La
naturaleza es un inmenso laboratorio botánico que,
desde la Antigüedad, ofrece al hombre sus poderes
curativos y reparadores.
Las
propiedades beneficiosas que de ella se extraen van en
aumento y, hoy en día, algunos de esos productos
se convierten en auténticos elixires de juventud,
tratados mediante avanzados procesos de biotecnología.
Praderas, bosques, huertos y fondos marinos se convierten
en auténticas despensas para los laboratorios cosméticos.
La eficacia de los preparados con sustancias naturales
viene avaladas desde la Antigüedad. La belleza de
Cleopatra se atribuía a sus baños en gel
de aloe y leche de burra y el brillo y la tersura del
rostro de Luis XIV a sus limpiezas con vino y mascarillas
con la pulpa de la uva.
Plantas
beneficiosas
La
tierra con sus miles de especies vegetales, con propiedades
cosméticas extraordinarias, constituye una verdadera
fuente de bienestar. Las plantas contienen una gran cantidad
de sustancias activas, vitaminas y oligoelementos, ya
sea en hojas, raíz, flor, tallo o tronco. Sus múltiples
virtudes hidratantes, reafirmantes, tonificantes y drenantes,
protegen la piel y le aportan nutrientes. Firmas como
La prairie, Clarins, Nuxe, Decleor, Oriflame, e Yves Rocher
apuestan por los beneficios naturales para elaborar sus
fórmulas más novedosas.
A continuación algunos ejemplos de los beneficios
de las plantas:
Rosa mosqueta: Sus usos y aplicaciones
van desde la regeneración de tejidos dañados,
el retardo en la aparición de líneas de
envejecimiento prematuro, y la prevención en la
formación de arrugas, hasta el tratamiento de piel
afectada por quemaduras o expuesta a radioterapia.
Aguacate: Fruto de origen tropical, su
pulpa se utiliza por sus propiedades relajantes y suavizantes.
Centella asiática: Es usada como
hierba medicinal en medicina ayurvédica y medicina
tradicional china. El empleo de la centella asiática
en trastornos de la piel como la celulitis la ha transformado
en una de las plantas más conocidas que actuarían
en la corrección de los problemas cutáneos,
y su utilización como un "agente infalible"
para la celulitis se ha difundido en forma notable.
Vainilla:
posee un principio activo fotoprotector.
Aloe: Su nombre proviene de la palabra árabe
“Alloeh” que significa sustancias amargas
y brillantes. Los egipcios, romanos, griegos, indios y
chinos le dieron múltiples utilizaciones cosméticas.
El zumo de la hoja se utiliza en la actualidad para proteger
la piel de las agresiones del medio ambiente. Tiene propiedades
hidratantes, relajantes y suavizantes.
Jengibre: Planta originaria de China, en la Edad
Media era muy apreciada como especia. En Francia, en el
siglo XVI, se decía que levantaba el ánimo,
fortalecía el estómago y permitía
resistir a los venenos, Hoy, el jengibre se conoce como
un tónico aromático con grandes propiedades
estimulantes.
Menta: es una de las plantas medicinales más
antiguas y aún se sigue utilizando por su acción
calmante y antiséptica de su aceite esencial.
Loto: planta de la costa africana cuyas
propiedades cosmetológicas consisten en suavizar
las piel y descongestionar los tejidos.
Ginkgo biloba: es un árbol prehistórico,
el único superviviente de la familia que tuvo su
apogeo en la Era Secundaria. Sus hojas son ricas en activos
antioxidantes que impiden la formación de los radicales
libres.
Hamamelis: pequeño árbol
originario de Norteámerica con propiedades astringentes
y protectoras de los vasos sanguíneos.
Lavanda: tienen propiedades astisépticas,
relajantes y antiflamatorias.
Geranio: es muy rico en aceites esenciales
y se utiliza por sus propiedades relajantes y astringentes.
Perejil: Contiene propiedades útiles
para el equilibrio mineral y vitamínico del cuerpo,
ya que es muy rico en vitamina C y A, así como
en hierro, calcio y magnesio. En cosmética se utiliza
para tonificar la epidermis y aclarar la tez.
Extracto de Uva: es un poderoso antioxidante
hidrofílico que se acumula en los tejidos ricos
en glucosaminoglicanos y proteínas, es decir nuestra
piel. Rico en sustancias como los polifenoles, taninos,
calcio, potasio, vitaminas A, B1, B2, azúcares
(fructosa, glucosa), celulosas, pectinas, enzimas, etc.
Castaño de Indias: originario
de los Balcanes, su corteza se utiliza para combatir problemas
de circulación y el extracto de su fruto, la castaña,
se utiliza para dar brillo al pelo y elaborar jabones.
Tomillo: Planta típica mediterránea,
se utiliza tanto por sus propiedades culinarias como terapéuticas.
Posee propiedades estimulantes, tonificantes y refrescantes.
Aceites puros vegetales: Son obtenidos
siguiendo la tradición de nuestros antepasados
mediante un prensado en frío directamente de la
planta. Utilizados para el cuidado de la piel, el cuerpo
y el cabello.
La actual cosmética que tiene al mundo vegetal
como fuente originaria nada tiene que ver con las antiguas
pócimas que elaboraban las generaciones de siglos
anteriores. La investigación en los laboratorios
y los últimos avances de la ciencia ha permitido
extraer todos los activos de las plantas para preparar
cosméticos revolucionarios que actúan sobre
la piel con verdadera eficacia.
Botica
marina, las algas
El
mar es una fuente de salud inagotable, gracias a su increíble
riqueza en elementos necesarios para el organismo humano.
No sólo es beneficioso bañarse en la playa
o acudir a un centro de talasoterapia; el océano
esconde también una flora y fauna que ofrecen propiedades
curativas y regenerativas para el cuerpo humano.
La incesante investigación científica ha
hecho posible que la cosmética marina disfrute
del reconocimiento y prestigio que certifica el constante
incremento en su volumen de ventas.
La aplicación cosmética de las algas es
muy popular. Estos organismos vegetales están compuestos
básicamente por proteínas, una alta concentración
de sales minerales y vitaminas (A, B, C, D, E, F) y en
algunas de variedades -mas de 25.000 reconocidas- se localizan
altas proporciones de yodo. Este oligoelemento es capaz
de penetrar en los adipocitos y romper las moléculas
de grasa, por lo que es un imprescindible activo anticelulítico.
La profundidad del hábitat de las algas define
sus diferentes propiedades y colores. En las zonas más
superficiales aparecen las verdes y azules. En zonas medias
de profundidad, las pardas o marrones, y en el fondo,
las rojas. Las más usadas en cosmética son:
Spirulina: alga azul, rica en vitamina
A que tiene propiedades regenerativas.
Laminaria: alga marrón con un
alto contenido en yodo, glicerina y vitamina C.
Fucus: Se trata de una de las algas más
populares, es parda y posee grandes dosis de vitamina
C. Combate la grasa, facilita la circulación y
es la más usada para los tratamientos anticelulíticos.
Liquen: es un alga roja rica en oligoelementos
y sales minerales, por lo que es idónea para hidratar
y descongestionar la piel.
Coralina: alga roja muy porosa que se
utiliza en los tratamientos solares.
Gigartina: Alga roja utilizada para masajes
reductores, anticelulíticos y con propiedades tensoras.
Wakame: alga parda de origen asiático
que tiene efecto tensor.
Chondrus crispus: alga roja que vive
en las aguas frías y agitadas del mar de Iroise
(que baña las playas de Bretaña, Francia)
y es muy abundante en la costa atlántica desde
Noruega hasta Gibraltar. La cosmetología la utiliza
por alto contenido en sales minerales, oligoelementos,
proteínas y vitamina D.
Las envolturas de algas son fantásticas
para hidratar y suavizar la piel. Sus principios
activos penetran en la epidermis y llegan a reducir lípidos
y devolver la tersura a la epidermis. Se aplican sobre
el cuerpo en forma de pasta caliente y se dejan actuar
durante veinte minutos, o bien se toman baños de
algas.
Pero no sólo del mar se extraen las algas
para la cosmética moderna. Los barros
o fangos marinos también tienen grandes propiedades
regenerativas.
Las conchas de los crustáceos y moluscos micropulverizadas
son habituales en las fórmulas exfoliantes y limpiadoras.
Del esqueleto óseo del atún, salmón
o sardina se extrae la elastina, sustancia que ayuda a
mantener firmes las fibras elásticas.
El colágeno, que sirve para hidratar y
mantener la tersura de la piel, se consigue de tejidos
conjuntivos de los pescados. El prohibitivo caviar,
aparte de enriquecer las papilas gustativas, se utiliza
para complejos de antienvejecimiento.