La
mejor baza de las terapias naturales es que son aptas para
todos los públicos y se adaptan a todo tipo de piel
sin excepción.
Tienen
gran aplicación en los diferentes tipos de celulitis,
incluso en las que van acompañadas de mala circulación
y varices. A pesar de ser tratamientos blandos, ofrecen
muy buenos resultados, aunque pueden ser más lentos.
Sin embargo si se combinan con otras técnicas, podrán
duplicar su efectividad y equipararse a las técnicas
más modernas. Pero el éxito o el fracaso depende
en gran medida del buen hacer de la esteticista o el profesional
que los imparta.
Cromoterapia
Existen
muchas formas de aplicar los colores al tratamiento de la
celulitis. Y aunque en principio pueda parecer extraño
se suelen obtener resultados rápidos y eficaces.
Los colores están asociados a cada uno de los puntos
energéticos del cuerpo.
La vibración
cromática actúa regulando la energía
y de esta forma se pueden normalizar funciones que están
desequilibradas. Este tipo de terapias se puede aplicar
a través de arcillas colores, cuarzos, bombillas
incandescentes, aceites minerales puros y lo último,
la cromoterapia electrónica.
Ozonoterapia
Las
sesiones con ozono pulverizado y agua o aceites esenciales
se utilizan para limpiar y purificar la piel gracias al
efecto bactericida natural de este gas. Por eso en muchos
institutos los aplican como un tratamiento intermedio para
preparar la piel antes de empezar a trabajar con otras técnicas
anticelulíticas.
No hay que despreciar el efecto oxigenante que produce por
vía interna. El ozono mezclado con la sangre es un
tratamiento excelente para los problemas circulatorios graves.
Además tiene otras muchas aplicaciones médicas,
especialmente en geriatría.
Se aplica
para purificar y desintoxicar el organismo y es un empuje
de vitalidad. Son tratamientos muy caros y requieren una
aparatología muy sofisticada. Deben ser controlados
por médicos especialistas en ozonoterapia.
Hidroterapia
Los
tratamientos a base de agua a diferente presión y
distinta temperatura, admiten versiones para todos los gustos
y necesidades. Las bañeras de hidromasaje mezclan
las propiedades del masaje con la acción de la temperatura
del agua.
Y además
incluyen los beneficios de las sustancias disueltas en el
agua: aceites esenciales, sales y extractos vegetales de
hiedra, algas, etc. Una gozada para el cuerpo que además
proporciona interesantes ventajas con efectos drenantes,
circulatorios, descongestivos e incluso hidratantes.
Barros,
limos y algas
La
fangoterapia ayuda a la circulación, nutre la piel
y mejora su textura. Si se combina con un masaje apropiado
aumenta el efecto de drenaje y puede reducir volumen. Sirve
para desinflamar el cuerpo de agua, grasa y toxinas estancadas.
Muy recomendada en las celulitis edematosas.
Se suelen utilizar como mascarillas corporales las algas
microestalladas a temperatura templada sobre la zona afectada.
Cada sesión dura alrededor de una hora con masaje
incluido.
La versión
actualizada es el electrofango, un tratamiento doble con
las diferentes clases de fango que existen y máquinas
de instituto, que combinan distintos tipos de corrientes
eléctricas que potencian la acción adelgazante,
drenante y desintoxicante.
Un
eficaz masaje
Los
masajes son la técnica base de la mayoría
de los tratamientos anticelulíticos. Un buen profesional
debe adaptar el tipo de manipulación a cada persona
según las características de su problema.
La moda
actual está en los masajes personalizados que combinan
distintas manipulaciones según las necesidades individuales.
Los masajes suecos en plan paliza han pasado de moda porque
se ha comprobado que las manipulaciones demasiado enérgicas
provocaban en muchos casos un éxtasis muscular que
anulaba sus resultados.
La nueva onda entronca con disciplinas de origen oriental
o de tipo holístico, que valoran el cuerpo como un
todo, intentando buscar la causa concreta que nos produce
ese desequilibrio físico.
Entre
lo más original está el Kitema un masaje de
origen polinesio que ayuda a reafirmar y elevar volúmenes.
Entre lo bueno conocido, destacamos los masajes de drenaje
linfático porque son los mejores para eliminar la
retención hidríca en las piernas, los tobillos
hinchados y el aspecto blando y acolchado de las celulitis
acompañadas de edema.
Sea
cual fuere la técnica elegida, siempre que vayamos
a un centro de estética para recibir masajes, hay
que tener en cuenta que las presiones nunca deben ser molestas
ni provocar ningún tipo de daño. Si nos provocan
hematomas es que el masaje puede estar mal realizado y resultar
más nocivo que eficaz.
Aparatos
de alta tecnología
Los
salones de belleza y los centros de medicina estética
también viven su pequeña revolución
tecnológica. El sector de la aparatología
aplicada a la estética se ha digitalizado. Las esteticistas
han tenido que aprender a manejar el ordenador y el ratón,
además de un sinfín de periféricos
con forma de bandas que se adaptan a la anatomía
para propinar descargas eléctricas de distinta intensidad.
Hoy
el cuerpo también se puede poner a punto por medio
de tratamientos de shock pasados por las últimas
máquinas de alta tecnología. Los ordenadores
han digitalizado los tratamientos estéticos y las
esteticistas han aprendido informática para poder
programar las nuevas sesiones de belleza corporal a ritmo
de chip.
Mejores resultados
Lo
ideal para sacar mayor partido a cualquier tipo de tratamiento
estético-médico es ayudar en casa con un mantenimiento.
En muchos casos será necesario utilizar diariamente
productos específicos como continuación de
las sesiones de instituto, aparatología, etc.
Aunque no siempre resulta imprescindible hay que valorar
si realmente las cremas que se nos intentan vender como
complemento para casa llevan algún componente especial
que realmente las hace imprescindibles o de si se trata
simplemente de vendernos un montón de cosméticos
anticelulíticos a un precio más elevado.
Lo que
sí resulta fundamental es no olvidar seguir unos
hábitos adecuados de vida. Ahora más que nunca
hay que continuar con una dieta sana y practicando ejercicio.
La pauta ideal para el tratamiento de la celulitis consiste
en dos curas intensivas al año en primavera y otoño
y unas sesiones de mantenimiento un par de veces al mes.