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Aunque
las cremas ayudan a lograr una piel saludable,
esto es, en gran medida, reflejo del estado
interno del organismo, y la dieta juega un papel
primordial para mantenerla en óptimas
condiciones.
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Puntos
a Tomar en Cuenta |
El
exceso de alcohol y el tabaco tienen un efecto
negativo sobre la apariencia de la piel, así
como el desgaste del estrés. Es fundamental
no estar demasiado tiempo en lugares cerrados
o contaminados.
Hay
que ingerir alimentos ricos en fibra, para evitar
el estreñimiento, una de las causas principales
de los problemas cutáneos. Aunque se
suprima o reduzca el consumo de azúcar,
no deben eliminarse los hidratos de carbono,
contenidos en cereales, frutas y demás,
de nuestro plan alimenticio.
Debemos
tomar al menos ocho vasos de agua al día
(si se quiere se pueden incluir tés y
jugos de frutas), para garantizar la hidratación
interna de la piel.
Hay
un aspecto que a menudo se confunde, con consecuencias
desastrosas para nuestra piel. Sobre todo las
chicas jóvenes que hacen dietas para
mantenerse muy delgadas, de un momento a otro
eliminan "todas" las grasas de su
rutina alimentaria. Eso es un error grave. Aunque
estemos en una dieta adelgazante, no es en absoluto
aconsejable suprimir por completo las grasas.
La piel y en general todo nuestro organismo,
necesita cada día una cantidad de aceites,
que algunos expertos calculan en tres cucharadas
soperas rasas. Las grasas que deben ingerirse,
monoinsaturadas y poliinsaturadas, se encuentran
en los aceites de oliva, de maíz y de
girasol entre otros. Lo que sí debe reducirse
son las grasas de origen animal.
A
la hora de buscar un bronceado uniforme, que
evite los efectos negativos que tiene el sol
sobre la piel, hay que consumir frutas y verduras
ricas en carotenos, que estimulan la formación
de melanina en el organismo como zanahorias,
zapallo, calabaza, cerezas, melones y todas
las verduras de color verde intenso, y a la
ahora de exponerse al sol elegir un protector
solar acorde a cada tipo de piel.
Para
favorecer la regeneración celular, hay
que ingerir vitamina C, cuyos alimentos fuentes
son las frutillas, naranjas, mandarinas, limones,
kiwis y tomates.
Se
debe dar especial preferencia a los alimentos
ricos en vitamina E. Para que la piel no se
reseque, se debe consumir alimentos ricos en
ésta vitamina, contenida en los aceites
vegetales que antes se señalaban.
Una
alimentación adecuada, más una
serie de hábitos de vida que debemos
incorporar a nuestro diario vivir, nos permitirán
gozar de una piel atractiva y, lo que es más
importante, de una perfecta salud.
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Los
Nutrientes en la Piel |
Los
rayos solares son los principales agresores
para la piel y una de las causas primordiales
del envejecimiento y del desarrollo de melanomas.
La
necesidad de cuidar nuestra piel es especialmente
importante durante los meses venideros. Si se
pone en práctica una dieta que asegure
el aporte correcto de todos los nutrientes básicos
para la piel, podremos mantenerla en perfecto
estado de salud, siempre y cuando no la sometamos
después a baños de sol intenso
sin ningún tipo de protección.
Nutrientes
básicos
Los
ácidos grasos insaturados como el ácido
oleico, presente en el aceite de oliva y el
aguacate, y la grasa presente en aceites de
semillas, frutos secos oleaginosos y el pescado
(sobre todo el azul) son imprescindibles para
mantener una piel bien estructurada e hidratada.
La
vitamina A ejerce un papel esencial
en la renovación de la piel y de las
mucosas. Se encuentra en los alimentos de origen
animal: hígado, grasas lácteas,
huevo, lácteos completos. El beta-caroteno,
precursor de la vitamina A en el organismo,
es abundante en las verduras de hoja verde y
de coloración rojo-anaranjado-amarillento
(zanahoria, tomate…) y en ciertas frutas
(albaricoques, cerezas, melón, melocotón,
nectarinas…).
La
vitamina E actúa evitando la
acumulación de radicales libres (acción
antioxidante) que en verano aumentan por la
acción de los rayos solares y provocan
las denominadas "manchas de envejecimiento".
Encontramos buena cantidad de vitamina E en
los siguientes alimentos: germen de trigo y
su aceite, aceite de soja, germen de cereales
o cereales integrales, aceite de oliva virgen,
vegetales de hoja verde y frutos secos.
La
vitamina C es también un potente
antioxidante y mejora la producción de
colágeno, una proteína que mantiene
la piel tersa y sin arrugas. La mejor forma
de incorporar esta vitamina es a través
de frutas y verduras frescas y crudas. Abunda
en los siguientes alimentos de temporada: melón,
fresas, moras, pimientos verdes, tomate y otros
que también encontramos en el mercado
como cítricos (naranjas, limones) y kiwi.
Las
vitaminas del grupo B: actúan
sobre el estado de la piel, cabello, mucosas
e intervienen en los procesos de renovación
celular, entre otras funciones. Aparecen en
la mayoría de alimentos de origen vegetal
(verduras, fruta fresca, frutos secos, cereales,
legumbres) y en los de origen animal (carne
y vísceras, pescado y marisco, huevos
y en los productos lácteos). Se debe
prestar especial atención a los folatos,
vitamina que encontramos mayoritariamente en
la verdura de hoja verde, legumbres verdes,
frutas, cereales de desayuno enriquecidos, hígado
y levadura de cerveza.
El
selenio: es un mineral con acción
antioxidante, relacionado con un menor riesgo
de aparición de ciertos tumores, entre
ellos el de piel o melanoma. Se encuentra en:
carne, pescado, marisco, cereales, huevos, frutas
y verduras.
El
cinc: favorece la formación
de nuevas proteínas (renovación
celular), participa en la lucha contra los radicales
libres, favorece el buen estado de la piel y
las mucosas, proporcionando tonicidad y elasticidad
a la piel. Abunda en: carnes, vísceras,
pescado, huevos, cereales integrales y legumbres.
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