La miel se ha usado por siglos en la piel femenina.
Gracias a sus propiedades humectantes, es utilizada
para diversos tratamientos con resultados fabulosos.
Una de las máximas tendencias que caracteriza
a este principio de siglo es la búsqueda
de lo natural, de lo auténtico. A sabiendas
de que hay un público muy sensible a
estas propuestas, las empresas responsables
de los productos de tratamiento investigan en
sus laboratorios para incluir, dentro de sus
fórmulas, ingredientes procedentes de
la Naturaleza.
De este modo, la abeja y todo lo que ella produce
en su colmena se encuentra es estos momentos
altamente cotizada al ser el único producto
100% natural en cuyo proceso de elaboración
no interviene la mano del hombre.
La miel es una de las sustancias más
generosas de nuestra naturaleza. Los hombres
la hemos usado desde el principio de la humanidad.
Este preciado y común elemento tiene
propiedades sorprendentes. Es recomendada para
todos los tipos de piel y, en función
de con qué otros ingredientes se combinen,
se puede aumentar su poder para alguna función
específica.
Las ceras, azúcares y pequeñas
cantidades de minerales que conforman la miel
la convierten en un bálsamo idóneo
para la piel. Así, al aplicarse sobre
la piel limpia como una máscara facial,
sella la humedad y se convierte en un gran limpiador
facial. Además, sus propiedades antioxidantes
ayudan a proteger la piel de los daños
que producen los rayos del sol y también
sirven para la recuperación de las pieles
resecas y dañadas.
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Humectante
natural |
"Gracias
a su alto contenido de azúcar, la miel
previene la sequedad de la piel y la hidrata
profundamente...”
Un
simple tarro de miel de abeja de buena calidad
que sea totalmente natural es suficiente para
mantener perfectamente hidratada nuestra piel.
Según Pragna Chakravarti, directora ejecutiva
del área científica de Jafra Cosmetics
International “la miel de abeja es uno
de los mejores humectantes naturales para la
piel”. Además, la experta prosigue
"gracias a su alto contenido de azúcar,
previene la sequedad de la piel y la hidrata
profundamente".
Por ello, la miel se utiliza en la elaboración
de artículos cosméticos, como
cremas, jabones y mascarillas que se destinan
al cuidado del cutis, la cara en general y el
cabello, entre otras aplicaciones. Además,
la jalea real, producida por las abejas obreras
para alimentar a la abeja reina y a las larvas
de las celdas reales, tiene también propiedades
benéficas para la piel por su alto contenido
de vitamina B, proteínas, carbohidratos,
lípidos esenciales, ácidos grasos
y minerales. "Su composición es
tan compleja que los científicos no han
podido reproducir la jalea real en un laboratorio
y hasta el momento no existen productos hechos
por el hombre que reproduzcan sus extraordinarias
propiedades regenerativas", denota Chakravarti.
Además
de sus propiedades humectantes, la miel sirve
bálsamo limpiador por su contenido de
ceras, azúcares y minerales. También
puede ser utilizada como antioxidante que protege
contra daños causados por los rayos solares
y como regenerador de la piel reseca y marchita.
Pero ahí no acaba todo, ya que la miel
puede ser antibacteriana y antiséptica
pues también ayuda a la cicatrización
y en los tratamientos del acné. Es hidratante
e ideal para pieles sensibles.

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Propiedades
y características |
Desde
la antigüedad las grandes civilizaciones
del antiguo Egipto, Grecia, Roma y México,
consideraron la miel como uno de los tesoros
de la belleza. Características importantes:
Bálsamo limpiador y suavizante
por su contenido de ceras, azúcares y
minerales.
Antioxidante protector contra daños causados
por los rayos solares y un potente regenerador
de la piel reseca y marchita.
Antibacterial y antiséptico que ayudan
a la cicatrización y en los tratamientos
del acné.
Humectante y antiséptico ideal para pieles
sensitivas.
Rosie López, experta en belleza natural,
explica que aunque la miel de abeja goza de
todas estas propiedades, es importante saber
cómo usarla para evitar cualquier reacción
alérgica. Primero que todo, dice, nunca
debe aplicar sólo miel de abejas sobre
la piel. Debe mezclarla siempre con otros ingredientes
naturales.
Asegura
que para que las mascarillas con miel sean efectivas,
deben aplicarse sobre el rostro limpio, libre
de impurezas. Por ello recomienda hacerse mensualmente
una limpieza profunda de la piel.

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Tratamiento
casero |
1.
Limpieza
Colocar agua a hervir en una olla extremadamente
limpia. Cuando el agua logre su máxima
ebullición, se le debe retirar del fuego
y agregar unas hojas de lechuga y laurel.
Ante la olla, doblar el cuerpo de tal manera
que la cara entre en contacto con el vapor que
proviene del agua caliente. Éste abrirá
los poros y facilitará la salida de impurezas.
Luego de esta operación, se debe aplicar
un exfoliante de miel y seguidamente una mascarilla
humectante.
2.
Exfoliante facial de avena y miel
Ingredientes:
½ taza de miel
½ taza de avena
Preparación:
Mezcla los ingredientes y aplícalos sobre
el cutis masajeando suavemente en pequeños
círculos para no lacerar la piel. Luego
dejar actuar la mezcla por 10 minutos y enjuaga
con agua tibia, seguida de fría.
3.
Mascarilla de miel para cabello seco
Ingredientes:
½ taza de miel
¼ taza de aceite de oliva (si tiene cabello
corto, use sólo 2 cdas.)
Preparación:
Mezcla los ingredientes y aplica la mixtura
en tu cabello. Ponte una gorra de baño
y después de 30 minutos retírela
y lávate la cabeza con champú
y enjuague.
4.
Bálsamo hidratante renovador
Ingredientes:
1 cucharada de miel
1 cucharada de aceite vegetal
¼ cucharadita de jugo de limón
Preparación:
En un tazón mezcle bien todos los ingredientes.
Frota la crema en manos, codos, talones y donde
sienta la piel seca Deja actuar por 10 minutos
y luego enjuague con agua tibia.
5.
Loción de ducha revitalizante con exfoliantes
naturales
Ingredientes:
¼ taza de cuajada de leche (buttermilk)
¼ taza de miel
1 cucharada de aceite de pepitas de uva
1 clara de huevo
¼ taza de café recientemente molido
2 cucharadas de germen de trigo
Preparación:
En un tazón combine bien la cuajada de
leche, la miel, el aceite de pepitas de uva
y la clara de huevo. Agregue lentamente a esta
mezcla el café y el germen de trigo y
revuelva hasta formar una crema arenosa, pero
carente de grumos.
En la ducha, frote la crema en todo el cuerpo
con una toallita o una esponja para exfoliar
Enjuague inmediatamente.
(Fuente: Junta Nacional de Miel
de Abejas de Estados Unidos)

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La
Apiterapia |
La
tecnología con la que se cuenta hoy en
día en los laboratorios hace que los
preparados apiterapéuticos puedan convertirse
en productos cosmetológicos de primera
calidad con bajísimos ingredientes químicos,
por lo que carecen de contraindicaciones y pueden
ser usados en todo tipo de cutis. Fue la doctora
Aslan, famosa por ejercer terapias antienvejecimiento,
la que en su Centro de Apiterapia de Bucarest
(Rumanía), hizo los primeros ensayos
mundiales sobre estos productos. Hasta allí
acudían los privilegiados que podían
permitirse su alto coste. Afortunadamente, ahora
son muchas las firmas de cosmética que
ponen a disposición de todos los consumidores
los productos elaborados con la miel de forma
popular.
Cosmética apícola.
Las cremas con miel sirven para atenuar las
arrugas y asperezas, y otorgan a la piel elasticidad
y lozanía. Se aplican en tratamientos
de acné, envejecimiento prematuro e irritaciones
epidérmicas. También la apicultura
se aplica en perfumes y tintes para el cabello.
En
cosmetología, los productos apícolas
se dividen en miel, cera de abejas, jalea real,
propóleo y polen.
Miel: Se trata de un
alimento predigerido, elaborado por
las abejas a partir del néctar.
Las abejas lo extraen de las flores
y lo almacenan en su primer estómago.
Allí es parcialmente digerido
y convertido en miel.
Cera de abeja: Segregada
por ocho pequeñas glándulas
situadas debajo de su abdomen. La suave
cera se vierte en ocho bolsitas en donde
se solidifica. Una vez en la boca, las
abejas trabajan la cera para formar
las celdillas hexagonales que forman
los panales. La cera de la abeja es
un ingrediente que consigue disminuir
la sensibilidad cutánea, rebajando
la hiperreactividad de la piel al formar
un filme protector sobre la piel y no
permitir que la traspase ningún
agresor externo. Los avances tecnológicos
han conseguido que la pasta burda original
de la cera se transforme en una textura
delicada, similar a la epidermis, para
que se funda con ella sin dejar rastro
de su presencia.
Jalea real: Fluido
pegajoso color crema, resultado de la
mezcla de dos secreciones procedentes
de las glándulas de las abejas
obreras y la única fuente de
nutrición de la reina durante
toda su existencia. Esta sustancia está
considerada desde la antiguedad como
un elixir de juventud que podía
«levantar a los muertos»
ya que otorga vitalidad y dinamismo
a los organismos cansados. Cosméticamente
es el ingrediente estrella que no falta
en los nuevos productos anti-edad.
Propóleo
y polen: La primera es una
sustancia resinosa que las abejas recogen
de los árboles, mientras que
el polen es extraído de las flores.
En ambos casos se utiliza como suplemento
dietético para combatir desde
el cansancio intelectual o la fatiga
crónica hasta el envejecimiento
precoz.
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