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La piel, al ir envejeciendo, realiza cada vez
con más dificultad sus funciones y su
regeneración. Se afina, pierde densidad,
las fibras elásticas cada vez sujetan
menos y se descuelgan; se apaga el color y aparecen
manchas.
Para que este proceso natural tarde más
en llegar los laboratorios creadores de cremas
de belleza intensifican sus estudios para ofrecer
cremas potentes que actúen contra su
envejecimiento.
La
piel es el órgano más grande que
tiene el cuerpo y se encarga de mantener su
forma, de establecer relaciones sensoriales
con el medio ambiente y de protegernos de las
agresiones exteriores. Una de sus funciones
es la de encargarse de la termorregulación
del organismo.
El
grosor de la piel puede estar entre 1,5 y 4
milímetros en diferentes áreas
del cuerpo. Tiene la capacidad de repararse
por sí misma cada 30 días, refleja
el estado de salud y de ánimo de la persona.
Cuando
la hidratación es la adecuada, la piel
tiene un aspecto inmejorable. La capa córnea,
la más extensa, le da impermeabilidad.
Esta capa está formada por células
muertas que se van eliminando por descamación.
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Funcionamiento |
La
piel esta formada por dos capas principales:
una capa exterior impermeable y delgada llamada
epidermis, y una capa interior elástica
y fibrosa llamada dermis. La dermis contiene
miles de glándulas sudoríparas,
glándulas sebáceas, tejido muscular,
fibras nerviosas, vasos sanguíneos, células
adiposas y pelos, cada uno incrustado en un
folículo.
Contiene
también un pigmento conocido como melanina,
que la protege contra los efectos perjudiciales
de los rayos ultravioletas. La cantidad de melanina
en la piel viene determinada por el grupo étnico
de la persona y por la exposición al
sol.
Cada 10 años la piel pierde un 10% de
sus melanocitos activos (las células
encargadas de protegerla de los rayos del sol
y activar su bronceado). Esto conlleva que la
producción de melanina deja de ser homogénea,
se acumula en zonas y desaparece en otras, lo
que da la aparición de manchas oscuras
o blancas.
El
envejecimiento de la piel tiene lugar en el
tejido conectivo de la dermis, formado en un
70% por colágeno (proteína principal
de la dermis), el colágeno pierde su
capacidad de absorber humedad por lo que hay
que llevar una alimentación equilibrada
con abundantes ácidos grasos esenciales
omega 3 y omega 6 que son nutrientes primordiales
para la piel.
La
menopausia con sus cambios hormonales produce
más sequedad en la piel y hace que la
dermis (capa profunda de la piel) pierda colágeno
y se alteren las fibras de elastina. En la epidermis
(capa superficial de la piel) se reduce la secreción
sebácea, la síntesis de lípidos
y la renovación celular.
Las
arrugas finas y poco profundas en su inicio,
son debidas a los cambios en la epidermis y
su unión con la dermis. Al pasar el tiempo
esta desunión de las capas va en aumento
perdiendo nutrición e hidratación.
Las arrugas más profundas son debidas
en las transformaciones en la dermis por menos
actividad de las células. Las arrugas
de expresión son debidas a las contracciones
musculares y la piel acaba rígida y se
pliega.
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Consejos |
- Dormir
8 horas al día.
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Tomar un poco el sol con el protector solar
adecuado.
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No fumar. La epidermis queda apagada y toma
un tono grisáceo. Fumando se crean
radicales libres que atacan la piel.
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Procurar una alimentación variada y
equilibrada que contenga los elementos que
necesitamos para conservar nuestra piel lo
mejor posible.
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Vitaminas |
Las
vitaminas son esenciales para la conservación
y el mantenimiento de la piel.
Vitamina
A
Estimula
la producción de colágeno y la
regeneración celular. Ayuda en el crecimiento
del pelo y retrasa el envejecimiento de las
células cutáneas. Protege de los
radicales libres,
contribuye al mantenimiento de la suavidad en
la piel y tiene efecto antiarrugas. Como el
cuerpo no la produce de forma natural hay que
adquirirla a través de los betacarotecos.
Alimentos
que la contienen:
Pescado,
hígado, carne de pollo, cereales, leche
entera, mantequilla, huevos, melón, albaricoque,
zanahorias, calabaza, espinacas, otras verduras
y el aceite de oliva. Al día se necesitan
0,8 mg. (2 yemas de huevo).
Vitamina
C
Sirve
para participar como tónico celular y
actúa en la formación de los tejidos
conjuntivos: cartílagos, ligamentos,
huesos y dientes.
Estimula
el crecimiento, refuerza las defensas naturales
previene las manchas de la piel y los dientes.
Contribuye a la elasticidad de los tejidos y
a la absorción del hierro. Es muy importante
para la formación de colágeno.
Tiene propiedades antioxidantes (protege las
membranas de las células de la oxidación
que ataca sus grasas no saturadas) y puede proteger
ante el envejecimiento. Mejora la textura de
la piel.
Alimentos
que la contienen:
Todos
los vegetales y también la carne fresca,
el melón, hígado, romero, zanahoria,
coliflor, berros, brécol, puerros, pimientos
verdes, espinacas, espárragos, patatas,
boniatos, fresas, cítricos. Al día
se necesitan 100 mg. (una naranja).
Vitamina
D
El
precursor de esta vitamina se transforma en
vitamina D mediante el sol y es importantísima
para aportar el calcio adecuado en el organismo.
Sirve para contribuir fundamentalmente al desarrollo
óseo y, de modo general, acelera la absorción
y fijación del fósforo y del calcio,
decisivo para el mantenimiento de la dentadura
y para el desarrollo de los huesos.
Alimentos
que la contienen:
Aceite
de hígado de bacalao, aceites vegetales,
leche, productos lácteos (quesos frescos,
semicurados y curados, leche y yogurt), mantequilla,
pescados grasos (salmón, arenque, atún,
sardinas, boquerones...), hígado, granos
integrales y yema de huevo. Al día se
necesitan 5 mcg (100 grs. de salmón).
Vitamina
E
Aumenta
el flujo sanguíneo por lo que mejora
la estabilidad de la piel. Regenera el tejido
y es un protector natural contra los rayos ultravioleta.
Evita el deterioro de la membrana celular y
la oxidación de los ácidos grasos.
Alivia la fatiga.
Es
un poderoso antioxidante, ya que se encarga
de detener el proceso de oxidación de
las membranas celulares, o sea que resulta una
sustancia muy eficaz contra el envejecimiento.
Reduce
la formación de radicales libres y protege
la piel de los daños ambientales. Tiene
una importante acción antioxidante, por
lo que refuerza el sistema inmunitario, ayuda
a evitar el envejecimiento prematuro.
La
vitamina E es necesaria para la evolución
normal de muchos órganos: desarrolla
las glándulas genitales, oxigena los
tejidos y reduce el nivel de grasas en la sangre,
disminuyendo así el riesgo de que se
obstruyan los vasos sanguíneos del corazón
y del cerebro. Es indispensable para el buen
funcionamiento del aparato genital.
Su
acción es también beneficiosa
para los glóbulos rojos: los protege
aumentando su resistencia frente a los agentes
que puedan resultarles dañinos.
Salvaguarda
los ácidos grasos, evitando su oxidación.
Nuestro
organismo suele tener escasez de vitamina E
por dietas con insuficiente ingesta de alimentos
frescos y la mala absorción de las grasas.
Ello provoca debilidad muscular y trastornos
neurológicos y anemia.
Alimentos
que la contienen:
Aceites
vegetales (oliva, soja, girasol, maíz,
cacahuete, algodón), germen de trigo,
legumbres secas (alubias, habas), nueces, avellanas,
almendras, verduras, hortalizas (espinaca, lechuga,
col), harina integral, huevos, carnes, lácteos.
Una dieta variada asegura la dosis necesaria.
Se recomiendan 8-10 mg. microgramos al día.

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Minerales |
Los
minerales, tomados en las cantidades adecuadas,
pueden ser muy beneficiosos tanto para el organismo
como para la piel ya que funcionan como inductores
enzimáticos, participando en funciones
esenciales del metabolismo.
Silicio
Es fundamental en la biosíntesis del
colágeno, su falta produce estrías
por pérdida de elasticidad de los tejidos,
arrugas y envejecimiento prematuro de la piel.
Alimentos
que lo contienen:
La parte más exterior de las verduras
verdes, las cáscaras de las semillas,
el salvado, la cebolla y los frutos secos. La
planta medicinal cola de caballo (seca y triturada
esparcida por encima de las ensaladas).
Hierro
El hierro es un elemento muy importante en la
sangre y esencial en la formación de
la hemoglobina, sustancia que transporta el
oxígeno por todo el cuerpo para que los
músculos funcionen. Se asimila mejor
con vitamina C.
Alimentos
que lo contienen:
Hígado, morcilla, carne de buey, legumbres,
almejas, mejillones, yemas, el alga espagueti
de mar, el alga espirulina, polen, remolacha
fresca y quínoa. También en la
levadura de cerveza, germen de trigo, frutos
secos, espinacas, cacao en polvo, ciruelas y
dátiles.
Zinc
Participa, junto a la vitamina A, en la regeneración
del tejido cutáneo, en la síntesis
del colágeno y la elastina. Sirve para
el crecimiento y la multiplicación celular.
Es un buen cicatrizante y protege la membrana
celular evitando la proliferación de
los radicales libres.
Tomar
una dosis extra en caso de depresión
posparto, uñas astilladas, artritis y
acné.
Mejora
el sistema inmunológico y da brillo a
la piel y al pelo.
Alimentos
que lo contienen:
Pipas de calabaza, ostras, pescados, carnes
rojas, hígado, moluscos, huevos, cereales
integrales, legumbres y frutos secos, setas,
levadura de cerveza y queso semi-curado.

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Sales
minerales |
Manganeso
Mantiene la integridad de las membranas celulares
oponiéndose a la acción de los
radicales libres.
Alimentos
que lo contienen:
Té, clavo, salvado, espinacas, piña.
Magnesio
Ayuda a la formación de proteínas,
a la producción y empleo de la glucosa
y refuerza el tono muscular. Protege los huesos
del envejecimiento, regula el ritmo cardíaco
y tonifica los vasos sanguíneos.
Es
el responsable del equilibrio nervioso, para
no tener carencia de él es preciso consumir
30 gr. diarios de pan (mejor integral) o de
cereales y tomar legumbres al menos tres veces
por semana.
Es
antioxidante, frena los efectos del envejecimiento
del sol. Ingiriendo alimentos ricos en magnesio
se refuerza la queratina del pelo y de las uñas.
Las
personas con contracturas, dolores musculares
o artrosis tienen que cuidar el equilibrio de
calcio/magnesio.
Si
se tiene la sensación de ir acelerado
y habiendo dormido bien no se levanta descansado
o si se padece insomnio, también habrá
que controlar el equilibrio del magnesio. Igualmente
lo deberán hacer las personas afectadas
de jaqueca, hipotensión o hipertensión.
Alimentos
que lo contienen:
Cacao, la soja, frutos secos, chocolate negro,
pan integral, cereales, coco, germen de trigo,
arroz integral, pescados azules, leche de vaca
y en algunas aguas minerales.
Selenio
Previene la tensión alta, la subida de
colesterol, problemas de corazón y cáncer.
Junto con la vitamina E lucha contra los radicales
libres.
Su
falta puede provocar el envejecimiento prematuro.
Alimentos
que lo contienen:
Maíz, trigo, cebolla, leguminosas, espárragos,
huevos, carnes rojas y productos de mar.

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Alimentos
especiales para el mantenimiento de la piel |
Aguacates
Contienen nutrientes que ayudan a conservar
la estructura de la piel. Son útiles
en el deterioro de la piel causado por el sol,
acné, herpes y curación de heridas.
Bayas
Ricas en fitonutrientes, pueden ayudar a fortalecer
el colágeno (la red de proteínas
que confiere a la piel su estructura y volumen).
Cítricos
Contribuyen a mantener y reparar la estructura
del colágeno.
Pescado,
frutos secos y semillas
Contienen ácidos grasos esenciales y
necesarios para mantener hidratadas las células
y la piel.
Pipas
de girasol
Pueden ayudar en la mejora de la piel áspera
y seca, ayudan a conservar la impermeabilidad
de la piel.
Zanahoria
Contiene betacaroteno, pigmento que se convierte
en vitamina A y es antioxidante.

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