Algunas
mujeres tienen un aspecto infantil porque su hipófisis
funciona más lento, otras comen mucho y están
siempre flacas porque su tiroides trabaja más
rápido.
Hay quienes tienen cuerpo en forma de pera por un
desequilibrio hormonal en los ovarios, o forma de
manzana debido a la hiperactividad de sus glándulas
suprarrenales.
Según
la Dra. Carmen Menéndez, del Instituto de
la Mujer de Madrid, “en cada mujer predomina
un tipo de hormonas que influye sobre las líneas
de su cuerpo y la forma en que reacciona ante las
grasas. Las hormonas determinan qué cantidad
de energía de los alimentos se convierte
en grasa corporal. Por eso para estar en forma,
debes seguir una dieta y hacer ejercicios adecuados
a la glándula que manda en tu organismo”.
Por
darte unos ejemplos, en la fase premenstrual la
progesterona se incrementa y hace que baje tu nivel
de azúcar en la sangre, incitándote
a comer más, sobre todo alimentos dulces.
Durante la ovulación tu cuerpo libera estradiol
en grandes cantidades, que hace disminuir la sensación
de hambre. Cuando la tiroides funciona aceleradamente,
la persona se mantiene delgada, está muy
nerviosa e hiperactiva; pero si funciona más
lento de lo normal, engorda, se deprime y tiene
un ritmo bajo de actividad.
SUPRARRENALES
En
las personas de tipo hormonal “adrenal”,
las glándulas dominantes son las adrenales,
que producen las hormonas andrógenos, adrenalina
y cortisol.
Complexión: Son mujeres
anchas de hombros y gruesas del cuello, pecho y
cintura; de constitución atlética,
estructura corporal fuerte y firme y extremidades
musculosas; sus caderas son más angostas
que sus hombros, por eso su cuerpo es de forma triangular.
Ejercicios: Si éste es tu
tipo, te conviene practicar ejercicios aeróbicos
regularmente, para reducir tu grasa corporal y evitar
esa apariencia voluminosa. Para que quemes grasa
y tonifiques tus músculos, haz sesiones de
carrera o bicicleta, de 45 a 60 minutos, con un
ritmo cómodo pero entrenando tu resistencia.
Alimentación: Te conviene
una dieta rica en carbohidratos complejos y lácteos
descremados. Baja tu consumo de carnes rojas y comidas
saladas, porque los vegetales se adaptan mejor a
tu metabolismo. También evita los desayunos
abundantes, reserva tu comida principal para medio
día y tu cena debe ser ligera.
GÓNADAS
En las mujeres con biotipo “gonadal” las
glándulas dominantes son las gónadas,
que producen las hormonas sexuales femeninas estrógenos.
Complexión: Tienen la típica
forma de pera, formas femeninas, estatura baja o
mediana, hombros angostos, cintura pequeña
y caderas anchas. Ejercicios: Necesitas mucho ejercicio
aeróbico para equilibrar tus niveles hormonales,
disminuir grasa corporal, adelgazar caderas y muslos,
reducir la celulitis y mejorar tu estado físico
general. Te conviene un vigoroso programa de entrenamiento
para la parte superior de tu cuerpo, para que tus
formas se equilibren y te vuelvas más curvilínea.
Alimentación: Debes eliminar
las comidas grasosas, cremosas y condimentadas,
y consumir más cereales integrales, una cantidad
moderada de proteínas y una abundante de
frutas y verduras, para estimular tu metabolismo.
A tu metabolismo le conviene un desayuno ligero,
una comida más sustanciosa y una cena ligera.
PITUITARIA
En el caso del biotipo “pituitarial” la
glándula dominante es la pituitaria, que ayuda
a regular el metabolismo y a controlar la producción
de las hormonas de la tiroides, suprarrenales y ovarios.
Complexión: Tienden a ser
altas, de hombros anchos, caderas y nalgas curvas,
manos largas con dedos finos, abdomen sobresaliente
que las hace arquear un poco la espalda. Ejercicios: Si es tu caso, practica
ejercicios aeróbicos con regularidad para
estimular tu metabolismo y tu circulación.
Necesitas una rutina de ejercicios basados sobre
todo en la resistencia para perder peso, también
debes trabajar en tu postura, tonificando y tensando
tus músculos abdominales. Alimentación: Elige alimentos
ricos en proteínas, como la carne roja magra,
aves y pescados, y evita los lácteos. Tu
alimento principal debe ser el desayuno, la comida
debe ser moderada y la cena ligera, porque tu metabolismo
es perezoso por la tarde.
TIROIDES
En las mujeres con el biotipo “tiroideo”
la glándula dominante es la tiroides, que libera
a la hormona tiroidea, la cual estimula el gasto de
energía y controla el metabolismo.
Complexión: Tienen una estructura
ósea más pequeña, con miembros,
dedos y pulgares largos. Su figura es juvenil, con
pechos pequeños y caderas y hombros estrechos.
Su musculatura es más frágil y su
metabolismo rápido. Ejercicios: Para conseguir una
figura curvilínea, necesitas un programa
de ejercicios de fuerza, para aumentar tu masa muscular,
haciendo que tu cuerpo luzca más firme y
proporcionado. Alimentación: Para moderar
tu metabolismo, necesitas tres comidas sustanciosas
al día. Debes incluir proteínas en
cada comida, abundantes vegetales y cantidades moderadas
de carbohidratos. El alimento más sustancioso
debe ser el desayuno, tu comida debe contener proteínas
moderadamente y la cena similar.
Hormonas
anticonceptivas y dieta
Algunas personas cuando toman anticonceptivos, retienen
muchos líquidos y grasa y aumentan de peso. Al
dejar de tomarlos, generalmente vuelven a su peso habitual,
pero en ocasiones esto no sucede, sobretodo si se deja
de hacer ejercicio de forma repentina. Para perder esos
kilos de más, deberás tener paciencia, ya
que el cuerpo puede tardar hasta 6-8 meses en contrarrestar
los efectos, pero no dejes de cuidarte, ya que cuanto
más tiempo pase, más te costará.
La acupuntura te puede ayudar a regular la eliminación
de líquidos y a quitar la ansiedad por los dulces.
Toma algún diurético natural en infusiones
(cola de caballo, algas, té), distribuye tus comidas
en 5-6 tomas diarias pequeñas (solamente un plato)
y vuelve a hacer ejercicio de forma regular o camina al
menos media hora diaria. Si necesitas tomar algo dulce,
desayuna tostadas integrales con mermelada y toma chocolate
negro (sin leche) si tienes ganas de tomar algo dulce.
Los senos y las hormonas
A
continuación viene una mirada al peso que tiene
las hormonas y la alimentación en la formación
de algunas enfermedades.
Una de las causas de mortalidad de más de 40 años,
es el cáncer de mama. Los pechos femeninos son
unos órganos glandulares excepcionalmente ricos
en grasas. Por eso se ha sugerido que, de cara a la prevención
de cáncer de mama, es de excepcional importancia
el controlar la calidad y la cantidad de grasa que se
consume.
En los estudios epidemiológicos realizados, se
observa que la frecuencia de este cáncer es muy
diversa según el país y la raza del individuo.
Una de las causas que se han barajado en estas diferencias
de frecuencia es el consumo de fitoestrógenos.
Los estrógenos son las hormonas femeninas por antonomasia,
mientras que los Fitoestrógenos, como su nombre
lo indica, son hormonas de origen vegetal con similitud
química y acción similar a los estrógenos
humanos, que pueden unirse a los receptores de estrógenos
que tienen las mujeres y de esta manera reducir el riesgo
de desarrollo de cáncer mamario.
La alimentación vegetariana es un hábito
higiénico de máxima importancia en la prevención
y control del cáncer mamario, poniendo especial
énfasis en productos a base de soja. En un estudio
sobre mujeres chinas jóvenes, se observó
que las que consumían menos carne y más
alimentos a base de soja tenían hasta tres veces
menos riesgo de padecer cáncer de mama si se comparaban
con las que consumían más carne y poca soja.
Esta diferencia se puede explicar por el alto contenido
en fitoestrógenos que tiene esta interesante legumbre.
Sin embargo, el efecto antitumoral de la soja también
parece que se debe a la presencia de unas enzimas denominadas
inhibidoras de proteasas o aprotininas, que inhibirían
la capacidad de extensión de tumor maligno y que
en algunos casos podrían tener un efecto verdaderamente
anti-cáncer.
Una explicación a este hecho de los inhibidores
de las proteasas podría ser la del Dr. O’meara,
de Dublín, quien nos explica que para que un tumor
se desarrolle a distancia (lo que se denomina metástasis),
necesita en primer lugar un depósito de fibrina
(o trombo de fibrina) que le sirve de lecho y de nutrición
para iniciar su crecimiento. El Dr. O’meara había
observado que ciertos pacientes sometidos a una anticoagulación
con un fármaco denominado warfarina (por cierto,
presente en ciertos vegetales), tenían un riesgo
muy reducido de diseminación del cáncer
(hasta ocho veces inferior al esperado).
Como apuntábamos antes, la calidad y cantidad de
grasas que consumimos es de vital importancia. El consumo
de margarinas, grasas parcialmente hidrogenadas (esto
es, industrializadas) y el exceso de grasa anima, usualmente
de deficiente calidad, provoca una debilidad del sistema
inmunitario que favorece el desarrollo del cáncer,
especialmente en aquellos órganos que como los
senos femeninos son excepcionalmente ricos en grasas.
Otro factor importante es la lactancia materna. El dar
de mamar a nuestros hijos hace que las glándulas
mamarias se desarrollen completamente, y en cierto modo
que se «limpien» de posibles tóxicos
o factores productores de cáncer.
Muchos nódulos de los pechos están formados
por tejidos y secreciones glandulares «encapsulados»,
que a la larga pueden malignizarse. La lactancia materna
limpia los conductos galactóforos (transportadores
de la leche) de estos residuos, disminuyendo la posibilidad
de formación de nódulos mamarios y, con
ello, del cáncer. Esto sin citar los benéficos
efectos que el cambio hormonal de la lactancia comporta
para la madre.
Toda mujer a partir de los 35 años debería
hacerse una autoexploración mamaria como mínimo
una vez al mes. En primer lugar se ha de hacer una palpación
de los pechos en busca de nódulos o zonas duras
de aparición reciente (teniendo en cuenta que más
de nueve de diez casos no significan ningún problema
maligno). También con el torso desnudo, y delante
de un espejo, se comprueba si ambos pechos son simétricos
(en realidad, no los son exactamente, pero debes recordar
su forma e ir evaluando sus modificaciones al cabo de
un tiempo). Si se produce alguna secreción láctea
o con sangre fuera del período de lactancia, es
razón suficiente como para consultar al médico
para realizar una exploración más profunda.
Algunas de las medidas higiénicas a tomar para
evitar el cáncer de mama son la dieta vegetariana,
el consumo de alimentos a base de soja,, el control de
calidad de los aceites que consumimos, la lactancia materna
y la autoexploración mamaria a partir de los 35
años de edad.