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Tendencia: Nutrición corporal a base de leche

 

Crema Termal Multitratante
Depuradora, reafirmante, anticelulitica con polifenoles de uva moscatel. Posee una cuidadosa selección de extractos naturales de plantas, los que junto a poderosos principios activos mantiene la piel firme y tersa.

Crema de Ordeñe Aloe Vera
La poderosa acción regeneradora del Aloe Vera unida al efecto tensor de la Jalea Real combate las arrugas, elimina la irritación y tirantés de las pieles muy secas, proporcionando alivio y bienestar inmediatos.

Se dice que la pionera en el uso cosmético de la leche fue la mismísima reina Cleopatra, soberana de Egipto, de quien se cuenta que, para mantener la piel tersa y joven se bañaba en leche de burra y camella.

Actualmente, la cosmética ha explorado los beneficios que tiene este líquido y lo ha incluido en las fórmulas de sus cremas más exquisitas. Sus componentes químicos son muy bien tolerados por la piel humana, a pesar de que sus activos son excesivamente grandes y no pueden penetrar en profundidad por la epidermis.
Sin embargo, la leche sirve como un escudo protector muy efectivo para repeler agresiones externas. Uno de sus principios, la biotina, se incluye desde hace tiempo en los preparados capilares para tratar la caída del cabello.

En la década de los 90, Estée Lauder lanzó la crema Nutritius, basada en argumentos muy científicos. Su fórmula, con base en ácido láctico, estaba destinada a recuperar la firmeza de la piel del rostro.
El resto de las firmas no tardó mucho en proponer cosméticos basados en el líquido blanco. Clinique, por ejemplo, preparó un suero de leche que estimulaba la producción de colágeno y combatía los signos de envejecimiento.

"Hoy se usa la leche para diversos productos de belleza, siendo los más comunes los jabones, cremas y los baños de leche. Éstos cada vez se van haciendo más reconocidos. El éxito tiene que ver con que los productos elaborados sobre la base de leche suavizan, humectan y nutren la piel"

   
  Aumentar la suavidad de la piel

La tradición oral transmite multitud de recetas de cremas y mascarillas para la piel realizadas a base de leche. Y es que, después, se ha averiguado que el suero de la leche contiene una proteína que estimula el colágeno de la piel.

Pero no sólo es buena la leche por fuera. Al ingerirla, contribuye a que el cuerpo se mantenga hidratado y la vitamina A mantiene la capa superficial de la piel tersa. Y la combinación de aminoácidos es buena para conseguir un cabello y unas uñas saludables.
Otros derivados de la leche son las bioproteínas, de efecto hidratante e hidrorregulador de las capas superficiales de la epidermis.

Por otro lado, los oligopéptidos de lactoglobulina procuran el efecto tensor; la lactosa y sus derivados actúan como una fuente de energía para las células; y, finalmente, el ácido láctico (de la familia de los alfahidroxiácidos -AHA’s-) hidrata y reconstituye la película hidrolipídica protectora natural de la piel.

La química Antonieta Aravena, añadió que el actuar de la leche en la piel se explica porque “todas las leches proporcionan sus nutrientes al entrar en contacto con la piel, pero -en especial- las lipoproteínas de la leche de cabra, ayudan al paso de los nutrientes y del agua a través de la membrana de las células llevándolos dentro de éstas, y por eso la piel queda tan suave con los jabones de leche de cabra en vez de los jabones convencionales. Cuanto más grasa sea la leche mejor será el jabón que se extraiga de ella”.
Cabe mencionar que las leches más utilizadas para fines cosméticos son la de cabra y la de vaca, dados sus costos y beneficios.

La leche de cabra es una perfecta desconocida en su faceta de materia prima cosmética. La leche de cabra, en su composición, tiene abundantes lipoproteínas que es la forma en que se presentan las grasas en el líquido. En la leche de cabra los glóbulos grasos son de tamaño muy pequeño, razón por la que no se forma la típica capa de grasa cuando se deja reposar o se hierve como pasa con la leche de vaca, colocando a la leche de cabra a la cabeza de las materias primas de los cosméticos.

En la realidad los jabones artesanales de esta leche están especialmente recomendados para pieles sensibles, infantiles o con algún problema alérgico, ayudando a su recuperación o a la protección contra infecciones o erosiones, pero pueden usarse de forma habitual por todo el mundo, según lo comentó Aravena.

   
  Antiguos trucos de belleza

Desmaquillante:
Puedes usar leche tibia (preferiblemente entera) para desmaquillar tu piel. Impregna un algodón y aplícalo con movimiento de circulares, de dentro hacia afuera. Seca tu piel con un paño de algodón y aplícate un tónico acorde con tu tipo de piel.

Leche hidratante:
Si notas en el rostro sensación de tirantez pero se te ha acabado la crema hidratante un remedio efectivo para salir del paso es pasarte un algodón empapado de leche por la cara. Veras como notas la piel más confortable.

Piernas rojas o irritadas:
Si después de depilarte las piernas aparecen rojeces, empapa un paño en leche fría y ponlo sobre las piernas.

Exfoliante natural:
Para tener una piel suave, mezcla dos cucharadas de avena molida, una cucharada de miel y una de leche hasta lograr una mezcla uniforme. Se aplica sobre la piel y se deja reposar durante 15 minutos; se enjuaga con agua tibia. Es un exfoliante suave que va bien tanto para pieles secas como grasas.

Manos más blancas y uñas más fuertes:
Frota las manos con leche y déjalas secar. Luego, vierte unas gotas de limón en un recipiente con aceite y frota las manos de nuevo con esta mezcla. Con un algodón, insiste en las uñas. Ponte unos guantes de lana y déjalos al menos un par de horas. Enjuaga bien y aplica una crema hidratante después.

Mascarilla para pieles grasas:
Cuece y pela una patata. Añádele dos cucharadas de leche, miga de pan remojada en leche y unas gotas de limón. Mézclalo bien a mano o en la batidora y aplícatelo en el rostro como una mascarilla. Mantenla de 15 a 20 minutos y luego, retírala con agua fría.

Aliviar ampollas:
Para aliviar las ampollas en los pies puedes realizar una pasta casera muy efectiva. Cuece unas hojas de col en medio litro de leche. Déjalo enfriar, bátelo y aplica la mezcla sobre la ampollas.

Cada piel reacciona diferente. Si sientes irritación con cualquiera de estas recetas, enjuaga inmediatamente y suspende su uso.

   
  Baños de leche, hidratación sensorial

Para devolverle la hidratación perdida a tu piel y regalarle un momento zen a tu cuerpo te recomendamos un baño de leche al más puro estilo egipcio.
Se ha practicado desde los tiempos de Cleopatra y promete suavizar la piel, humectarla y alimentarla. La leche contiene nutrientes que hacen que la piel se sienta suave. Con 10 o 20 minutos y algunos ingredientes naturales puedes tener una experiencia faraónica directamente en tu bañera.

Ingredientes:

  • ½ taza de leche en polvo.
  • ¼ de harina de maíz (maicena).
  • ¼ taza de miel de abeja.
  • 10 gotas de aceite esencial de rosas (ten en cuenta que un buen Aceite esencial de Rosas es algo caro, puedes elegir otro aroma sin ningún problema).
  • Una vela (si te apetece aromática mucho mejor).
  • Una loofah o esponja natural.

Instrucciones: mezcla todos los ingredientes en una batidora con agua. Cuando la mezcla esté preparada, añadir la mezcla lentamente en la bañera, abre el grifo y ten cuidado de que se mezcle bien.

Enciende las velas, sumérgete y disfruta...
Recomendación: el agua no debe estar a más de 37ª ya que una temperatura superior no es buena para la firmeza de la piel. Termina con una hidratación a base de aceite de coco, muy rico en ácidos grasos saturados.

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