La
piel seca es una condición de la piel muy común;
tras los cambios ambientales, la mala alimentación,
el paso del tiempo y la diversidad de enfermedades se
produce la falta de retención de su humedad. Por
esto, su cuidado e hidratación se vuelve una importancia
cotidiana.
La piel seca es causa de un mal funcionamiento de las
glándulas sebáceas que no producen suficientes
fluidos para lubricar la piel y proteger contra las pérdidas
de agua. Este mal funcionamiento está algunas veces
relacionado con una deficiencia de vitaminas y minerales.
La
incidencia de este problema se ha incrementado, últimamente,
por la polución y el abuso en el uso de jabones
y geles.
Suele caracterizarse por irritación y comezón
que empeora durante las condiciones ambientales excesivamente
secas (calefacción y aire acondicionado).
O ser el resultado de otros desórdenes de la salud,
como hipotiroidismo por ejemplo. Siempre consulte a su
médico para obtener un diagnóstico.
Las
características de la piel seca son:
- Cutis
sin brillo y muy sensible
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Textura delgada
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Tiene poros muy finos
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Con frecuencia enrojecida
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Las glándulas sebáceas elaboran menos
grasa de lo necesaria para mantener la elasticidad
de la piel.
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Tiende a arrugarse prematuramente
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Revitalizar
la piel |
Para que la piel recupere el aspecto luminoso y la humedad
propia lo único que hace falta es una pequeña
pero constante rutina de cuidados
Limpieza e hidratación
Independientemente
de la edad que tengamos, la piel está en constante
rehidratación. A través de este proceso
natural las capas más superficiales se apoderan
del agua proveniente de los estratos inferiores de la
epidermis. Pero la piel seca no puede absorber fácilmente
el fluido hidratante y su ineptitud para retener la humedad
empeora con la edad, el frío, la calefacción
y la exposición a los productos químicos
como jabones y detergentes.
El estrato córneo (la última porción
de epidermis) normal tiene de 12 a 15 capas de células;
pero en situaciones extremas -como la deshidratación-
llega a tener 40 o 60. Esto forma un manto denso de células
muertas, partículas de polvo y otras impurezas
que impiden la correcta respiración de la piel.
Por eso el primer paso para restablecer la salud de la
piel siempre es una limpieza.
El cambio de hábitos a la hora de la limpieza puede
ser de ayuda, por lo que se recomienda intentar lo siguiente:
- Aplicar,
cada cambio de estación, un peeling casero
o crema de ácido salicílico (que desprende
la capa superior de la piel), si se hubiesen formado
escamas. Reactivando así también la
circulación.
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Evitar jabones, detergentes y perfumes fuertes, que
tienden a secar la piel.
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Utilizar agua tibia (no caliente).
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Disminuir el tiempo de las duchas.
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La piel se debe secar completamente pero en forma
suave, no frotando.
Restablecer
la humedad natural
Después de la limpieza, los poros han quedado abiertos,
es por eso que tu piel estará lista para recibir
la humedad y nutrición que necesita.
Primero, vaporiza con una loción humectante sin
alcohol, espera a que seque y esparce una buena cantidad
de crema nutritiva, haciéndola penetrar con pequeños
golpecitos, como si teclearas.
- Utilizar
aceites de baño o humectantes mínimo
diariamente. Los humectantes espesos o grasosos son
los mejores. Se deben evitar los productos a base
de alcohol. Estos productos se aplican justo después
del baño o la ducha cuando la piel todavía
está húmeda.
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Si el aire está muy seco, se puede utilizar
un humidificador.
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Se recomienda tomar mucha agua durante todo el día.
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Evitar la sobre exposición al frío,
al viento y al Sol que, por lo general, la enrojecen.
Elegir la crema adecuada
Hay que tener en cuenta que según los especialistas,
la mejor crema o emulsión para una piel
seca es aquella que perdura cuando se aplica y provoca
una sensación de bienestar con el uso frecuente.
La evanescencia es otro de los requisitos que conviene
considerar, es decir que la crema debe deslizarse rápidamente
para que la piel pueda absorberla al instante y en profundidad.
Un buen hidratante tiene que atravesar la barrera epidérmica
y penetrar hasta los niveles más bajos del tejido,
por eso el efecto reconfortante que produce dura más.
Para saber si los productos que usas habitualmente están
actuando correctamente, suspende un día la hidratación
y observa si la piel se siente suave al tacto.
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En el día se recomienda las cremas hidratantes
con protector solar, con vitaminas E y A, colágeno
o elastina.
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En la noche, luego de desmaquillar y tonificar, aplica
una crema nutritiva o regeneradora, rica en vitamina
C u Ordeñe o que contenga Q10, colágeno
y/o elastina. Ten especial cuidado en la zona que
rodea los ojos.

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La
urea, humectante natural |
Se
estima que el 20% de la población ha heredado genes
que le impiden a la piel retener una buena cantidad de
agua, lo que no sólo la vuelve más vulnerable
y propensa a las alergias cutáneas, sino que también
le impide cumplir su función principal: proveer
a nuestro organismo de una barrera efectiva contra las
agresiones del medio ambiente.
Claro
que la predisposición genética es sólo
uno de los factores que llevan a la piel seca. La causa
principal es el envejecimiento natural de la piel; otras
causas son afecciones como la diabetes, la dermatitis
atópica o la psoriasis. Y, por último, los
factores climáticos que tienen un impacto muy alto
sobre el contenido de agua de la piel.
La
piel humana cuenta con un número importante de
factores humectantes naturales. Primero de todo está
la urea; luego, el ácido láctico, y finalmente,
ciertos aminoácidos. Todas éstas son sustancias
ideales para humectar bien la piel; son las responsables
de que la humedad quede capturada dentro de sus capas
internas.
El
problema es que en las personas con piel seca, el contenido
de urea se encuentra reducido en un 50%; en las personas
con psoriasis o eccema atópico ese contenido puede
ser entre un 40 y un 85% menor a lo normal. Además,
si las personas se exceden con el lavado barren con la
urea y otros humectantes naturales de la piel, que no
logra entonces retener el agua. En estos casos, es lógico
recurrir a la urea, al ácido láctico y a
otros lípidos que permiten restablecer la humedad
natural de la piel y son bien tolerados.
Un
reciente estudio realizado por el Departamento de Dermatología
de la Universidad Westfälische Wilhem, de Alemania,
demostró que cuatro semanas de tratamiento con
lociones con un contenido de urea del 10% permiten reducir
significativamente la sequedad de la piel y sus síntomas
asociados, como la picazón.
Cómo
actúa la urea
Para la dermatología, la urea es el factor humectante
natural más importante. Es secretado por las glándulas
sudoríparas hacia las capas exteriores de la piel,
y además es liberado durante los procesos de formación
de las células córneas de las capas internas.
Su función principal, retener la humedad, se ve
afectada por los factores mencionados: enfermedades dermatológicas
como la psoriasis, el lavado excesivo y, principalmente,
el envejecimiento.
La urea es un denominador común para el tratamiento
de la piel seca. En los únicos casos en los que
se desaconseja su uso es en los niños menores de
3 años con dermatitis atópica, que ha causado
heridas, en los que los productos con alta concentración
de urea (de más del 3%) pueden causar irritación.
Aunque
se ha investigado numerosas sustancias, es difícil
encontrar una que sea superior a la combinación
de urea-ácido láctico. Actualmente se realizan
estudios clínicos que permitan ampliar sus indicaciones
a otras condiciones dermatológicas. Recientemente
se ha demostrado que la urea mejora en un 78% un trastorno
genético llamado ictiosis, que causa la descamación
de la piel, y que afecta a los niños.