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La Naturaleza nos deja claro que no podemos
rehuir el proceso de envejecimiento. Pero lo
que sí está en nuestras manos
es evitar la vejez patológica o no natural
para hacernos viejos más lentamente.
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Aliado
Natural: La Uva Roja |
Las
Uvas son un gran antioxidante, por lo que evitan
la formación de radicales libres y el
envejecimiento y la oxidación de la piel.
Actualmente,
prácticamente el 80% de las casas cosméticas
utilizan polifenoles de uva, ya que se ha demostrado
su efectividad en el tratamiento del envejecimiento
cutáneo.
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Estimulan la producción de colágeno,
elastina y ácido hialurónico,
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Combaten los radicales libres, fragmentos
de moléculas que poseen un electrón
impar. Por este motivo, son muy inestables
y reaccionan violentamente con las células
y tejidos próximos, oxidándolos
y envejeciéndolos.
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La piel de la uva contiene polifenoles, capaces
de captar los radicales libres derivados de
oxígeno, ralentizando así el
envejecimiento cutáneo.
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La uva es rica en vitamina B1 y, especialmente,
B2, que contribuyen a la nutrición
de las células.
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Favorece y estimula la circulación
sanguínea; confiere elasticidad a las
arterias, venas y capilares.
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Estimula la energía y combate la fatiga.
Es, asimismo, muy útil para tratar
el estrés y la depresión
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Estimula las defensas inmunitarias: tiene
un efecto protector ante el ataque de microorganismos
patógenos y condiciones ambientales
extremas.
*Departamento
de Bioquímica y Biología Molecular
de la Facultad de Medicina de la Universidad
de Valencia.

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El
Retinol: Camino a la juventud |
No nos cansaremos de insistir en ello: el mejor
tratamiento para el envejecimiento cutáneo
es la protección solar. No obstante,
cuando el daño cutáneo ya se ha
producido la industria cosmética nos
oferta diferentes preparados para atenuar las
arrugas, todos ellos con un denominador común:
el de aumentar la sensibilidad al sol. Por ese
motivo, siempre que nos apliquemos cualesquiera
de estos tratamientos es importante incluir
protectores solares y evitar la sobreexposición
a la radiación solar.
Entre los tratamientos antiarrugas más
consolidados están los ácidos
retinoicos derivados de la vitamina A, el tretinoíno
y el retinol que han demostrado su eficacia
en las pieles envejecidas, en las que frenan
la aparición de arrugas y atenúan
las ya existentes. El primero está disponible
bajo prescripción médica; el segundo,
que por falta de estabilidad no podía
ser empleado en productos cosméticos
hasta hace poco tiempo, se ha beneficiado de
los nuevos sistemas de transporte químico
y hoy se encuentra presente en numerosos preparados
cosméticos.
Asociado con principios antioxidantes como las
vitaminas C o E, el retinol resiste más
tiempo a la degradación. Ambas vitaminas
aportan al producto su efecto antirradical potenciando
la acción antienvejecimiento de la vitamina
A. No obstante, la FDA ha insistido en que los
productos con retinol de venta libre no están
regulados por lo que se desconoce la cantidad
de sus ingredientes activos y en algunos casos
apenas podrían contener retinol.
Un punto a tener en cuenta ya que los efectos
del retinol dependen de su concentración.
Los dermatólogos y esteticistas lo usan
muy concentrado para exfoliar la piel. Debido
a este efecto de exfoliación constante,
el retinol mejora la apariencia de la piel de
modo que todas las líneas cosméticas
tienen productos que lo contienen. Normalmente
se usa dos o tres veces por semana en la cara,
manos, cuello y pecho, generalmente durante
la noche. Uno de sus efectos negativos es volver
a la piel sensible a la luz por lo que si nos
aplicamos retinol hay que utilizar un fuerte
protector solar y evitar la exposición.
De lo contrario podemos sufrir enrojecimientos,
picores y manchas.

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Otras
Alternativas |
Las cremas elaboradas con alfahidroxiácidos
son también muy utilizadas en la batalla
contra la vejez ya que estimulan la producción
de colágeno y elastina. Los ácidos
láctico y glicólico (AHA) son
los que más se usan en los productos
de belleza por facilitar la descamación
de las células muertas y dar a la piel
envejecida un aspecto sonrosado y juvenil.
Ambos
se encuentran en algunas frutas como la manzana,
la pera o el limón y pueden actuar sobre
la capa córnea de la epidermis reduciendo
su grosor y regulando la hidratación.
La irritación cutánea es uno de
los efectos secundarios que puede surgir con
un tratamiento de estas características,
que siempre deberemos aplicar con cuidado.
Y para quienes gusten de alternativas más
naturales, por su contenido en ácidos
grasos insaturados y camazuleno, el extracto
de Aquilea Millefolium posee también
una acción hidratante y antiarrugas además
de ser capaz de reducir la melanización
cutánea descontrolada que da lugar a
las temidas manchas.
Ciertamente son muchos los tratamientos estéticos
cuyos principios activos logran atravesar la
epidermis. Pero lo que ya no está tan
claro es cómo actúan dichos principios,
ni la auténtica eficacia y tiempo de
duración de los mismos. Entre los últimos
hallazgos -todavía en fase de experimentación-
los laboratorios están ahora realizando
pruebas con cremas anti-arrugas que trabajan
en la zona de anclaje o confluencia dermo-epidérmica.
Sin olvidarnos de soluciones más radicales
como las técnicas quirúrgicas
para rellenar los surcos o pulir la piel, en
caso de que no nos seduzca la cirugía
y aunque algunas arrugas sean ya visibles, el
rostro de una persona madura puede seguir mostrando
un espléndido aspecto. Los cuidados cosméticos
acertados y constantes tienen un efecto nada
desdeñable en nuestra batalla contra
los años.
Frente al aflojamiento de la epidermis, su progresivo
descuelgue y la aparición de arrugas
las cremas de efecto tensor o lifting son indispensables.
Pero no olvide que es tan importante elegir
un buen producto como aplicarlo correctamente.
Los masajes suaves facilitan la penetración
de la crema y los golpecitos sobre el rostro
y el cuello reactivan la circulación
sanguínea que mantiene los músculos
tonificados.
Hoy las estrellas de los productos antienvejecimiento
son el retinol, los ácidos láctico
y glicólico, los antioxidantes y la coenzima
Q10. En mayor o menor grado, todos estimulan
la renovación celular y regeneran la
epidermis reduciendo visiblemente las arrugas.
Su uso no elimina, sin embargo las necesidades
de hidratación diaria por lo que la crema
hidratante o nutritiva (si nuestra piel luce
falta de brillo y pobre) con protección
solar son compañeras inseparables, además
de una crema de contorno de ojos y otras más
específicas para problemas como ojeras,
manchas o bolsas.

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Arrugas
para todos los gustos |
Los dermatólogos clasifican las arrugas
en cuatro tipos y recomiendan una solución
específica para cada caso:
- Tejido
o trama: mientras el estado de sus líneas
es óptimo éstas son poco profundas
y presentan una disposición ordenada.
Para que se conserven así mucho tiempo
lo mejor es la protección solar desde
edades tempranas y la hidratación a
partir de los 20 años.
- Líneas
de expresión: se definen a partir de
los 30 años en torno a los ojos, frente,
entrecejo, mejillas y boca. Pueden combatirse
mediante cirugía de lifting frontal
o coronal, con cremas y con complementos alimenticios.
- Pliegues
de laxitud muscular: se vuelven evidentes
con el envejecimiento y hoy por hoy sólo
pueden tratarse quirúrgicamente.
- Pliegues
de posición: son consecuencia de la
degeneración de las fibras elásticas.
Aparecen, por ejemplo, tras dormir en determinada
posición. Cuando somos jóvenes
desaparecen en pocos minutos pero con la edad
tienden a mantenerse.

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Vitaminas
esenciales para la Piel |
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Vitamina A: estimula
la regeneración celular y la producción
de colágeno. El cuerpo no la produce
de forma natural por lo que hay que adquirirla
mediante la alimentación.
- Vitamina
E:
aumenta el flujo sanguíneo mejorando
la estabilidad de la piel. Protector natural
contra los rayos ultravioleta. Aceites
Puros
- Vitamina
C: mejora la textura de la piel,
estimula el colágeno y reduce las manchas.
En cremas cosméticas su mejor sistema
de transporte son los liposomas.
- Pantenol:
pertenece
al grupo de la vitamina B. Aumenta el nivel
de humedad en la piel, es antitiinflamatorio
y ayuda a la dermis a restablecerse tras un
daño o un tratamiento exfoliador o
con láser.

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