El
vino irrumpe en el sector de la belleza como fórmula
de la eterna juventud.
Efectivamente,
la uva es hoy ya un aliado indiscutible para atajar los
efectos del paso del tiempo sobre el rostro. Pero también
se convierte en elemento integrante de otras propuestas
corporales: contra la aparición de las varices, para
combatir la celulitis o alcanzar un placentero estado de
relajación y bienestar dados sus efectos.
El
vino, comienza a poseer otro significado muy especial para
los profesionales de la belleza, gracias al desarrollo de
la vinoterapia, al extracto de uva y a los poderosos polifenoles
que hacen de los productos cosméticos que los contienen,
igualmente, poderosos aliados contra la acción devastadora
de los radicales libres en la piel.
Nuestra
piel tiene su propio sistema de defensa, pero a menudo no
es suficiente, ya que las condiciones de vida actuales,
con exceso de exposición solar, la polución,
el tabaco, el estrés, etc., promueven la formación
de estos radicales libres. Se realizaron estudios relacionados
con el estrés oxidativo, y se observó que
en poblaciones donde el vino es consumido regularmente hay
menor incidencia de estos desórdenes.
Esto
ha llevado a un estudio profundo sobre las cualidades del
vino y se ha descubierto que contiene unos efectivos antioxidantes,
los polifenoles, más poderosos incluso que las vitaminas
C y E. Su actividad antiradicalaria es 50 veces más
potente que la de la vitamina E y 20 veces más que
la vitamina C. Los polifenoles son metabolitos secundarios
del Reino Vegetal, se hallan en todas las plantas y están
involucrados en procesos metabólicos fundamentales,
y su presencia es básica en períodos de estrés
de la planta. En el caso de la uva, la mayor concentración
de polifenoles se halla en la semilla.
Las
Propiedades de los Polifenoles son:
- Tonificantes.
-
Tienen un rol fundamental en la biosíntesis,
mantenimiento y reparación del colágeno,
incrementando la suavidad y firmeza de la dermis.
-
Aumentan la resistencia de los vasos capilares.
-
Inhiben las elastasas y diversas enzimas responsables
de la inflamación, por lo tanto son calmantes.
-
Anti-radicales libres.
-
Actúan como detoxificantes para la piel expuesta
a la polución, tabaco, exceso de exposición
solar, estrés, etc.
-
Inhiben la oxidación de los ácidos grasos
y ayudan a mantener la membrana celular en buen estado.
-
Protegen el material genético.
-
Anti-alergénicos.
-
Alivian los calambres musculares, contrarrestan las
varices, disminuyen el riesgo de hemorroides, suben
las defensas, mejoran la artritis, combaten las alergias
y reducen la tensión arterial.
Esto hace que los tratamientos basados en el vino retarden
el envejecimiento de las células del cuerpo.
Cada
uno de los componentes de la fruta ofrece diferentes ventajas
que, trabajando en conjunto, brindan a la piel un aspecto
más saludable, dejándola más renovada
y fresca, además tonifica los músculos, reduce
el abdomen y ayuda al organismo en general, porque favorece
la microcirculación, fortalece el sistema cardiovascular
y proporciona una sensación de bienestar y relajamiento.
Magnífico auxiliar anti-envejecimiento (anti-age)
al tiempo que difumina las arrugas ya existentes. Su aporte
rico en vitaminas A, C y E, es particularmente benéfica
para la piel, otorgándole elasticidad, humedad, juventud
y firmeza.
La
vid fue una de las primeras plantas cultivadas por los seres
humanos, y ya en tiempo de los egipcios la utilizaban para
decorar los templos con sus hojas.
La vid es originaria del Caspio, en Asia Menor, desde donde
se fue extendiendo hacia el este y el oeste. Es una de las
plantas cultivadas más antiguamente.
Actualmente, el cultivo del vino se concentra en zonas templadas
de Europa, en el sur de Asia Central, en América
del Sur, California, Australia y Nueva Zelanda.
La principales partes de la planta son utilizadas como remedios
medicinales desde los tiempos antiguos. La medicina tradicional
europea utiliza sus ramas para las enfermedades de la piel.
Sus hojas tienen propiedades astringentes y hemoestáticas.
Su fruto es refrescante, tónico y diurético.
Los
inventores de los centros de vinoterapia fueron los franceses
Mathilde Cathiard y Bertrand Thomas, que inauguraron el
primer establecimiento de la especialidad cerca de Bordeaux,
donde se producen los vinos más famosos de Francia.
Sin embargo, fue en Italia donde crecieron en forma acelerada
las llamadas "granjas de belleza", donde en el
mismo lugar se producían las uvas que se aplicarían
en los tratamientos de vinoterapia.
Se ofrecen baños en toneles con extractos de uvas,
y tratamientos corporales con semillas, derivados del vino,
miel y sales marinas, entre otros.
En
Europa, la técnica ha alcanzado un sorprendente número
de seguidores debido a los múltiples beneficios que
aporta. Así como en balnearios y spas de varios países
del mundo ofrecen esta nueva terapia entre en sus tratamientos.
La primera fase consiste en realizar una exfoliación
corporal con uvas.
Tanto la cáscara como la semilla eliminan las células
muertas de la piel, al tiempo que la pulpa la nutre y humecta.
Este primer proceso dura de 20 a 25 minutos.
El segundo paso se realiza en el pozo de vinoterapia, una
especie de tina o cubas de cedro (similares a las bordelesas),
donde la persona permanecerá sumergida en vino tinto
durante 20 a 30 minutos, dependiendo de la condición
de su organismo, su piel y su circulación.
El secreto está en la temperatura del agua, que hará
que tus poros se abran permitiendo que penetren las sustancias
activas del vino
Para finalizar, se realiza un masaje de relajación
con aceite esencial de semilla de uva.
El proceso completo dura una hora.
La vinoterapia, además, se aplica a través
de distintos medios, no sólo en formulaciones cosméticas:
baños termales, envolturas de sudación, masajes
corporales. Diferentes sensaciones y posibilidades aplicadas
en cabina, centros, spas, etc.
Existen centros de belleza que combinan la vinoterapia con
masajes y drenaje linfático para reducir la grasa
del cuerpo tanto en las mujeres como en los hombres.
Las cremas y emulsiones destinadas a la vinoterapia "hidratan
la piel en profundidad, aportan luminosidad, protegen las
fibras de sostén de la piel, desintoxican los tejidos
y mejoran la circulación".
Los efectos provocados por estos productos han causado interés
no sólo en Argentina, donde su consumo va en ascenso,
sino también en Brasil, Ecuador y Chile, hacia donde
actualmente se exportan.
