Actualmente,
la cosmética ha explorado los beneficios
que tiene este líquido y lo ha incluido
en las fórmulas de sus cremas más
exquisitas. Sus componentes químicos
son muy bien tolerados por la piel humana,
a pesar de que sus activos son excesivamente
grandes y no pueden penetrar en profundidad
por la epidermis.
Sin embargo, la leche sirve como un escudo
protector muy efectivo para repeler agresiones
externas. Uno de sus principios, la biotina,
se incluye desde hace tiempo en los preparados
capilares para tratar la caída del
cabello.
En
la década de los 90, Estée Lauder
lanzó la crema Nutritius, basada en
argumentos muy científicos. Su fórmula,
con base en ácido láctico, estaba
destinada a recuperar la firmeza de la piel
del rostro.
El resto de las firmas no tardó mucho
en proponer cosméticos basados en el
líquido blanco. Clinique, por ejemplo,
preparó un suero de leche que estimulaba
la producción de colágeno y
combatía los signos de envejecimiento.
"Hoy se usa la leche para diversos productos
de belleza, siendo los más comunes
los jabones, cremas y los baños de
leche. Éstos cada vez se van haciendo
más reconocidos. El éxito tiene
que ver con que los productos elaborados sobre
la base de leche suavizan, humectan y nutren
la piel"
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Aumentar
la suavidad de la piel |
La
tradición oral transmite multitud de
recetas de cremas y mascarillas para la piel
realizadas a base de leche. Y es que, después,
se ha averiguado que el suero de la leche
contiene una proteína que estimula
el colágeno de la piel.
Pero
no sólo es buena la leche por fuera.
Al ingerirla, contribuye a que el cuerpo se
mantenga hidratado y la vitamina A mantiene
la capa superficial de la piel tersa. Y la
combinación de aminoácidos es
buena para conseguir un cabello y unas uñas
saludables.
Otros derivados de la leche son las bioproteínas,
de efecto hidratante e hidrorregulador de
las capas superficiales de la epidermis.
Por
otro lado, los oligopéptidos de lactoglobulina
procuran el efecto tensor; la lactosa y sus
derivados actúan como una fuente de
energía para las células; y,
finalmente, el ácido láctico
(de la familia de los alfahidroxiácidos
-AHA’s-) hidrata y reconstituye la película
hidrolipídica protectora natural de
la piel.
La química Antonieta Aravena, añadió
que el actuar de la leche en la piel se explica
porque “todas las leches proporcionan
sus nutrientes al entrar en contacto con la
piel, pero -en especial- las lipoproteínas
de la leche de cabra, ayudan al paso de los
nutrientes y del agua a través de la
membrana de las células llevándolos
dentro de éstas, y por eso la piel
queda tan suave con los jabones de leche de
cabra en vez de los jabones convencionales.
Cuanto más grasa sea la leche mejor
será el jabón que se extraiga
de ella”.
Cabe mencionar que las leches más utilizadas
para fines cosméticos son la de cabra
y la de vaca, dados sus costos y beneficios.
La
leche de cabra es una perfecta desconocida
en su faceta de materia prima cosmética.
La leche de cabra, en su composición,
tiene abundantes lipoproteínas que
es la forma en que se presentan las grasas
en el líquido. En la leche de cabra
los glóbulos grasos son de tamaño
muy pequeño, razón por la que
no se forma la típica capa de grasa
cuando se deja reposar o se hierve como pasa
con la leche de vaca, colocando a la leche
de cabra a la cabeza de las materias primas
de los cosméticos.
En
la realidad los jabones artesanales de esta
leche están especialmente recomendados
para pieles sensibles, infantiles o con algún
problema alérgico, ayudando a su recuperación
o a la protección contra infecciones
o erosiones, pero pueden usarse de forma habitual
por todo el mundo, según lo comentó
Aravena.

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Antiguos
trucos de belleza |
Desmaquillante:
Puedes usar leche tibia (preferiblemente entera)
para desmaquillar tu piel. Impregna un algodón
y aplícalo con movimiento de circulares,
de dentro hacia afuera. Seca tu piel con un
paño de algodón y aplícate
un tónico acorde con tu tipo de piel.
Leche
hidratante:
Si notas en el rostro sensación de
tirantez pero se te ha acabado la crema hidratante
un remedio efectivo para salir del paso es
pasarte un algodón empapado de leche
por la cara. Veras como notas la piel más
confortable.
Piernas
rojas o irritadas:
Si después de depilarte las piernas
aparecen rojeces, empapa un paño en
leche fría y ponlo sobre las piernas.
Exfoliante
natural:
Para tener una piel suave, mezcla dos cucharadas
de avena molida, una cucharada de miel y una
de leche hasta lograr una mezcla uniforme.
Se aplica sobre la piel y se deja reposar
durante 15 minutos; se enjuaga con agua tibia.
Es un exfoliante suave que va bien tanto para
pieles secas como grasas.
Manos
más blancas y uñas más
fuertes:
Frota las manos con leche y déjalas
secar. Luego, vierte unas gotas de limón
en un recipiente con aceite y frota las manos
de nuevo con esta mezcla. Con un algodón,
insiste en las uñas. Ponte unos guantes
de lana y déjalos al menos un par de
horas. Enjuaga bien y aplica una crema hidratante
después.
Mascarilla
para pieles grasas:
Cuece y pela una patata. Añádele
dos cucharadas de leche, miga de pan remojada
en leche y unas gotas de limón. Mézclalo
bien a mano o en la batidora y aplícatelo
en el rostro como una mascarilla. Mantenla
de 15 a 20 minutos y luego, retírala
con agua fría.
Aliviar
ampollas:
Para aliviar las ampollas en los pies puedes
realizar una pasta casera muy efectiva. Cuece
unas hojas de col en medio litro de leche.
Déjalo enfriar, bátelo y aplica
la mezcla sobre la ampollas.
Cada piel reacciona diferente. Si sientes
irritación con cualquiera de estas
recetas, enjuaga inmediatamente y suspende
su uso.

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Baños
de leche, hidratación sensorial |
Para
devolverle la hidratación perdida a
tu piel y regalarle un momento zen a tu cuerpo
te recomendamos un baño de leche al
más puro estilo egipcio.
Se ha practicado desde los tiempos de Cleopatra
y promete suavizar la piel, humectarla y alimentarla.
La leche contiene nutrientes que hacen que
la piel se sienta suave. Con 10 o 20 minutos
y algunos ingredientes naturales puedes tener
una experiencia faraónica directamente
en tu bañera.
Ingredientes: