Este
tipo de pieles son las más difíciles de
reconocer y tratar porque tiene características
propias de la piel seca (aspecto reseco y descamado) y
de la piel grasa (impurezas y espinillas). Si tienes la
piel mixta necesitarás una limpieza e hidratación
constante...
Generalmente, la distribución de las zonas secas
o grasas sigue un orden más o menos estándar,
en el caso de las pieles mixtas, estas diferencias suelen
ser muy grandes. De forma que, mientras que el mentón
y la nariz pueden tener bastante grasa (la llamada “Zona
T”), los pómulos, contorno de ojos y los
labios pueden estar extremadamente secos. Por todo ello,
es la más difícil de tratar, ya que requiere
cuidados específicos de los otros dos tipos de
piel, combinados.
¿Por
qué tenemos la piel mixta?
Tener la piel mixta suele ser de lo más común.
De hecho, un 58% de las mujeres tiene el cutis combinado.
Este fenómeno viene determinado por factores endocrinos.
Cuando las hormonas sexuales están en procesos
de hiperactividad, la secreción de las glándulas
sebáceas es mayor, provocando que zonas como la
nariz y el mentón, donde hay más glándulas
sebáceas, tengan más grasa. Como en las
mejillas, el número de glándulas sebáceas
es menor, la piel adquiere un aspecto más seco
y deshidratado.
Se ha demostrado que el clima determina la piel. Así,
en los lugares más cálidos la mayoría
de las piles son mixtas, mientras que en los climas más
secos, tienden a ser secas.
Un
buen tratamiento
Es
cierto que mantener este cutis correctamente lleva consigo
un mayor esfuerzo. De todas maneras, no hay por qué
preocuparse, hazte a la idea de que tienes dos tipo de
piel en uno y que debes prestar atención y cuidar
cada uno de ellos por separado.
Procura humectar en profundidad y con delicadeza (con
cremas hidratantes y lociones específicas) la parte
seca y aplicar tratamientos secantes la parte grasa, la
denominada “Zona T”.
Si eres de las que no tienen mucho tiempo para el cuidado
de tu rostro, utiliza productos específicos para
pieles normales, que ni engrasen ni resequen, y siempre
dándote un buen masaje para que la circulación
sanguínea se estimule. Por la noche, limpia, tonifica
y aplícate una crema nutritiva rica en vitaminas.
Si a todo esto le añades una buena alimentación
a base de verduras, frutas y mucha vitamina A y E, seguro
que logras mejorar tu piel en pocos meses.
Nunca utilices productos que no se definan exclusivamente
como dirigidos a “pieles mixtas o combinadas”
o, como recurso, los mencionados para pieles normales.
Recuerda que la limpieza exagerada de la piel, especialmente
con el uso de exfoliantes y leches limpiadoras, altera
la piel hasta tal punto que podemos conseguir que se convierta
en algo inútil contra las agresiones del exterior.
¿Mixta
y deshidratada?
Con una piel mixta se debe emplear cremas hidratantes,
pero con baja composición lipídica (poco
grasas). Al tener la piel deshidratada se debe aplicar
estas cremas con más frecuencia.
Los
productos deben ser hipoalergénicos, para evitar
intolerancias o dermatitis de contacto que el frío
puede exacerbar, siendo eficaces las cremas con pseudoceramidas
o ceramidas semejantes a las de la piel. Esta emulsión
cutánea previene la sequedad, ejerce un control
microbiano merced a su pH ácido y restaura los
lípidos cutáneos.
En cuanto a la higiene, debe emplear geles o 'syndets'
(sin jabón) suaves con pH ácido, similares
al pH natural de la piel (pH 5).
Por último, para el lavado le aconsejo la utilización
de agua templada, ya que el agua caliente aumenta de modo
alarmante la deshidratación cutánea, a la
vez que dilata los capilares faciales y puede causar las
antiestéticas telangiectasias faciales (venas rosadas
ramificadas).
La alimentación que debe seguir no difiere de la
recomendada por la Organización Mundial de la Salud
(porcentaje equilibrado de hidratos de carbono, lípidos
y proteínas), con especial interés en ingerir
fruta y, sobre todo, ingerir un mínimo de dos litros
de agua al día.