La
piel del busto debe tener cuidados tan esmerados como
los del cutis.
Al ser considerados como uno de los grandes atractivos,
conseguir un busto firme y un escote tonificado se ha
convertido en uno de los objetivos más buscados
por la mujer.
El pecho es una de las zonas más sensibles
a la mencionada pérdida de firmeza. Los senos
están compuestos de tejido glandular y graso
y al estar sostenidos sólo por la envoltura
cutánea sobre el músculo pectoral, tienden
a denotar los efectos de la gravedad fácilmente.
Además, el volumen del seno sufre variaciones
a lo largo de la vida debido a la presión hormonal
que rige su actividad. Especialmente en determinadas
etapas de la vida en las que la forma y volumen se
ven drásticamente alterados, tales como la
pubertad, cambios bruscos de peso, el embarazo y la
menopausia.
Todos estos factores hacen que el pecho sea una de
las partes del cuerpo que hay que cuidar con más
atención, para evitar su relajación
natural, siendo de vital importancia la hidratación
y el cuidado específico de la zona.
Los senos propiamente no tienen músculos, sino
que los mismos están por debajo de las glándulas
mamarias, pegados a la caja toráxico. Sin duda
alguna que toda la tensión recae en la piel.
Así, para evitar la flacidez tenemos que enfocarnos
en la piel para que la misma tenga buena concentración
de colágeno. El colágeno es una glicoproteína
sintetizada por fibroblastos y para obtenerlos se
necesita consumir vitamina A, B, D y algunos minerales
como el hierro, magnesio y zinc.
Trucos de belleza natural para un súper escote
Gracias al seguimiento de unos buenos hábitos
en el cuidado diario de la zona del pecho, no sólo
se pueden optimizar los efectos del tratamiento para
lucir un escote firme, sino que también puede
preservarse su buena salud.
Hidratación
constante. Aplicar al menos una vez al día
una crema específica para el pecho.
Realizar un suave masaje, siempre con movimientos
circulares y ascendentes hacia la base del cuello,
aprovechando el momento de aplicación de la
crema.
Terminar la ducha con un chorro de agua fría
en los senos, para estimular la tonificación
de la piel de la zona.
El frío contrae y logra un efecto de turgencia,
puedes recorrer todo el pecho con un cubito de hielo
envuelto en una toalla fina.
Utilizar un buen sujetador (sostén o brassier)
y jamás prescindir de su uso durante la práctica
de deporte o actividad física. En caso de que
tengas implantes mamarios debes usar los corpiños
tipo deportivos, sin arco metálico, hasta para
dormir porque las siliconas al contrario de lo que
muchas mujeres creen, también pueden caerse.
Adoptar una buena postura, manteniendo la espalda
recta con el pecho erguido. Ir encorvada provoca la
caída de los senos.
Practicar deportes (como la natación) o realizar
ejercicios específicos que ayudan a conseguir
la tonicidad de la musculatura pectoral sobre la que
se sostiene el busto.
Evitar los cambios bruscos de peso, ya que los tejidos
pierden elasticidad lo que provoca flaccidez y pérdida
de firmeza.
Protegerse del sol. La exposición a los rayos
solares provoca una aceleración en el envejecimiento
de la piel que conlleva la aparición de manchas
en el escote, así como la pérdida de
tersura y suavidad.
Los rayos UVB y UVA dañan de manera irreversible
las fibras de colágeno de la piel lo que hace
que pierdan su vigor y elasticidad natural contribuyendo
a la flacidez.
No olvidar la autoexploración de los senos
mensualmente y visitar al especialista una vez al
año.
La doctora naturópata Maritza Ruiz Avilés,
de Naturaleza, recomienda una planta conocida como
fenogreco, cuya semilla y retoños asegura que
aumenta el tamaño del seno, gracias a un compuesto
llamado diosgenina y no causa retención de
líquidos en las mamas, como lo provocarían
otras cremas hormonales sintéticas.
“Se pueden probar los masajes de fenogreco en
polvo mezclado con aceite vegetal de preferencia de
canola, oliva o almendras, se mezclan en una batidora
y luego se aplican en forma de pasta, la cual podría
dejarse por algunas horas, para luego retirarlas con
un jabón suave”, apunta la entendida.
Los fangos naturales de origen también resultan
un aliado a la hora de reafirmar y levantar el busto.
Dieta
para mantener sanos los pechos
Además,
de los trucos de belleza que hemos mencionado, los
senos pueden mantenerse sanos y hermosos con la siguiente
dieta:
Tomar
aceite de onagra por día, o aceite de borraja.
Los ácidos grasos esenciales que contienen
mejoran el aspecto de la piel en general y garantizan
la elasticidad.
Eliminar los lácteos y sus derivados de la
dieta, ya que éstos desequilibran las hormonas
femeninas al contener las hormonas femeninas de la
vaca. En su lugar tomar leche de soja y suplemento
de calcio.
Pescados azules y aceites de prímula y de borraja:
por su contenido en ácidos grasos esenciales
que hidratan la piel por dentro.
Cereales, en especial: malta, cebada, centeno, trigo,
maíz, avena y alforfón que proporcionan
mayor turgencia a los senos.
Germen de trigo: por su extraordinaria riqueza en
vitamina E que retrasa el proceso de degradación
de los tejidos.
Si estás embarazada…
El
pecho es la angustia de toda futura mamá, pero
si se siguen estos consejos no hay de qué preocuparse:
Ante
todo, ponte un sujetador desde el primer momento ¡que
sostenga bien!, a poder ser de algodón suave
y con tirantes anchos fáciles de regular. Ves
adecuando la talla a medida que pasan los meses y,
si el pecho te hace daño, déjatelos
puestos también durante la noche.
Hidrata y suaviza el pecho en profundidad dos o tres
veces al día y utiliza una crema especial antiestrías.
Para calmar los dolores puedes darte un masaje suave
con un guante de baño mojado en agua tibia.
Durante la lactancia sigue hidratando el pecho todos
los días, pero no los pezones sin antes haberle
enseñado la crema al pediatra que te sabrá
decir si hay algún riesgo para el recién
nacido.