo es importante elegir los colores que le
van mejor a nuestra tonalidad de piel, sino también
la calidad de éstos, pues un cosmético de
mala calidad puede acelerar el proceso de envejecimiento
o agravar problemas dérmicos como manchas, alergias
y acné.

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Sugerencias
para hacer una buena elección |
Una
de los primeros factores a evaluar es el precio, pues
la calidad de un producto cosmético depende de
los activos nutrientes, que por supuesto se reflejarán
en el costo, ya que a final de cuentas una marca de prestigio
está respaldando lo que vende con su nombre. El
riesgo está en comprar un cosmético donde
su pigmento no tenga un grado alimenticio, es decir, que
utilice colorantes vegetales en su fabricación;
ya que puede provocarse una dermatitis debido a que algunas
empresas usan pigmentos industriales que contienen mercurio
o plomo, sustancias que son absorbidas por la piel y que
el organismo no puede desechar.
En
el caso de los polvos faciales se recomienda observar
que al momento de pasar la borla sobre el polvo, éste
no se compacte o haga brilloso, tampoco debe quebrarse
o desmoronarse fácilmente, la pulverización
tiene que ser impalpable, de textura suave y tersa. En
las sombras, rubores y maquillajes en polvo de tonalidades
distintas, como los dúos, los colores no deben
mancharse o mezclarse mutuamente con el uso.
Para
las pieles grasas o con problemas de acné lo mejor
son los maquillajes líquidos, libres de aceites,
de cobertura ligera y que porten la leyenda de NO COMEDOGÉNICOS;
pues la utilización de aceites minerales en la
formulación del producto, puede provocar la aparición
de espinillas y comedones.
El
polvo facial siempre va después de un maquillaje
líquido ya que fija y mata el brillo. Los más
recomendables son los polvos traslucidos para dar un efecto
mate y aterciopelado, de preferencia elaborado a base
de polvos de maíz; evitando los hechos con polvos
de arroz en el caso de las pieles grasas. Lucy Montoya
explica que no es aconsejable su reaplicación durante
todo el día para quitar el brillo, ya que estaremos
formando una capa gruesa de maquillaje, que finalmente
se quebrara, acentuando las líneas de expresión.
Es mejor portar papelitos absorbentes de grasa, como los
de lino o de papel arroz, y en dado caso, solamente reaplicar
polvos en la zona T (frente y nariz).
Para
los rostros jóvenes y los maduros se sigue la misma
regla “menos es más”, el maquillaje
debe ser de cobertura ligera y sin excesos en la aplicación,
si deseamos una apariencia fresca y juvenil. La cobertura
amplia sólo es para los eventos de noche, pero
antes del producto de color es importante hidratar y tonificar
la piel con una buena crema o gel, cuya función
es formar una película que ayude a mantener la
humedad y evitar la deshidratación.
Igualmente
se debe cuidar que las brochas y pinceles para la aplicación
del producto sean de cerda natural, las hay desde pelo
de cerdo hasta de pony y camello, así el precio
irá en función del tipo cerda, el tamaño
y el espesor de la brocha.
Y
así como es importante lucir bien durante el día,
la rutina de limpieza debe ser igualmente rigurosa. El
desmaquillante se escoge de acuerdo con el tipo de cosmético,
si es solvente en agua, el desmaquillante será
libre de grasa y alcohol; pero si el cosmético
es a prueba de agua, requerirás un producto que
contenga un lípido de origen vegetal, como aceites
de almendra o leche de mink, para retirar tu maquillaje.
Lávate
el rostro de preferencia con un shampoo facial de acidez
similar a la de la piel o neutra, de 7pH o menor, ya que
una dermis alcalina tiene menos defensa ante el ambiente
y los microorganismos