El
vapor puede ser útil para devolver al rostro la
luminosidad perdida, para depurar y desintoxicar la epidermis
corporal. También para descongestionar las vías
respiratorias entre otros beneficios.
Desde
el momento en el que entramos en la sauna, el cuerpo experimenta
una serie de reacciones.
Las primeras son la transpiración y la hidroforesis
(apertura de los poros de la piel). Como consecuencia
se produce la eliminación de toxinas y una limpieza
de la epidermis en profundidad.
Después, la elevada temperatura y el grado de humedad
estimulan el riego sanguíneo y la regeneración
de las células, lo que significa que la sauna puede
ayudar a aliviar varias enfermedades cutáneas y
respiratorias. La concentración de calor resulta
también positiva para el sistema cardiovascular,
dado que el corazón, al adaptarse a la vasodilatación,
bombea más fuerte y por tanto se favorece la circulación.
De igual modo, las altas temperaturas influyen en las
terminaciones nerviosas, provocando una ralentización
de los impulsos sensitivos que van de la piel al cerebro.
Resultado: el individuo experimenta una relajación,
en la que radica el efecto antiestrés de la sauna.
Por último, la combinación de calor con
un aceite de acción terapéutica, actúa
de forma muy positiva en los bronquios y el sistema respiratorio
en general.
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Beneficios
terapéuticos |
Mejoría
de la circulación. A medida que el corazón
acelera sus latidos para llevar sangre hasta la superficie
de la piel con el fin de enfriarla, la velocidad circulatoria
elimina más deprisa los productos de desecho del
cuerpo.
Mejoría
de la respuesta del sudor. El cuerpo caliente
respira para enfriarse, entrenando las glándulas
sudoríferas y manteniendo funcional la respuesta
del sudor para favorecer la regulación termal fuera
de la sauna, especialmente durante el ejercicio y el tiempo
cálido.
Eliminación
de toxinas. Se sabía que en la sauna se
elimina minerales del cuerpo, pero era su papel de ayudar
a la expulsión de toxinas era desconocida, hasta
que se efectuó un análisis y la lista de
plomo expulsado durante una sesión de sauna resultó
impresionante. Es cierto que los minerales positivos para
el organismo también se eliminan cuando sudamos
mucho, por lo que debemos asegurar su reemplazo con una
dieta sana y no arriesgarnos a perder líquidos
que no nos sobran.
Alivio
del dolor. La combinación de calor corporal,
mejoría de la circulación, emisiones de
endorfinas y calentamiento de las articulaciones rígidas
alivia el dolor y las molestias. Un cuerpo caliente también
es menos sensible al dolor.
Ayuda
para el sueño. Al relajar el cuerpo y
eliminar muchos de los dolores, la sauna nos permite dormir
mejor.
Mejoría
de la función cardiovascular. Los investigadores
japoneses dicen que el uso de la sauna puede ayudar a
las personas con fallos cardíacos congestivos al
mejorar su eficiencia de bombeo cardíaco y el flujo
sanguíneo. Su investigación utilizó
una sauna templada, a temperaturas de unos 60 grados.
Mejor
respiración. Investigadores holandeses
preocupados porque la sauna pudiera producir broncoconstricción
(y dificultades respiratorias) descubrieron que sucedía
exactamente lo contrario. Comprobaron que los pacientes
con enfermedades pulmonares obstructivas mejoraban transitoriamente
sus funciones pulmonares.
Alivio
de la artritis. La sauna puede reducir los efectos
de la artritis reumatoide. Investigadores rusos descubrieron
que la sauna ejerce un efecto positivo sobre el sistema
locomotor y el estado psicoemocional además de
aliviar el dolor.

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Excepciones
de uso |
La
sauna puede resultar ser peligrosa para quienes padecen
determinadas enfermedades del corazón, ya que sudar
abundantemente provoca se concentren también los
fluidos corporales, por lo que la sangre se torna más
densa y esto puede provocar un ataque cardiaco.
Por
ello, los especialistas recomiendan tanto en caso de hipertensión
como en personas cardiópatas consultar con el médico
la conveniencia o no de acudir a una sauna. Asimismo,
hay estudios médicos que advierten de que el abuso
de las sesiones de sauna puede ser perjudicial para la
vida sexual.
Esta conclusión se fundamenta en que el calor de
una sauna puede reducir drásticamente la cantidad
y calidad del semen masculino, y en el caso de las mujeres,
ocasionar fuertes hemorragias menstruales e incluso el
interrumpir la ovulación. Otro dato muy importante
arrojan estudios realizados en EEUU, que demuestran que
los bebés nacidos de mujeres que utilizan la sauna
con frecuencia presentan el doble de probabilidades de
padecen espina bífida, a consecuencia del excesivo
calentamiento del útero.
Por
ello, se advierte de que la mujer embaraza no debe acudir
a saunas y quienes planeen quedarse embarazadas deberían
limitar cada sesión a 15 minutos entre periodos
de enfriamiento.

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Pasos
Importantes |
Antes
de tomar un sauna
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Es muy recomendable tomarla después de un esfuerzo,
por ejemplo, tras practicar deporte, pero se aconseja
descansar entre 15 y 30 minutos antes, para que el
cuerpo pueda reaccionar sin problemas al calor.
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Si ha transcurrido mucho tiempo desde la última
comida, se debe tomar un poco de pan o un dulce para
que la sangre contenga glucosa.
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Por higiene, deberá ducharse a fondo con agua
templada antes de entrar y secarse, ya que la piel
seca suda más. Al salir hay que secarse bien,
de lo contrario se retiene sudor en la piel, irritándola
y provocando, en última instancia, un eczema.
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Las personas con pies fríos deben introducirlos
en agua caliente durante 4-5 minutos antes (o después)
de una sauna. Acelera la irrigación sanguínea
y saca el calor hacia el exterior.
Dentro del sauna
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Es preferible no colocarse en el nivel inferior (sólo
se consigue sobrecargar el corazón) sino en
el banco intermedio o superior. Túmbese o siéntese
con los pies sobre el asiento para que todo el cuerpo
permanezca a la misma temperatura.
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Cerciórese de que la temperatura de la sauna
es adecuada (entre 80 y 90 grados centígrados)
para que la piel alcance los 39-40 grados, mientras
se mantiene el interior del cuerpo entre 38 y 38 grados
y medio.
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Lo normal es que a los 8-12 minutos el cuerpo sienta
ya ganas de refrigerarse. Y en ese momento hay que
salir, sin tomar en consideración si se ha
transpirado lo suficiente o no. Las personas muy acostumbradas
pueden permanecer hasta 15 minutos, pero se recomienda
descansar después de ese periodo.
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Antes de abandonar la cabina, siéntese con
los pies colgando en el banco para que la circulación
se adapte de nuevo a la posición vertical.
Al incorporarse de forma súbita, la sangre
puede acumularse y producir una especie de vértigo
o síncope. Levántese pausadamente.
Después del sauna
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Al salir, es importante permanecer unos minutos (pocos,
para no llegar a tiritar) fuera de la sauna (si se
puede, al aire libre) para enfriar las vías
respiratorias. Los pulmones necesitarán aire
exterior.
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Después, dúchese con agua fría
(si la presión sanguínea es alta, que
sea templada). Dirija el chorro desde las extremidades
hacia el centro del cuerpo, en la dirección
del corazón, para devolverle el ritmo.
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Si todavía le queda tiempo -y ganas- un baño
de inmersión en agua fría hará
reaccionar a los vasos sanguíneos y aumentará
la presión arterial.
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Tomar un baño de sauna significa "calentarse"
y "enfriarse", de forma alterna, por lo
menos dos veces. Quien acabe de iniciarse en estas
cuestiones no debería repetir más que
una vez el ciclo calor-frío, mientras que los
más experimentados ya pueden hacer una segunda,
y hasta una tercera entrada en la sauna.
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El enfriamiento adecuado después de la última
"visita" deviene fundamental para no sudar
después de vestirse y ahorrarse resfriados.
Descansar tumbado 30 minutos también evitará
un enfriamiento fuerte.
Lo
que no hay que hacer
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Entrar en la sauna con hambre, con el estómago
lleno (deje que traanscurra como mínimo una
hora desde la comida) o en estado de agotamiento.
Puede sufrir un colapso.
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Durante la sesión no beba líquidos,
ya que no se produciría la desintoxicación
corporal. Después, tome zumos de fruta diluidos
en agua o simplemente agua mineral.
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No realice ejercicios de gimnasia dentro de la cabina,
ni le dé charlas a sus vecinos porque se "cargan"
la respiración y la circulación.
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No se frote el sudor. Sólo conseguirá
provocarse picores.
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No alargue nunca la sesión más de 15
minutos, ni realice más de tres "visitas".
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No se duche después de la sauna con agua caliente.
Tampoco debe colocarse envolturas para seguir sudando
porque interfieren en el buen ritmo que se consigue
con la sauna.

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El
baño turco o hamam |
Una
alternativa al sauna que cada vez recoge más adeptos
es el baño turco.
La idea del baño turco se debe al sultán
de Constantinopla que, en el siglo XVIII inspirándose
en las antiguas termas romanas, hizo construir en edificio
similar para sus súbditos, uno para los hombres
y otro para las mujeres. Rápidamente nacieron baños
turcos por todos los rincones de la ciudad, convirtiéndose
en lugares para el deleite, y en puntos de encuentro entre
hombres de negocios y entre amigos.
Aunque
los que se pueden encontrar en estas latitudes raramente
coinciden con la fórmula original, que destina
un edificio para albergar el hamam y su sistema de salas
de calor dotadas de diferentes temperaturas: la primera,
a 45° grados; la segunda, a 55° y la tercera,
a 70°, sí respetan los cuatro elementos básicos:
el calor seco, el calor húmedo, el frío
y el masaje.
La persona se tumba, permanece un cuarto de hora entre
los vapores, después se da una ducha en la segunda
estancia y descansa. Regresa al primer ambiente, donde
es enjabonada, frotada con una piedra pómez por
todo el cuerpo y masajeada con energía. Finalmente,
en la estancia de relax, se acomoda sobre cojines, en
ocasiones es "bañada " en perfumes y
bebe el clásico té a la menta.
Estos
elementos estimulan y limpian el cuerpo además
de mejorar la salud de forma parecida a la sauna, pero
no hay duda que resulta menos impactante. De nuevo hay
que prevenir a aquellas personas que tienen la tensión
alta, alguna enfermedad cardíaca o un trastorno
de circulación, que deberán consultar a
un médico antes de entrar.
| No
hay que confundir el baño de vapor con la
sauna porque son dos tratamientos distintos, aunque
ambos estimulen la sudoración, permitiendo
eliminar las impurezas del organismo. El baño
de vapor ejerce su acción a través
de calor húmedo, que se genera en un recinto
saturado de vapor acuoso y ejerce una acción
profundamente relajante. No es una sauna.- |