¿Cómo se lucha contra estos enemigos?
Enemigo 1: Malos hábitos
La interrupción funcional de la piel
puede ser pospuesta ayudando al cuerpo desde
adentro con una dieta adecuada, ya que cada
célula del cuerpo se forma y alimenta
de lo que comemos, el aire que respiramos y
el líquido que bebemos. La imagen saludable
de la piel y una juventud duradera dependen
del apoyo del torrente sanguíneo, que
tiene que llevar elementos saludables a todo
el cuerpo. Actividades tales como los deportes
y ejercicios son importantes para estimular
y promover esta entrega a través de la
circulación de la sangre. La vitalidad
o declino de la piel facial depende también
en gran medida de una adecuada circulación
producida por ejercicios faciales... este proceso
ayuda al mantenimiento del tono de la piel.
Una sangre saludable es creada por una selección
inteligente de lo que se come.
Comer de forma desequilibrada, consumir grasas
animales en exceso y beber alcohol sin moderación
son factores que multiplican los radicales libres
y perturban la microcirculación. El alcohol
y el café, por ejemplo, atacan directamente
a la elastina y al colágeno de la piel.
Por el contrario, las vitaminas son aliadas
naturales de la piel. Seguir una dieta natural
y rica en frutas y verduras proporciona al organismo
vitalidad, bienestar y belleza.
Enemigo
2: El sol y el clima
Es
uno de los mayores enemigos de nuestra piel
cuando nos exponemos a él en exceso y
sin protección. ¿Sus efectos?
Pérdida de elasticidad, firmeza, luminosidad,
arrugas marcadas, aparición de manchas…
Las influencias climáticas pueden ser
combatidas con un cuidado adecuado de la piel.
Es necesario limpiar, nutrir y proteger a la
piel de acuerdo a las características
personales de sequedad o grasitud. Además,
debe protegerse la piel contra los efectos dañinos
de los rayos ultravioletas del sol aplicando
un buen bloqueador solar antes de exponerse.
El humo de los coches y las partículas
contaminantes que hay en la atmósfera
pueden acelerar la producción de radicales
libres, principales responsables del envejecimiento.
Y, además, ralentizan la renovación
celular y producen irritaciones en la piel.
Enemigo 3: El tabaco
Mucho se ha hablado en estos primeros días
del año del tabaco. Y, cómo no,
también de sus efectos nocivos en la
piel. Así, la piel de una fumadora tiene
mucha mayor tendencia a deshidratarse, así
como una deficiencia crónica de vitaminas
y minerales, en particular vitamina C. Como
el riego sanguíneo es más deficitario,
la piel aparece apagada, castigada y falta de
vida.
Enemigo
4: El descuido de la piel
El trato descuidado puede convertirse en un
verdadero problema para la piel. Sin importar
la calidad de la piel, ciertas reglas fundamentales
deben obedecerse. Por ejemplo, con el cuidado
diario de limpiar, secar, poner crema y aplicar
un removedor de maquillaje, la piel está
mejor tratada. Tironear la piel con la mano
hará que tarde o temprano se estire.
Sostener la cabeza con la mano o dormir sobre
una mano pertenece a esta categoría,
porque sin querer se estiran algunos tejidos.
Otro mal hábito es tironear la piel de
la garganta. La piel más sensible del
rostro es la que se encuentra en la zona del
párpado inferior, y cada pequeña
frotación con la mano o una tela, en
poco tiempo causa problemas en el área.
Todas las manipulaciones de la piel deben hacerse
de tal forma que la piel no sea movida, porque
la piel sólo puede moverse estirándola.
La piel de un niño, cuando se mueve,
siempre regresará a su condición
original, porque tiene presente suficiente elasticidad.
Pero incluso en los niños debe prevenirse
el mal hábito enseñándoles
desde pequeños a lavarse y secarse sin
estirar la piel. Los golpecitos suaves con una
toalla son la mejor forma de secar la piel.
Enemigo
5: El estrés
No se puede negar que una etapa de estrés
puede afectar, y de qué manera, a nuestra
piel. La cara es el espejo del alma, reza un
dicho popular, una verdad más que probada,
pues el estado psíquico de cada persona
también se refleja en la piel, que aparece
apagada.
Enemigo
6: Dormir poco
Si el estrés no le va bien al cutis,
tampoco la falta de horas de sueño. El
descanso nocturno es fundamental para prevenir
el envejecimiento prematuro porque durante este
periodo el organismo limita al mínimo
la producción de radicales y al mismo
tiempo elimina o neutraliza aquellos que se
han producido.