Conozca
porque y como cuidar la piel del rostro fácilmente
y de manera cotidiana.
La tensión, la falta de sueño, el paso del
tiempo, los cambios climáticos, los rayos solares,
la contaminación son algunos de los agentes al
que se expone la piel de la cara diariamente.
El rostro es el primer foco visual ante los demás
y representa de alguna manera nuestro estado general.
Por todo esto, es importante mantenerlo hidratado, tonificado,
limpio y humectado entre otras cosas.
No hace falta dedicarle muchos minutos al día,
basta con saber elegir el producto adecuado y conocer
estos tips.
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Principales
enemigos y aliados de la belleza facial |
- El
tabaco: Es la clave del resplandor de tu piel.
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La contaminación y los rayos solares: Acentúan
el envejecimiento.
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Comer desequilibradamente: Porque todas las carencias
acaban por leerse en el rostro.
Nuestros aliados para vernos mejor
- Dormir:
Intenta respetar los ritmos del sueño y dormir
como mínimo 8 horas.
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Beber dos vasos de agua con limón en ayunas
y respirar delante de la ventana abierta.
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Reír y sonreír: La alegría es
excelente para tu belleza.
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Relajarse para destensar los rasgos: Aprende a respirar
calmadamente, el estrés no es bueno para tu
rostro, ni para tu salud.
Al contrario de lo que se cree, la piel no “se acostumbra”.
Si el producto que utilizas te parece menos eficaz que
al principio es sencillamente porque las necesidades de
tu piel han cambiado, analiza tu rostro o acude a un especialista
para conocer cual es el producto más adecuado en
ese instante.
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¿Crema
Limpiadora o Jabón? |
Muchos especialistas no creen que el jabón sea
apropiado para la cara. La mayor parte de los jabones
son alcalinos por lo que tienden a secar a irritar la
piel. Es especialmente no recomendable para pieles delicadas,
sensitivas, maduras o secas.
La crema limpiadora debe ser especial para tu tipo de
piel. Los limpiadores para pieles secas, sensitivas o
maduras usualmente son de consistencia cremosa, para pieles
grasosas son gelatinosos.
Limpiarse
la cara una o dos veces al día es muy importante.
Mas de dos veces no es recomendable a menos que tu piel
se muy grasa y vivas en climas calientes. Si limpias mas
de dos veces al día corres el riesgo de: Si tienes
la piel seca, esta se seca aun más con los productos
limpiadores, si tienes la piel grasa las glándulas
se estimulan y actúan segregando mas aceite, o
sea la piel se vuelve más grasosa.
La
limpieza nocturna es muy importante, la limpieza matutina
es deseable para eliminar los aceites naturales segregados
durante la noche pero si tu piel es seca o sensitiva puedes
usar solo agua.

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Mascaras
Faciales |
Las
mascarillas actuales son las descendientes de los ungüentos
arcillosos de las egipcias y las griegas y de las cataplasmas
del siglo pasado. Aunque los ingredientes y las texturas
hayan variado con el paso de los siglos, el fundamento
sigue siendo el mismo: la relativa oclusión que
implica toda mascarilla tiene efectos en la vasodilatación,
en el aumento de la temperatura local y en la hidratación
de la capa córnea.
Las mascarillas ahora son suaves y relajantes, actúan
con increíble rapidez y sus efectos son inmediatos
y visibles. La mayoría conjuga simultáneamente
dos acciones: hidratan y alisan, purifican y revitalizan,
relajan y regeneran.
Algunas de ellas sirven para reponerse de la fatiga, otras
la protegen de la aparición prematura de arruguitas.
Tantos beneficios y sólo piden media hora de su
tiempo cada semana o cada quince días, o bien cuando
se advierten rojeces, expresión de fatiga, ojeras
o la piel opaca.
Aplicación
Para que las mascarillas puedan hacer en tu piel su efecto
benéfico, previamente utiliza la leche o crema
de limpieza habitual. Limpia profundamente la epidermis,
retira cuidadosamente con un algodón y luego aplica
el tónico. Así, con la piel bien limpia,
extiende la mascarilla sobre tu cara y cuello con la ayuda
de un pincel grueso o cepillo de cerdas blandas.
Aplicar siempre con movimientos ascendentes, de abajo
hacia arriba, y después de el centro de la cara
hacia los laterales. En el cuello, la dirección
es desde el centro hacia las orejas. No aplicar la mascarilla
ni en los ojos, ni en las orejas, ni en los labios. Dejar
actuar durante 20 a 30 minutos y retirara con una esponja
muy suave mojada en agua tibia, sin friccionar, hasta
que la cara quede completamente limpia.
Aproveche este momento ideal de su piel para aplicar luego
una crema nutritiva, una crema reafirmante o la hidratante
que acostumbre.

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Cinco
consideraciones a tener en cuenta |
Ojos y boca: mientras actúa la
mascarilla, puede aprovechar el tiempo para las zonas
donde no ha sido extendida. En los ojos, aplícate
unas gotas de colirio y dos rodajas de patata, que son
antiinflamatorias, y en los labios un cremoso brillo protector
y la crema humectante que utiliza habitualmente.
Pieles secas: el aceite de almendras
es nutritivo y suavizante de las pieles secas. Puedes
incorporar un poco en cualquier mascarilla aunque no figure
en la fórmula, pues ayudará a combatir la
sequedad de la piel.
Mascarilla súper rápida:
si no hay nada en la casa para preparar una, corta rodajas
de pepino y aplícatelas sobre la cara durante 10
minutos, para recuperar el fresco brillo de tu piel.
Mascarillas nocturnas: las mascarillas
nutritivas o hidratantes es más conveniente aplicarlas
por la noche, antes de ir a dormir, para que sus efectos
revitalizadores se prolonguen durante las horas del sueño.
Bolsas en los ojos: mascarilla instantánea,
mezcla a partes iguales clara batida a punto de nieve
y glicerina líquida, aplica y deja secar. Retirar
con agua tibia y utiliza tu crema habitual y tu tapa ojeras.
El resultado es asombroso.

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Tipos
de mascarillas |
Mascarillas hidratantes. Son auténticos
refuerzos de hidratación cuyo efecto se percibe
de inmediato: además de dejar la piel más
suave y el tono más luminoso, alisan visualmente
las arrugas.
Mascarillas
purificantes. Su función es limpiar en
profundidad (donde no llega el desmaquillante) las células
muertas y las impurezas que apagan el tono de la piel
y dificultan la penetración de los productos de
tratamiento.
Mascarillas
relajantes. Relajan el cutis, alisan las arrugas
y tienen un ligero efecto tensor. Son perfectas para los
rostros cansados.
Mascarillas
reafirmantes. Rellenan la piel con sustancias
nutritivas e hidratantes, por lo que la piel queda más
luminosa y más lisa, y dejan una invisible película
tensora que estira ligeramente los rasgos.
Mascara Rejuvenecedora de Uva Roja