El
primer paso para cuidar correctamente nuestra piel es
aprender a reconocer a qué tipo pertenece, ya que
sólo así podremos seleccionar qué
cuidados precisa. Aquí te orientamos al respecto...
Cuántas veces nos encontramos con productos que
parecen ser la maravilla para mejorar el cutis pero titubeamos
en comprarlos por no tener la certeza del tipo de piel
tenemos. ¿Como identificarlo?
La piel es el abrigo natural que cubre nuestro cuerpo,
y básicamente está constituida por tres
mantos:
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Parte
superficial, la cual consta de varias capas:
en la más profunda se produce melanina
o pigmento cutáneo, mientras que en
las superiores se forman células que
sustituyen a las que mueren al exponerse al
ambiente; su espesor es de 1 milímetro
y se regenera cada cuatro semanas, aproximadamente;
sus funciones más importantes incluyen
mantener nivel de hidratación adecuado
y proteger de la radiación solar; asimismo,
a lo largo de toda la epidermis se encuentran
diversos orificios, conocidos como poros,
a través de los cuales salen sudor,
sebo y cabello, que cumplen labores de mantenimiento
y regulan la temperatura.
Su
grosor es de 4 milímetros, proporciona
elasticidad y tersura a la piel, y en ella
se alojan numerosos vasos sanguíneos
que aportan nutrientes, glándulas sebáceas
y sudoríparas, así como los
folículos pilosos (donde se produce
el vello).
También
se le conoce como tejido subcutáneo
y es la capa más profunda de la piel,
la cual contiene numerosas células
productoras de grasa.
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Ahora bien, pese a que el Sol es uno de los agentes nocivos
que puede afectar la tersura del rostro, las bajas temperaturas,
la humedad y la contaminación ambiental también
provocan graves daños, sobre todo si el cutis no
es protegido en forma adecuada.
Es por ello que resulta de vital importancia saber cuál
es el tipo de cutis antes de tomar cualquier decisión
sobre limpieza del rostro, ya que de ello dependerán
los productos para protegerlo; hay que tener en cuenta
que cualquier dedición mal tomada puede traer consecuencias
lamentables.
Clasificación actual de la piel
Hasta
hace unas décadas sólo se hablaba de tres
tipos de piel, pero los avances en Dermatología
y Cosmetología han permitido ampliar el espectro,
siendo los siguientes los que mejor los engloban:
Normal
Generalmente posee apariencia tersa y textura muy suave,
gracias a la ligera capa de grasa en la superficie que
no llega a darle brillo aceitoso. Esta bien hidratada
y se caracteriza por tener los poros diminutos y cerrados,
lo que impide la formación de espinillas e impurezas;
tampoco presenta descamación ni la consecuente
sensación de tirantez. Se trata del cutis menos
frecuente en adultos, ya que el organismo cambia permanentemente.
Seca
Este tipo de cutis no tiene humedad y generalmente sus
poros son finos, lo que da apariencia opaca; es áspera
al tacto, de fácil descamación e irritación,
más propensa a agrietarse y envejecer con rapidez.
Debe evitarse el uso de jabones y productos que incrementen
la resequedad, en tanto que cremas y desmaquillantes deben
ser hidratantes y nutritivos.
Grasa
Se caracteriza por tono rojizo en ciertas zonas y/o pálido
y amarillento en otras; su apariencia es gruesa, hay brillo
excesivo, así como barros y espinillas (igualmente
en espalda, pecho y brazos), puesto que las glándulas
sebáceas producen grasa en exceso, lo que ocasiona
la obstrucción de los poros —por lo regular
abiertos— y que el maquillaje se escurra. Si no
se cuida bien, se pueden apreciar bultos de grasa y puntos
negros, que consisten en la propia secreción de
la grasa que se ha oxidado por el contacto con el exterior.
Este tipo de cutis envejece con mayor lentitud, debido
a que es más resistente a los agentes externos
gracias a la capa de grasa generada. Es indispensable
cuidadosa higiene, además de tratamiento de hidratación
permanente.
Mixta
La apariencia es brillante o grasa en algunas regiones,
por ejemplo, la llamada zona “T” (frente,
nariz y mentón), mientras que mejillas y contorno
de los ojos tienen un poco de resequedad; en este tipo
de cutis los poros llegan a estar dilatados y hay cierta
tendencia a los puntos negros. Cabe destacar que en el
resto del cuerpo la piel generalmente es normal.
Sensible
En su superficie hay finísimas fibras nerviosas
que inmediatamente se mueven ante el más mínimo
estímulo (Sol, contaminación y/o cosméticos),
señal que después de ser percibida por el
cerebro se manifiesta como irritación, comezón
y erupción. Tiende a resecarse e, incluso, a generar
alergias, por lo cual requiere productos especiales llamados
hipoalergénicos; no es extraño encontrar
personas con este problema que, además, tienen
el cutis graso o seco
Cuidados
y consejos necesarios
En
ocasiones el tipo de cutis que tenemos puede hacernos
parecer algo que no somos, por ejemplo, las arrugas prematuras
causadas por mala hidratación denotarán
más edad de la que en realidad tenemos, o bien,
un cutis graso es posible que aparente falta de higiene,
cuando la realidad es distinta.
Lo mejor es brindar al rostro lo que necesita y no cometer
errores al momento de elegir el producto que le brindará
lozanía y frescura, por ello le sugerimos los siguientes
consejos de acuerdo al tipo de piel:
Normal
Aplique en la mañana productos de limpieza mediante
movimientos rotatorios ascendentes y retire con pañuelos
desechables o compresas de algodón húmedas.
Después de la ducha aplique crema hidratante con
protector solar y alguno de los siguientes compuestos:
• Ácido hialurónico. Protege de la
resequedad.
• Alfahidroxiácidos. Estimula a las células
muertas en la superficie de la piel y dentro de los poros,
de manera que pueden desprenderse con mayor facilidad,
lo que permite lucir cutis con textura más suave
y color uniforme.
• Colágeno. Mantiene el rostro suave, terso,
liso y elástico, factores que retrasan la aparición
de arrugas.
• Nanósferas. Sobrecarga al rostro con compuestos
activos que se liberan progresivamente, con el fin de
responder a sus necesidades minuto a minuto y durante
todo el día.
• Vitamina F. Ayuda a reestablecer la barrera protectora
de la piel.
• Vitamina H. Estimula la producción natural
de ácidos grasos, contribuyendo a dar resplandor
al rostro.
En la noche, luego de limpiar y tonificar, cubra su rostro
con crema nutritiva o que contenga coenzima Q10, la cual
reduce los signos de envejecimiento.
Seca
Para hidratarla, aplique por las mañanas después
del baño crema hidratante con ácido retinoíco
(derivado de la vitamina A), ya que suaviza la piel y
disminuye líneas de expresión debido a que
estimula la generación de colágeno, o bien
puede recurrir a cremas con liposomas, que son bolitas
de grasa microscópicas que penetran la piel y reemplazan
los aceites que ésta pierde; procure que el producto
contenga en su fórmula protector solar.
Por la noche, después de desmaquillar y tonificar,
aplique una crema cuya fórmula incluya vitamina
C, coenzima Q10, colágeno, elastina o urea, compuesto
que desempeña destacado papel en el tratamiento
de la resequedad cutánea crónica; ponga
especial atención en la zona que rodea a los ojos.
Para el maquillaje diario procure emplear base en crema,
debido a que contiene humectantes que protegen al cutis
de la deshidratación.
Mixta
Los expertos señalan que quien tiene este tipo
de cutis debe cuidarse como si tuviera dos caras, ya que
la zona “T” es grasa, pero las mejillas son
secas. Aunque existen productos específicos, se
puede usar una crema para piel normal y luego utilizar
geles o lociones formuladas para eliminar el brillo y
el exceso de grasa en la zona que lo necesita.
En la mañana aplique loción astringente
en la zona “T” y una hidratante en las mejillas,
y selle con crema hidratante con protección solar;
antes de acostarse, limpie con gel o leche, cosmético
líquido o semifluido que elimina maquillaje, suciedad
y células muertas, y aplique crema nutritiva rica
en vitaminas.
Grasa
Es importante saber que la secreción sebácea
inicia en la infancia, aumenta durante la pubertad y alcanza
su máximo nivel en la adultez, etapa a partir de
la cual va disminuyendo progresivamente. Es así
que para controlar la actividad de las glándulas
sebáceas e hidratar la piel en forma adecuada se
recomienda lavar dos veces al día (mañana
y noche) el cutis con jabón neutro o de avena,
o bien, con limpiadores en forma de espuma o gel indicados
para este tipo de piel. Posteriormente, se debe aplicar
algún tónico hidratante (libre de aceite)
y sin alcohol para cerrar los poros.
Emplee desmaquillante de base de agua, ya que su fórmula
retira el maquillaje y la suciedad del rostro con sólo
pasar sobre él una esponja o algodón impregnado
con el líquido; deja, además, agradable
sensación de suavidad y frescura. Asimismo, una
vez a la semana hay que aplicar un exfoliante (siempre
y cuando no se tenga acné) para retirar células
muertas e impurezas, y una mascarilla, por ejemplo, elaborada
a base de arcilla, ya que absorbe la grasa facial excedente
y ayuda a eliminar comedones (materia compacta formada
por sebo seco, sustancias contaminantes y células
muertas que obstruyen los poros, debido a la acción
de bacterias) y espinillas.
Sensible
Tenga peculiar atención en los productos y cosméticos
que utilice, ya que éstos deben comprender la leyenda
hipoalergénicos, es decir, que son libre de colorantes,
preservantes y perfumes que pueden propiciar alguna reacción
en este tipo de cutis.
Dos señalamientos más: extreme precauciones
ante los cambios bruscos de temperatura, ya que pueden
afectarle a largo plazo, y no comparta cosméticos
de los cuales no tenga referencias.
Finalmente, no sobra recordar que si queremos que nuestro
cutis luzca en todo su esplendor hay que tener otros cuidados
que complementarán la labor de productos y cosméticos,
como el hecho de no fumar ni beber alcohol, así
como procurar descanso diario de por lo menos seis horas.
Además de las recomendaciones antes citadas es
necesario beber de 2 a 3 litros de agua diariamente y
seguir dieta balanceada, la cual puede apoyarse con suplementos
alimenticios y multivitamínicos, de esta forma
su piel se mantendrá en buenas condiciones y lucirá
como usted quiere que luzca.